Erdogan reestructura a su medida las “fuerzas armadas golpistas” de Turquía

28.07.2016 – 05:00 H. El cambio de escenario ya marca la diferencia. Hoy está previsto que se reúna el Consejo Supremo Militar (YAS, por sus siglas en ...

28.07.201605:00 H.

El cambio de escenario ya marca la diferencia. Hoy está previsto que se reúna el Consejo Supremo Militar (YAS, por sus siglas en turco), pero no lo hará en el cuartel general del Estado Mayor, como siempre se ha hecho, sino en el palacio del presidente Erdogan en Çankaya, Ankara. La mansión (aunque el término se quede corto: 40.000 metros cuadrados construidos, 1.000 habitaciones, búnkeres… y 275 millones de euros de coste, según la prensa local), esa descomunal residencia donde vive el presidente, Recep Tayip Erdogan, será escenario por primera vez del encuentro de alto nivel militar en el cual el por el propio Erdogan estará sentado a la cabecera de la mesa. Otra novedad. Hasta ahora el primer ministro ostentaba ese honor.

Erdogan reestructura a su medida las “fuerzas armadas golpistas” de Turquía

La jornada promete ser larga, porque los tres días que anualmente se dedican a decidir las promociones y asignaciones en las Fuerzas Armadas turcas estarán comprimidas en una sola jornada. El orden del día es claro: centrará el debate el intento de asonada militar por parte de la “organización terrorista de Fehtullah Gülen” (o FETÖ, como ya se la denomina de forma oficial) a la que el Gobierno turco acusa de estar detrás del golpe.

Ese intento fallido, precisamente, es lo que ha ocasionado que el presidente turco haya adelantado unos días el Consejo. Erdogan ha prometido que traerá “sangre fresca” al segundo mayor Ejército de la OTAN, después de Estados Unidos. Y tiene previsto que esta misma semana empiece la reestructuración de los cuerpos militares. El YAS, que integran el Ejecutivo, la Presidencia y las Fuerzas Armadas, se reúne para empezar esa reforma.

Soldados turcos siendo desarmados por los ciudadanos y la policía la noche del golpe. (EFE)Soldados turcos siendo desarmados por los ciudadanos y la policía la noche del golpe. (EFE)

“Arrancaremos a todos esos parásitos, enemigos del Estado y sus colaboradores de las Fuerzas Armadas Turcas”, señalaba ayer mismo el viceprimer ministro y portavoz gubernamental Numan Kurtulmuş. El portavoz del Ejecutivo considera “extraordinaria” la reunión del Consejo Supremo Militar de hoy y ha subrayado que “debe descubrirse a todos [los miembros de las Fuerzas Armadas] que tienen relación con la banda terrorista FETÖ”. “Los golpistas serán purgados de las instituciones del Estado”, concluyó el viceprimer ministro.

Purgas militares

Desde el intento de asonada hasta el 23 de julio se ha detenido a 8.838 militares, según el primer ministro Binali Yildirim. De ellos, 163 son generales y almirantes, en torno al 40% del total en esos rangos. Otros 2.339 serían oficiales, un 6% de todos los que integran las Fuerzas Armadas. Algunos expertos temen que esos arrestos pueden debilitar a la alianza Atlántica. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, sin embargo ha manifestado que Turquía tiene un gran Ejército y que está seguro de que continuará siendo un fuerte aliado. Además, a través de las redes sociales, Stoltenberg manifestó su satisfacción al conocer el fracaso del golpe y que en Turquía se mantenía el Gobierno democráticamente elegido.

Stoltenberg confía en que la reacción de las autoridades turcas sea proporcional y cumpla con los valores de la Alianza, especialmente tras la proclamación del Estado de Emergencia. Y ya ha dejado claro que no puede haber discusión sobre el futuro de la membresía de Turquía en la OTAN, a la luz de la continua lucha contra el autodenominado Estado Islámico. El secretario general destacó la importancia de mejorar la recolección de información de inteligencia y compartirla con los miembros de la coalición antiterrorista, que lidera Estados Unidos y a la que se unió Turquía hace un año. “Para nosotros es importante que Turquía sea un miembro fuerte de la OTAN, porque se encuentra en la frontera de una región inestable, por la persistencia de la violencia en Irak y Siria”, señalaba Stoltenberg tras una reunión de ministros de Defensa hace unos días.

La reunión de hoy es clave para perfilar el futuro de Turquía, que históricamente ha tenido en el Ejército uno de sus pilares. Desde la fundación de la república turca, en 1923, el ejército ha intervenido siempre que ha deseado un cambio efectivo de rumbo del país. En el comunicado leído en la televisión pública turca a instancias de los golpistas la noche del 15 de julio, estos manifestaron que tomaban el poder ante la “deriva autocrática” del presidente Erdogan. Las Fuerzas Armadas se han considerado, desde su fundación, garantes del estado laico y defensores del legado del primer presidente y fundador de la república, Mustafá Kemal Ataturk, tal y como especificaba la propia Constitución turca hasta el año 2010. 

Soldados turcos patrullan el distrito kurdo de Sur, en Diyarbakir, en febrero de 2016. (Reuters)Soldados turcos patrullan el distrito kurdo de Sur, en Diyarbakir, en febrero de 2016. (Reuters)

Las conclusiones de la reunión del YAS serán hechas públicas cuando las ratifique el presidente y se espera que tras el encuentro haya quedado decidido el futuro de la cúpula militar y perfilado el alcance y la profundidad de las purgas. “Enmendaremos las relaciones entre civiles y militares sistemáticamente para que no sea posible otro golpe”, subrayó ayer el viceprimer ministro y portavoz gubernamental Numan Kurtulmuş, quién aseguró ayer que el proceso de democratización de Turquía empieza con la reunión del Consejo Supremo Militar” de hoy. Cómo afectará tan somera reforma a un Ejército clave en la lucha contra el ISIS, que mantiene además una contienda interna en el este del país con los separatistas del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), a los que considera un grupo terrorista, es harina de otro costal.

Fuente: ElConfidencial.com