El viaje del 'Chule' Villar: de “aldeano” del fútbol español a candidato a la UEFA

19.07.2016 – 18:54 H. La FIFA no tiene sueños baratos. El pasado 11 de mayo, en el Estado Azteca de México DF, el organismo que dirige el fútbol mundial ...

19.07.201618:54 H.

La FIFA no tiene sueños baratos. El pasado 11 de mayo, en el Estado Azteca de México DF, el organismo que dirige el fútbol mundial organizó su congreso anual. “La mitad del impresionante estadio azteca era para un partido de leyendas”, cuenta uno de los asistentes. Figo, Eto’o, Puyol, Míchel Salgado y otros exfutbolistas juegan un partido en mitad de campo. En la otra mitad, en una carpa cubierta, cientos de delegados de decenas países pasillean. Es a lo que se va a estos congresos: a conspirar, a forjar alianzas y a destruir enemigos. Todo ocurre entre bambalinas. Pocos se dedican a la música. Uno de los que sí lo hace, ajeno al ruido de cuchillos, es Ángel María Villar. Junto a su esposa, que llevaba el mismo vestido rosa de la final de Copa del Rey, Villar, en el comité ejecutivo de la FIFA desde 1998 y vicepresidente de la UEFA, baila y canta rancheras ajeno a todo.

Este es Ángel María Villar, un tipo poco dado a hablar en público, que no sabe idiomas ni da entrevistas y al que ni siquiera se le reconoce la capacidad para intrigar. Sin embargo, este exfutbolista tenaz del Athletic de Bilbao, cumple 28 años de presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) -solo superado por los presidentes de Atletismo y Automovilismo- y aspira a presidir la UEFA. Lo hizo oficial a través de un comunicado emitido por la RFEF. Paradójicamente, cuanto más débil está en España más se fortalece su figura fuera. Está imputado por alterar la fecha de las elecciones y el Consejo Superior de Deportes (CSD) intenta defenestrarlo. A la vez, es presidente en funciones de la UEFA y como tal entregó el título de la Eurocopa y se postula para sustituir a Platini al frente del fútbol europeo. “Ha hecho un máster de supervivencia. Cada día que pasa es un día ganado”, cuenta un antiguo colaborador. ¿Pero quién es Ángel María Villar? Ya es tan parte del paisaje que hay quien ni conoce su historia.

Llegó como interino y lleva 28 años de presidente de la Federación. Es rocoso y fulmina a los críticos

Villar, nacido en Bilbao en 1950, siempre se dedicó al fútbol. Javier Clemente, seleccionador nacional entre 1992 y 1998, recuerda que coincidió con él en los juveniles de Athletic. “Villar venía de una familia humilde, no pobre pero sí humilde. Se crio en unas viviendas sociales que había frente a San Mamés”. Pese a hacerse futbolista en Lezama, la cantera del Athletic, Villar no encontró sitio en el equipo. “En juveniles era un jugador muy técnico, un punta, un pelotero”, cuenta Clemente. Salió para curtirse primero al Galdakao y después al Getxo y solo unos años después, en 1970, regresó al Athletic. Ya era otro. “Volvió hecho un profesional. Un jugador muy serio y rocoso. Un centrocampista al que siempre le encargaban las peores marcas”, cuenta Clemente.

Javier Irureta llegó al club en 1975 y Villar ya era uno de los líderes del vestuario. Irureta, procedente del Atlético de Madrid y entonces el mejor pagado de los leones, recuerda que a veces jugaban a pelota a mano antes de entrenar en un pequeño frontón junto a San Mamés. Ángel María, conocido entonces como Chule, era uno de los líderes del vestuario. Fuera del campo era tan tenaz como dentro. Cuando terminaba de entrenar iba a estudiar Derecho. Puede que no fuera el futbolista favorito de los niños en los recreos y que el mejor recuerdo que quede de él fue un día de 1974 fue expulsado por dar una bofetada a Johan Cruyff cuando este chuleaba al Athletic, pero sus compañeros insisten en que era bueno. “A Kubala, entonces seleccionador nacional, le encantaba”, cuenta Irureta. Siempre le ponía a marcar a la figura rival. Fue 22 veces internacional. “Aseguraba el pase. Pensaba en el equipo. Era discreto”.

