El viaje secreto a Moscú de la líder de Alternativa para Alemania

22.02.2017 – 12:13 H. Frauke Petry, la líder de Alternativa para Alemania (AfD), en Moscú. El titular ha sacudido Alemania esta semana al filtrarse que la ...
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22.02.201712:13 H.

Frauke Petry, la líder de Alternativa para Alemania (AfD), en Moscú. El titular ha sacudido Alemania esta semana al filtrarse que la copresidenta de esta formación ultraderechista, en secreto hasta para algunos miembros de la dirección de su partido, voló a la capital rusa para entrevistarse con uno de los aliados más cercanos del presidente Vladímir Putin y con un conocido y controvertido líder ultranacionalista ruso. ¿Qué había tras esa visita?

Debía de ser una visita secreta. Pero la página web de la Duma, el parlamento ruso, la destripó. A mediodía colgaban un comunicado, aparentemente inocuo y protocolario, dando cuenta de la visita de Petry a la cámara baja. Puro formulismo burocrático. Poco después saltaba la alarma. Primero entre los medios alemanes. Luego en la propia AfD.

El diario Bild ha explicado que, nada más conocer la información, llamaron de la redacción a Petry. “Estoy en Berlín”, aseguró la líder ultraderechista. Mentira. Apenas unas horas más tarde, se veía forzada a reconocer a través de un portavoz que efectivamente había estado en la capital rusa. Pero poco más. Su partido, muy activo en sus comunicaciones, no ha emitido ningún comunicado al respecto. Ella ha callado en Twitter. Un silencio elocuente.

Antonio Martínez. Berlín

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La visita es pólvora. Los puentes de Berlín con el Gobierno ruso, sin bien no se han roto del todo, están seriamente amenazados de ruina. La canciller alemana, Angela Merkel, señaló hace unos días que era imposible tener una relación “razonable” con Moscú. Y que era por culpa de Putin, que había pisoteado los fundamentos de las relaciones internacionales al violar los principios de integridad territorial y soberanía nacional al invadir Crimea y dar armas y dinero a los rebeldes del este de Ucrania.

Además, el gobierno alemán y sus servicios secretos llevan meses alertando del peligro de que el Kremlin, como se cree que ha pasado en Estados Unidos, trate de influir en las elecciones generales de septiembre. La canciller ha asegurado que la inteligencia de su país lidia a diario con ciberataques, propaganda e información falsa que proviene presuntamente de Rusia. Y la gran revelación política de los últimos años en Alemania, AfD, que según las encuestas obtendría un 11 por ciento de los votos en la generales, visita el centro de esas operaciones desestabilizadoras.

Viacheslav Volodin junto a Vladímir Putin durante una reunión con los líderes de los partidos políticos con presencia parlamentaria, en septiembre de 2016 (EFE)Viacheslav Volodin junto a Vladímir Putin durante una reunión con los líderes de los partidos políticos con presencia parlamentaria, en septiembre de 2016 (EFE)

Fractura interna

Pero el viaje también ha generado una fractura en el partido. Internamente se había acordado que cualquier visita a políticos extranjeros debía contar con el beneplácito de la dirección. Pero ésta se hizo a escondidas. Seguramente porque no iba a lograr el respaldo de toda la cúpula, que esta dividida en familias. El vicepresidente de AfD, Alexander Gauland, un peso pesado de la formación confirmó por ejemplo poco después de saltar la noticia que no sabía nada al respecto. “Hoy es la primera vez que he oído hablar de esto”, reconoció.

En primer lugar se sabe que la política alemana -que viajó junto a su correligionario Julian Flak- se entrevistó con el presidente de la Duma, Viacheslav Volódin. No es un cualquiera en la Rusia de Putin. Se le considera uno de los más estrechos colaboradores del presidente. Durante años fue su jefe de gabinete y ahora se encarga de gobernar el parlamento. Es uno de los políticos rusos incluidos en la lista negra de personas que tienen prohibido viajar a la UE. Los expertos lo consideran uno de los principales ideólogos tras el cambio en la tercera legislatura presidencial de Putin, cuando Moscú comenzó a destilar retórica nacionalista y antioccidental, conservadora y antiliberal.

Javier C. Escalera. Moscú

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Además Petry se reunió con Vladímir Zhirinovski, el líder del ultranacionalista Partido Liberal Democrático de Rusia. De 70 años, en las últimas semanas hay quien ha empezado a llamarle el “Trump ruso”. Es conocido por sus invectivas contra la OTAN y las democracias occidentales, enfundado a veces en un uniforme militar. No pertenece al gobierno, pero está mucho más cerca de sus tesis que de las de la oposición democrática. De hecho, según algunos, es quien dice en voz alta lo que el Kremlin no puede decir.

El contenido de las conversaciones es pura especulación. Según la página web de la Duma, en las conversaciones se abordó “la cooperación entre parlamento regionales, la cooperación entre partidos y el desarrollo de contactos entre las organizaciones juveniles” de AfD y Rusia Unida, el partido de Putin, que están asociadas. Desde AfD se dijo a su vez que el viaje se había realizado “a invitación del Gobierno regional de Moscú para hablar sobre cooperación entre parlamentos regionales”. Estas respuestas tienen poco sentido ya que ninguno de los interlocutores, ni los alemanes ni los rusos, representa a parlamentos regionales ni lleva la gestión de las juventudes de sus respectivos partidos.

Lo que es seguro es que hay una clara sintonía ideológica de fondo. Rusia Unida y AfD defienden tesis ultranacionalistas, son xenófobas y islamófobas, rechazan a los refugiados, reniegan de los sistemas democráticos occidentales y de sus elites políticas, económicas y mediáticas, y reivindican valores que denominan tradicionales. No en vano, AfD lleva meses exigiendo una reaproximación a Rusia.

Fuente: ElConfidencial.com