Erdogan recurre a Putin ante el posible 'Turkex'

09.08.2016 – 05:00 H. “Será una visita histórica, un nuevo comienzo”. Así define el presidente turco Recep Tayyip Erdogan su cita de hoy en San Petesburgo ...
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09.08.201605:00 H.

“Será una visita histórica, un nuevo comienzo”. Así define el presidente turco Recep Tayyip Erdogan su cita de hoy en San Petesburgo con Vladimir Putin. El encuentro pone punto final a la tensión entre ambos líderes, desde el derribo del caza ruso el pasado mes de noviembre, y da inicio a un nuevo tándem que es visto con desconfianza por los países de Occidente. “(Esta cita) abre una nueva página en nuestras relaciones bilaterales. Nuestros países tienen mucho que hacer juntos”, continuó Erdogan..

Este es el primer viaje que realiza el presidente turco tras la intentona golpista, en una clara demostración del giro de su política exterior. La crisis sobre la extradición de Estados Unidos de Fetulá Gülen, a quien Ankara acusa de estar detrás del golpe fallido, ha enfriado las relaciones entre ambos países. Pero Erdogan reprocha a todos los países occidentales “haber dejado solos a los turcos” durante la noche del 15 de julio y los días posteriores. “Me hubiera gustado que los líderes reaccionaran igual” que como se actuó tras los atentados de París, confesó Erdogan en una entrevista al periódico francés ‘Le Monde’.

‘Necesitan un nuevo mercado común y un acuerdo comercial. El nuevo plan de construcción llevará a Turquía a pedir financiación a Rusia; en el sector energético, Rusia ya ha mostrado su interés en el Turkish Stream’Así lo expresó a este diario la parlamentaria del AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo) Ravza Kavakci. “Estamos muy decepcionados… Esperábamos más de nuestros aliados, que hubieran actuado antes y en nuestro favor… (…) Esperábamos que los estados europeos nos hubieran enviado mensajes de apoyo, pero no ha ocurrido así…”, lamentó a El Confidencial durante el macro mitin organizado el pasado domingo. En el discurso que Erdogan dio esa misma noche insistió en que su nación no quiere sentirse “esclava” de “poderes externos” y que detrás de la organización de Fetulá Gülen, que él insiste en designarla como terrorista, están “grandes potencias”, en alusión a Estados Unidos.

Viraje hacia Rusia

El nuevo escenario post-golpe ha impulsado el acercamiento, por necesidad u oportunidad, de las dos super potencias. La prensa, incluso, se anima a sugerir que los dos líderes tienen mucho en común. “Putin y Erdogan son pioneros en un tipo de autoritarismo populista y comparten una profunda suspicacia con respecto a Estados Unidos”, publica la revista norteamericana ‘Newsweek’. Incluso, otros les consideran la pareja perfecta, “son dos economías en desarrollo con una ideología de valores de soberanía, como la unión de los engañados contra Occidente”, sostiene Alexander Baunov, del Centro Carnegie de Moscú.

“Tanto Turquía como Rusia atraviesan un periodo de relaciones difíciles con Occidente”, explica a El Confidencial el antiguo embajador turco Unav Çeviköz, quien formó parte del secretariado internacional de la OTAN y preparó el acta fundacional entre Rusia y la Alianza Atlántica. “Rusia mantiene cierto conflicto debido a la situación en Ucrania y Turquía está decepcionada con la opinión pública y los medios occidentales después del golpe de estado fallido”, aclara.

Çeviköz intuye que ambos países van a centrar sus esfuerzos en construir una economía conjunta para recuperar, e incluso mejorar, sus relaciones bilaterales. “Necesitan un nuevo mercado común y un acuerdo comercial que deben restaurarse. La inversión rusa en Turquía también tiene que actualizarse; el nuevo plan de construcción llevará a Turquía a pedir financiación a Rusia; en el sector energético, Rusia ya ha mostrado su interés en el Turkish Stream (el proyecto para un gasoducto que atraviese el mar Negro)”. El turismo es otro tarea pendiente, ya que el país euroasiático ha perdido 840 millones de dólares en visitantes rusos (según la agencia pública Anadolu), desde la ruptura de relaciones.

Una mujer sostiene una bandera con la imagen de Erdogan durante una marcha contra el golpe de Estado, en Estambul (Reuters).Una mujer sostiene una bandera con la imagen de Erdogan durante una marcha contra el golpe de Estado, en Estambul (Reuters).

