El plan secreto para trasladar a la población de Hong Kong a Reino Unido

En un mapa de las Islas Británicas, uno puede encontrar Irlanda del Norte, Inglaterra, Escocia, Gales, la República de Irlanda… y ¿Hong Kong? Esta ...

En un mapa de las Islas Británicas, uno puede encontrar Irlanda del Norte, Inglaterra, Escocia, Gales, la República de Irlanda… y ¿Hong Kong? Esta fue la ocurrente idea de un sociólogo británico en 1983, la cual, en lugar de ser desechada, fue considerada “confidencial” y oculta a la luz pública hasta esta semana.

El 1 de julio se cumplieron 18 años de la reincorporación de Hong Kong a China. No fue el último territorio devuelto a Pekín, ya que Macao pasaría de manos portuguesas a chinas en 1999, pero sí fue el más importante de cuantos se llevaron a cabo por el peso económico de la región, su situación geográfica y por los más de seis millones de habitantes con que contaba en aquel momento.

El traspaso de la soberanía de manos británicas a chinas supuso, durante décadas, un quebradero de cabeza para los legisladores en Londres, quienes no encontraban respuesta a cuestiones tales como cuál sería la mejor forma de defender los intereses del país en un Hong Kong chino o decidir qué estatus concederían a los ciudadanos de la colonia una vez hubieran abandonado el gobierno.

En 1983, un año después de que Margaret Thatcher se hubiera convertido en la primera jefa de gobierno británica que, en posesión del cargo, visitaba la colonia, Christie Davies, un sociólogo de la Universidad de Reading, propuso la solución al problema: mudar a los más de cinco millones de hongkoneses que por aquel entonces vivían en la colonia a Irlanda del Norte.

Este documento, que no debió pasar de ser calificado como ocurrencia, fue tomado en consideración por un funcionario en Londres. El archivo fue etiquetado como “confidencial” y su contenido no se ha conocido hasta hace días, cuando fue desclasificado en los Archivos Nacionales del Reino Unido, situados en los Reales Jardines Botánicos de Kew.

La policía usa gas pimienta contra manifestantes pro-democracia en Hong Kong durante la Revolución de los Paraguas (Reuters).La policía usa gas pimienta contra manifestantes pro-democracia en Hong Kong durante la Revolución de los Paraguas (Reuters).

“Pueden convivir, de forma más o menos normal”

Según el documento, una ciudad-Estado “debería ser creada en Magilligan, entre las localidades de Coleraine y Derry, ya que la población de la colonia no tendría futuro político una vez volviera bajo el control chino en 1997”. A pesar de que no hay evidencias de que el texto llegara a instancias superiores, el mismo justificaba las razones de su planteamiento y alegaba precedentes legales que hacían posible su implementación.

“Cincuenta familias chinas de Vietnam han sido reubicadas en Craigavon y Coleraine. Esto, por lo menos, nos dice que los chinos no tienen grandes problemas con el clima de Irlanda del Norte y que pueden convivir, de una forma más o menos normal, con los habitantes de la región”.

El plan, que también mencionaba la necesidad de destinar una partida presupuestaria especial para el proyecto, obtuvo una inesperada respuesta de DR Snoxell, funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores, quien, como publica el diario británico The Guardian, escribió: “Ha realizado algunos apuntes importantes a los cuales prestaremos especial atención. Mi reacción inicial, sin embargo, es que la propuesta puede servir para que 5,5 millones de chinos empujen a los habitantes de esas zonas a marcharse y buscarse un futuro en algún otro lugar. Deberían llevarse a cabo, por supuesto, arreglos legales para que (los chinos) puedan mantener su nacionalidad británica”.

Otras respuestas similares se añadieron al documento antes de que este fuese enterrado definitivamente en los Archivos, de donde ha tardado más de tres décadas en volver a ver la luz. A pesar del tiempo transcurrido y de la naturaleza del mismo, el texto ha causado cierta agitación en las redes sociales chinas en una época en la que Hong Kong debate acerca del futuro de su sistema político. En las calles de la excolonia aún resuenan las protestas de la llamada Revolución de los Paraguas, que el año pasado sacó a miles de personas a las calles pidiendo un sufragio universal real frente a la reforma propuesta por el Partido Comunista Chino, que limita las elecciones al jefe ejecutivo de la región a dos o tres candidatos previamente seleccionados por Pekín.

Un manifestante ante una barricada durante la Revolución de los paraguas, en Hong Kong (Reuters).Un manifestante ante una barricada durante la Revolución de los paraguas, en Hong Kong (Reuters).

“He visto como la ciudad iba a peor”

Teresa Ng, estudiante de Derecho y participante en aquellas protestas, reconoce que, a pesar de saber que no fue una tentativa seria, el plan era atractivo. “Apenas conocí el Hong Kong británico, nací en 1993 y, en los últimos años, he visto la ciudad ir a peor. No es tanto por los chinos de la parte continental que vienen sino por culpa de las políticas para con Hong Kong, que nos han hecho pasar de ser un centro económico mundial a perder terreno en favor de ciudades chinas como Shanghái. No me imagino viviendo en Irlanda, aunque la idea, visto lo visto, es muy tentadora”, comenta Ng a El Confidencial.

Esta opinión no es compartida desde Pekín. Un funcionario del Ministerio de Comercio de China asegura a este diario que, desde la vuelta de Hong Kong a China, “se ha aplicado de manera correcta el principio de un país dos sistemas e iniciativas como la de la conexión bursátil entre Shenzhen y Hong Kong no harán sino mejorar la competitividad de ambas economías en un marco de inestabilidad financiera global”.

Hong Kong tiene su presente y su futuro ligado a China y el recuerdo del gobierno británico es sustituido, paulatinamente, por la nueva realidad de la excolonia. Sin embargo, hace ahora 32 años alguien tomó en consideración una propuesta que podía haber cambiado la geografía de Irlanda del Norte y haber hecho que Hong Kong, desde entonces, fuera parte de Europa.

Fuente: ElConfidencial.com