El templo budista que ocultaba una red de tráfico de animales: vuelve el 'Tiger Temple' de Tailandia

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Era una de esas fotos que muchos turistas se querían llevar de vuelta a casa tras pasar por Tailandia. La estampa del viajero al lado de un tigre tirado en el suelo y encadenado. Un servicio que ofrecía el santuario de Wat Pha Luang Ta Maha Bua en la ciudad de Kanchanaburi, popularmente conocido como Templo de los Tigres. El mismo que cerró hace unos nueve meses envuelto en una polémica donde se mezclaban restos de crías muertas en tarros de cristal, despojos de tigres listos para vender a excéntricos compradores y amuletos hechos con colmillos o pieles. Un escándalo tanto en Tailandia como en los medios internacionales que forzó al Gobierno del país a clausurar el recinto. Pero ahora es posible que abra otro templo de tigres justo al lado de donde estaba el anterior y con una oferta similar.

Es como si la profecía del responsable del clausurado templo, el abad Luang Ta Chan, se fuera a hacer realidad muy pronto. Según este “hombre loco”, tal y como lo define el experto en animales Anchalee Kongrut, el santuario de los tigres regresaría. Sin embargo, ni el considerado por muchos como un fanático religioso -que se jactaba de tener poderes mágicos para dominar a los animales- ni su equipo dicen estar al frente del nuevo templo. Al menos sobre el papel.

Una turista se fotografía con uno de los tigres, en febrero de 2016. (Reuters)Una turista se fotografía con uno de los tigres, en febrero de 2016. (Reuters)

El aluvión mediático que produjo en Tailandia el cierre del templo de los tigres exhibió las vergüenzas de uno de los negocios turísticos más sonrojantes del país, si bien la mayoría desconocía qué ocurría realmente allí. La atracción se volvió extremadamente popular en uno de los destinos más visitados del mundo, mientras las asociaciones protectoras señalaban con el dedo que los tigres estaban encadenados y probablemente drogados. Cuando la presión sobre el templo fue tan grande que los cuerpos de seguridad entraron por la fuerza en el templo –protegido entonces por monjes más bien violentos–, encontraron todo un negocio destinado a vender restos de animales convertidos en ‘souvenirs’ para excéntricos coleccionistas asiáticos que creen poder obtener poderes mágicos con ellos. Incluso a los cuidadores voluntarios occidentales que pasaron por allí les sorprendió descubrir el negocio en que se había convertido el santuario. Se habló muchísimo durante semanas del templo y la opinión pública puso el grito en el cielo por algo que, se dijo, nunca tuvo que existir. Si bien ahora parece que volverá a repetirse.

A finales del mes pasado saltó la noticia de que un nuevo recinto justo al lado del anterior y con el mismo objetivo abriría sus puertas en marzo. Y que mantendría el nombre en inglés con el que se conocía al anterior santuario, Tiger Temple. En su página web manifiestan en grande que “el templo de los tigres reabrirá muy pronto”. Y ya que no podía ser abierto bajo el nombre de la empresa que fue clausurada en mayo del pasado año, han bautizado a la compañía con el poco original nombre de Tiger Temple Co Ltd.

El ejército tailandés despliega una piel de tigre encontrada durante el desmantelamiento del Tiger Temple, en junio de 2016. (Reuters)El ejército tailandés despliega una piel de tigre encontrada durante el desmantelamiento del Tiger Temple, en junio de 2016. (Reuters)

Y lo ven legal incluso aquellos que clausuraron el anterior templo. El oficial de parques nacionales Adisorn Noochdamrog, que participó en el desalojo del recinto anterior, dijo que el nuevo proyecto es perfectamente legal. Registrado como un zoo, el agente se escuda en que la solicitud se recibió un par de meses antes de que se precintase el santuario que dirigía el abad Luang Ta Chan. Lo que no comenta es que en aquel momento la situación ya empezaba a ser insostenible y las asociaciones en defensa de los animales estaban ganando la partida, por lo que buscar una alternativa era razonable para los dirigentes del templo. Para más inri, la nueva compañía fue registrada por uno de los discípulos del abad Luang Ta Chan.

¿Quién dice estar detrás de este nuevo templo de los tigres? Si bien al principio se dijo que el proyecto partía de los responsables del anterior santuario y así parecía en su página web, después de que la noticia sembrase la polémica en algunos medios tailandeses, ahora es la gente de Tiger Temple Co Ltd quien dice no tener relación alguna con el desmantelado Wat Pha Luang. Aun así, no queda tan claro al intentar hablar con ellos. En sus teléfonos de contacto, a veces dicen no tener relación con el lugar que tenía el mismo nombre y del que, parece ser, retomarán su actividad. Pero en otras ocasiones, cuando se les llama haciéndose pasar por una agencia de viajes, no tienen remilgos en decir que el templo clausurado el pasado año reabrirá muy pronto, seguramente en abril. Y animan a contratar sus servicios.

Cachorros de tigre conservados en tanques durante la operación de desmantelamiento del Templo de los Tigres, en junio de 2016. (Reuters)Cachorros de tigre conservados en tanques durante la operación de desmantelamiento del Templo de los Tigres, en junio de 2016. (Reuters)

Licencia de zoológico

Para algunas asociaciones protectoras, en cambio, está claro que detrás de la nueva empresa están los propietarios del viejo templo. La Sociedad Mundial para la Protección Animal de Tailandia (WAPT) puso el grito en el cielo cuando se anunció la noticia y denunció que los responsables del clausurado templo estaban tratando de abrir un local similar. Y extendieron su queja a las autoridades, desde donde ha sido desestimada.

Según el Departamento de Parques Nacionales y Animales Salvajes, esta nueva empresa no es un templo –pese a su nombre– como el anterior y tiene una licencia de zoo, algo que cualquiera puede obtener por cinco años si cumple unos requisitos mínimos. De momento, Tiger Temple Co Ltd está comprando jaulas para animales salvajes, pero según el organismo estatal eso no significa que vayan a tener animales salvajes en un futuro. Y que si algún día piden esa licencia, tendrán en cuenta la queja de la WAPT. Porque, ahora mismo, solo construyen jaulas.

Un monje budista le da agua a un felino en el templo, en febrero de 2015. (Reuters)Un monje budista le da agua a un felino en el templo, en febrero de 2015. (Reuters)

Todo ello resulta más rocambolesco cuando se lee en la página de la nueva empresa que este nuevo templo de los tigres dispondrá de 105 felinos. Y ya se ofrecen servicios con nombres como “desayuno con monjes y tigres” por algo más de 200 euros para dos personas.

Lejos parece quedar para algunos la polémica del anterior templo de los tigres comandado por el abad Luang Ta Chan. Las imágenes de los tigres encadenados y sorprendentemente adormilados molestaron siempre a las asociaciones defensoras de los animales, por lo que ahora están armándose de nuevo para intentar evitar que el nuevo santuario se ponga en funcionamiento.

Si bien el templo de Wat Pha Luang siempre se llevó la mayoría de las críticas, en Tailandia existen otros centros donde hacerse fotos con tigres. Tiger Kingdom tiene parques en Phuket y en Chiang Mai, y se escudan en mantener esta raza en peligro de extinción al criar a los felinos directamente allí y no encadenarlos. Las asociaciones protectoras de animales también tienen a esta empresa en el punto de mira, pero a nivel mediático la única damnificada fue el templo de los tigres en Kanchanaburi.

Fuente: ElConfidencial.com