El presidente de Francia, François Hollande, con Ángel María Villar, en la Eurocopa. (EFE)El presidente de Francia, François Hollande, con Ángel María Villar, en la Eurocopa. (EFE)

Está entre los fundadores de la sociación de Futbolistas Españoles (AFE). Entonces los futbolistas no tenían paro ni cotizaban a la seguridad social como el resto de empleados y los clubes pagaban tarde, mal y nunca. Comenzaron a hacerse notar. Entre 1979 y 1984 los futbolistas fueron cuatro veces a la huelga. Chule era de los que daba ruedas de prensa y se entrevistó con los ministros Pío Cabanillas y con Miguel Ángel Fernández Ordóñez, entre otros.

Se retira en 1981 y enseguida es elegido presidente de la Federación Vasca de Fútbol. Son años de bronca para el fútbol español. Cuando José María García incendia cada noche la radio llamando chupóptero primero a Pablo Porta y después a José Luis Roca, presidentes de la Federación. En 1988 hay elecciones y un discreto y desconocido Villar se presenta a la presidencia. Tiene fama de hombre gris, casi de consenso. Recaba el apoyo de García pero enfrente tiene un hueso duro: Eduardo Herrera, presidente entonces y todavía de la Federación Andaluza de Fútbol, que cuenta con el apoyo del PSOE. Tras un tenso escrutinio, Villar es elegido presidente. Logra 216 votos por 182 de Herrera. 

Tiene 38 años y nadie sabe si sobrevivirá en un entorno hostil. “Las peleas barriobajeras se han acabado en el fútbol. Ahora empieza un nuevo período con Villar, un gran chico”, declara el entonces secretario de Estado para el Deporte, el socialista Javier Gómez-Navarro. Ramón Mendoza, entonces presidente del Real Madrid, lo llamaba “el aldeano“. “Llegó a la federación de humilde. Iba en metro y comía un bocadillo en la cantina con los empleados de la federación. Realmente parecía que iba a cambiar las cosas”, recuerda una persona que lo trató esos años.

El fútbol es un buen negocio: 150.000 euros de la Federación, 300.000 de la FIFA más otro de la UEFA

A principios de los noventa el fenómeno del fútbol se multiplica. Entra el dinero de las televisiones y pasa a ser algo más que un deporte. “En 1992 el presupuesto de la Federación era de 2.000 millones de pesetas (12 millones de euros) y en dos años era de 8.000 millones (48 millones de euros). Eso fue Ángel”, cuenta Clemente, que lo define como “un 10 de tío”, del que destaca que le defendió hasta en los peores momentos. El dinero fluye y Villar se apoya en Juan Padrón, vicepresidente económico y hombre todopoderoso, salpicado por multitud de escándalos. 

Con el tiempo los críticos señalan que nada cambió en la federación. Del metro pasó pronto al chófer en los Audi A8, del bocadillo a los reservados de los restaurantes. Las dietas en las multitudinarias juntas de la Federación se siguen repartiendo en sobres, como toda la vida. Deportivamente, en 28 años la selección ha pasado de caer por sistema en cuartos ha ganarlo todo y a caer de nuevo. Javier Tebas, presidente de la Liga y enemigo declarado de Villar, niega cualquier mérito a este en los éxitos deportivos: “Son los clubes los que forman jugadores, la federación lo único que haces elegir un seleccionador”.

Tebas, un hombre directo que no rehúye la bronca, es de los pocos opositores que dan la cara. Otros de los que van contra él piden el anonimato. Villar manda mucho. Una característica de su mandato es que los que han sido su mano derecha se han revuelto contra él. El primero fue Gerardo González, que era secretario general de la federación y que en 2004 le disputó la presidencia. Cuentan que González descubrió irregularidades de Padrón y alertó a Villar con un escrito por registro en la federación. Este lo consideró una traición y lo defenestró. González tenía el apoyo del fútbol profesional y creía que ganaría las elecciones, pero Joan Gaspart recluyó en una habitación de un hotel a los delegados de los árbitro y los llevó directamente a votar. Contra pronóstico, Villar ganó por 98 votos frente a 78 de González. Ha sido la única vez que alguien se ha interpuesto en sus reelecciones a la búlgara. Ahora es Jorge Pérez, hasta ahora secretario general, quien le vuelve a disputar la presidencia.