El antiguo embajador no cree, sin embargo, que el distanciamiento vaya a tener consecuencias geoestratégicas que rompan la Alianza Atlántica, “porque todavía el ejército de Turquía es uno de los más fuertes dentro de la OTAN”. Él es de los que se opone a la idea de que Ankara debería abandonar el Tratado Atlántico, un escenario que él cree que perjudicaría a ambas partes. “Nuestra propia seguridad depende de la OTAN (…) Si no estamos dentro nuestra seguridad será extremadamente vulnerable y nos veremos rápidamente afectados por las guerras de la región”.

¿Turkex?

El enfrentamiento dialéctico entre Ankara y Washington ha alcanzado a la estrategia militar. “La OTAN también tiene una exigencia de respecto a la democracia”, recordó John Kerry tras sugerir que una Turquía que no respeta los derechos y las libertades no tiene cabida en la Alianza, “vamos a observar cuidadosamente lo que ocurre en este país”, concluyó, al referirse a la purga lanzada por el Gobierno. Y cada vez son más voces y medios los que opinan que una Turquía autócrata, represiva y con una agenda marcadamente islamista terminará siendo expulsada de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

‘En Siria, por ejemplo, la guerra civil comenzó precisamente con la entrada de Turquía (con su apoyo a los rebeldes) y se habría terminado si no conservara esta vía de asistencia’Así lo afirma Gregory Copley, analista estratégico y presidente de ISSA (Asociación de Estudios Estratégicos Internacionales), en su artículo “El juego de poder de Erdogan: Turquía en proceso de colisión con la OTAN”. En el texto asegura que “Turquía ha declarado a Estados Unidos como su enemigo”, tras la crisis por la extradición de Fetulá Gülen, así que el enfrentamiento con Washington, argumenta, supone una confrontación directa con la OTAN.

Pero Copley va más allá, y cree que la Alianza militar debería actualizarse porque, más de 60 años más tarde, los miembros ya no persiguen los mismos intereses. “En Oriente Medio, Turquía ha causado más problemas que asistencia”, manifiesta a El Confidencial, “Turquía aspira a ser una potencia influyente en esta región y tiene una agenda propia”. “En Siria, por ejemplo, la guerra civil comenzó precisamente con la entrada de Turquía (con su apoyo a los rebeldes) y se habría terminado si no conservara esta vía de asistencia”. Otros casos en los que se produce una colisión de intereses con el resto de aliados, afirma Copley, es en Irán, donde Turquía conserva rivalidades históricas, así como en Irak, Israel, o Egipto.

Copley, autor de más de una decena de libros de defensa y política internacional, defiende que las bases de la OTAN en Turquía podrían trasladarse a Chipre. “Sus costas también están cerca de Siria, desde allí se puede alcanzar la zona, y las capacidades de inteligencia son incluso más importantes que las que se pueden adquirir usando la base de Incirlik (sur de Turquía)”.

Civiles turcos intentan detener el avance de un tanque durante el fallido golpe de Estado, en Akara (Reuters). Civiles turcos intentan detener el avance de un tanque durante el fallido golpe de Estado, en Akara (Reuters).

Turquía y Rusia preparan una solución para Siria

Sin la participación de Rusia es imposible encontrar una solución al conflicto en Siria”, dijo Erdogan, confirmando que éste será otro de los temas a tratar en San Petesburgo. Pero Rusia y Turquía han seguido políticas antagónicas en la guerra por Damasco. Mientras que Rusia es el fiel aliado bélico de Bashar al Assad, Turquía ha apoyado en todos los términos a los rebeldes. Es por ello que, en la reunión de hoy, probablemente Putin le pida a Erdogan un mayor aislamiento a los grupos de la oposición.

“Puede que acepte de manera superficial”, mantiene Copley, “pero no modificará sus ambiciones, ya que para la expansión de sus ideario necesita servirse de las fuerzas yihadistas”. Copley cree que Erdogan mantendrá su “proxy war” (guerra por delegación) en Siria a través de las facciones salafistas yihadistas. En cuanto a las ramificaciones de la guerra en Siria, “Rusia y Turquía están condenados a pactar un sistema de coexistencia pacífica”, afirma Copley, “en la superficie existe la intención de conservar relaciones pacíficas, pero bajo la superficie continúa el conflicto”.

Fuente: ElConfidencial.com