El terrorista de Lyon: padre de tres hijos, salafista y una persona “normal”

Nacido de padre argelino y madre marroquí, Sakhi, de 35 años, “era un niño tranquilo tranquilo, nunca estaba nervioso, era un placer tenerle en la ...

Nacido de padre argelino y madre marroquí, Sakhi, de 35 años, “era un niño tranquilo tranquilo, nunca estaba nervioso, era un placer tenerle en la Mezquita”. Así le define  a la agencia France Presse, el Presidente de la Mezquita de Pontarlier, su lugar de nacimiento, Nacer Benyahia.

El hoy nuevo terrorista francés era también descrito como una persona tranquila por sus vecinos del barrio de viviendas sociales de Saint Priest, en la ‘banlieue’ de Lyon. Sus vecinos también gritaban la cantinela ritual desde los atentados de enero en París: “No es el Islam”, “no es el Islam”, cuando la policía se llevaba a la mujer y a la hermana de Salhi a la comisaría. 

Desde 2008 Yassin Salhi estaba bajo vigilancia de los servicios secretos franceses por su tendencia radical y sus amistades con grupos salafistas, aunque él, siempre tranquilo, no hacía proselitismo. Pero los sospechosos y los confirmados salafistas son tan numerosos en Francia que las fuerzas del orden tuvieron que abandonar la vigilancia de Yassin en 2008.  La policía no da abasto para tener bajo control 24 horas a todos los potenciales terroristas. Y menos aún desde que el chárter París- Yihad envía a Siria, Irak o Paquistán a miles de franco-yihadistas. Más de  130 procedimientos judiciales contra más de 600 personas están ahora en marcha en este país. Francia es el principal proveedor de terroristas islamistas en las filas del autodenominado “Estado Islámico”. 

Salhi es padre de tres hijos. Su mujer contaba por teléfono a la radio francesa “Europe1” que no podía creer lo que le decían de su marido: “somos una familia normal religiosa, sí, hacemos el Ramadan, como todos”. Madame Salhi deja ver poco de su cuerpo, ya que va escondida en velos islámicos. Es “normal”, como su marido; “normal”, como sus vecinos. “Normal”; como en tantos barrios franceses.  Yassin era “normal” hasta que degolló y arrancó la cabeza a su jefe antes de lanzarse contra las bombonas. 

Fuente: ElConfidencial.com