“Tiene mano y sabe lo que hay que votar en cada momento para ascender”, opina un crítico

Paralelamente, Villar comenzó a ascender en el fútbol internacional. “Él no sabe idiomas, pero tiene mano y sabe lo que hay que votar en cada momento para ascender”, cuenta una persona de la FIFA. Desde 1998 es miembro del comité ejecutivo de la FIFA, donde preside el comité de árbitros, el de organización del Mundial de Rusia 2018, el de clubes… Aun así, no logró para España ni la Eurocopa de 2004 ni el Mundial de 2018. Pero eso a él no le afectó. Colocó a su hijo Gorka como director general en la Conmebol, que dirige el fútbol sudamericano, y cuando cayó Platini por corrupción, Villar ascendió a presidente en funciones de la UEFA. Como tal ha estado junto a Hollande en los palcos de la Eurocopa y entregó el trofeo a Cristiano. Tiene fama de dormitar en público -en restaurantes si hace falta monta dos sillas en un lugar apartado y echa una cabezadita- y así le pasó en el Inglaterra-Eslovaquia.

Tenía hasta este miércoles para decidir si se presentaba y lo oficializó el martes por la tarde; en la UEFA siempre lo dieron por hecho. “Dirigentes del fútbol europeo me han animado a que presente mi candidatura a las elecciones a la presidencia de la UEFA. Agradezco los apoyos, los estímulos y la confianza. Es un gran honor que alguien que representa al fútbol español pueda representar al fútbol europeo. El plazo expira el día 20”, declaró el viernes.

“Él representa la vieja guardia, a Platini y a Blatter, mientras Infantino y el esloveno Aleksander Ceferin representan a los que quieren una renovación”, cuenta una persona de la UEFA afín a Villar. “Puede que no parezca muy listo cuando habla, pero vaya si es listo. Villar es Villar”, añade evocando a Boskov.

Ha nadado sobre las aguas de la corrupción en el fútbol. “O es muy, muy listo o es muy, muy tonto. Habrá que considerar que no ha metido la mano y todos los de alrededor sí. Pero entonces es muy torpe por no ver que se llevaban el dinero”, opina Tebas: “Son las cosas que tiene el fútbol, se protegen entre ellos”. Tebas también dispara contra Gorka Villar, secretario general de la Conmebol: “De los nueve presidentes que ha tenido ocho están en la cárcel y uno muerto, pero parece que el director general no se enteraba”. Villar tiene un sueldo 150.000 euros de la federación a los que suma sus cargos internacionales en UEFA (que no detalla cuánto paga) y la FIFA (3300.000 dólares al año cobran los miembros del comité ejecutivo). 

El expresidente de la FIFA Joseph Blatter con Villar, en 2008. (EFE)El expresidente de la FIFA Joseph Blatter con Villar, en 2008. (EFE)

La UEFA puede ser el refugio para Villar cada vez más débil en España. Ha actuado al margen del Gobierno, como si fuera presidente de una república independiente. La federación renunció a las ayudas públicas para eludir así la Ley de Transparencia, y la dependencia del CSD. Su enfrentamiento con el secretario de Estado para el Deporte, Miguel Cardenal, es total. Cuando la FIFA admitió a Gibraltar como miembro, algo contra lo que España peleó durante años, Villar se limitó a escuchar. Ni pidió la palabra. Retrasó a su antojo las elecciones de la Federación hasta que se despejara el futuro en la UEFA, lo que le ha supuesto la imputación por prevaricación.

Hombre religioso -tiene un pequeño altar en su despacho-, y aficionado a los libros de historia, está cumpliendo con la biografía de tantos líderes discretos que llegaron al poder como de rebote, casi sin quererlo, sin destacar, para acabar siendo perfectos maquiavelos.

Fuente: ElConfidencial – Deportes