¿Es ella la próxima canciller de Alemania?

17.08.2016 – 05:00 H. Rodeada de militares, mientras pasea por las instalaciones del cuartel Julius Leber de Berlín, su figura menuda puede transmitir ...

17.08.201605:00 H.

Rodeada de militares, mientras pasea por las instalaciones del cuartel Julius Leber de Berlín, su figura menuda puede transmitir fragilidad. Pero apenas unos minutos después, cuando se acerca a los periodistas, derrocha aplomo mientras envuelve cuidadosamente sus argumentos en un tono pausado y firme, ligeramente didáctico. La ministra de Defensa alemana, Ursula von der Leyen, lleva años labrándose una carrera ascendente dentro del partido conservador de Angela Merkel y ahora, aprovechando la debilidad de su jefa de filas, está empezando a perfilarse como su posible sucesora, si la canciller declina buscar la reelección en las generales del año que viene. Tiene el ascendiente necesario y el apoyo del núcleo duro. Y apenas nadie que pueda hacerle sombra, ni en su partido ni entre el resto de formaciones. ¿Es ella la próxima canciller alemana?

Merkel está en horas bajas. No padece ni de lejos los lamentables índices de popularidad de algunos de sus colegas europeos, pero los dos primeros atentados islamistas en suelo alemán, perpetrados en julio, han supuesto un antes y un después en sus registros. Si su popularidad llevaba meses resintiéndose por su política de puertas abiertas con los refugiados, los ataques, cometidos por peticionarios de asilo, la han puesto en entredicho por un posicionamiento que muchos en su propio partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), no compartían desde el principio.

Merkel lastra a todo el partido: la CDU obtendría según un 34% de los votos. Además, a su derecha ha surgido de la nada Alternativa para Alemania, un partido islamófobo, nacionalista y euroescéptico que cosecha ya el 12% de las papeletasSegún la encuesta ‘Deutschlandtrend’ de agosto, solo el 47% de los alemanes aprueba el trabajo de la canciller, 12 puntos porcentuales menos que en el mes anterior. Además, dos de cada tres están poco o nada satisfechos con la gestión de la crisis de los refugiados, un porcentaje en continuo ascenso desde octubre. Merkel cae así hasta la sexta posición en la lista de políticos mejor valorados, cuando acostumbraba a ser de las primeras. Su figura lastra a todo el partido: la CDU obtendría según este sondeo un 34% de los votos, aún en primera posición, pero lejos del 41,5% de las generales de 2013. Además, a su derecha ha surgido de la nada Alternativa para Alemania (AfD), un partido islamófobo, nacionalista y euroescéptico que cosecha ya el 12% de las papeletas.

Las dudas sobre su figura proyectan su sombra sobre las elecciones de septiembre de 2017. En un gesto de clara hostilidad, la Unión Socialcristiana (CSU), socio de la CDU en la poblada y rica Baviera, donde es históricamente hegemónica, ha dejado en el aire su respaldo a Merkel como próxima candidata común. Si desde 1949 ambas formaciones siempre han presentado un candidato conjunto, el presidente de la CSU y de Baviera, Horst Seehofer, aseguró recientemente que “no es seguro” que esa alianza se reedite. Incluso coqueteó con la idea de que la CSU se presente en solitario en toda Alemania.

Operación reemplazo

Con la espada de Damocles del imprescindible apoyo bávaro y el desgaste de Merkel en la crisis de los refugiados, algunos comienzan a hacer méritos por si acaso se pone en marcha la operación reemplazo. Von der Leyen, en su visita al cuartel Julius Leber, hacía precisamente eso: promocionarse como adalid de la derecha. “En una situación excepcional, como sería una alerta terrorista, es posible la intervención del ejército. Es importante y necesario que estemos preparados para esa eventualidad”, afirmaba apenas unos días después de los ataques.

El despliegue del ejército en caso de amenaza terrorista es un tema con buena acogida en los sectores más conservadores de la CDU. Pero no el único que ha tanteado Von der Leyen para atraer apoyos. De su ministerio han salido recientemente una significativa ampliación del ejército en términos personales y materiales. Además, ha apostado por que el ejército alemán se implique en el conflicto sirio, si bien no en primera línea. La ministra promovió el envío de 150 instructores militares para formar a los ‘peshmerga’ kurdos en Irak y consiguió -pese a las dudas en el Gobierno, la controversia mediática y las críticas de la oposición- que su país enviase armamento en grandes cantidades a esta milicia. Estas decisiones clave también calaron en los sectores más conservadores de la CDU.

La canciller Merkel habla con la ministra de Defensa en el Bundestag, en Berlín. (Reuters)La canciller Merkel habla con la ministra de Defensa en el Bundestag, en Berlín. (Reuters)

Una ‘solista’ con convicciones

Pero ¿quién es la ministra de Defensa? Ursula von der Leyen, nacida en Bruselas en 1958, es una persona enérgica, contundente y tenaz, a quien le gustan loas micrófonos y ejercer el poder. Además, es una política que no rehúye los retos, que fija y defiende sus propias posiciones siguiendo sus convicciones -y el consejo de un estrecho círculo de colaboradores- sin miedo a ir a contracorriente. El semanario ‘Der Spiegel’ le dedicó un perfil titulado “La solista”.

A nivel político, defiende los valores clásicos de la democracia cristiana. Le viene de familia. Su padre, Ernst Albrecht, fue un alto cargo de la CDU durante décadas y llegó a ser jefe de Gobierno de Baja Sajonia (1976-1990). Además, cumple con gran parte de los estereotipos de la derecha: viene de una familia acomodada, cristiana y numerosa. Von der Leyen tiene cinco hermanos y ha tenido siete hijos junto a su marido, Heiko von der Leyen, a quien conoció en la universidad, y de quien adoptó ese apellido de reminiscencias aristocráticas.

Es una persona enérgica, contundente y tenaz, le gustan los micrófonos y ejercer el poder. Fija y defiende sus propias posiciones siguiendo sus convicciones -y el consejo de un estrecho círculo de colaboradores- sin miedo a ir a contracorrientePese a esta mochila, no ha dudado en mantener un perfil propio en la CDU. Durante años ha defendido un europeísmo mucho más nítido que el de sus correligionarios. Quizá porque vivió su infancia en Bruselas -donde su padre fue uno de los primeros eurócratas- y porque allí estudió en el Colegio Europeo. De hecho, fue la ministra que puso en marcha el plan para intentar que miles de jóvenes desempleados del sur de Europa –aquellos 5.000 españoles– fuesen a estudiar y trabajar a Alemania. Además, ha abogado por una intervención de lo público en la economía, como cuando amplió y flexibilizó el permiso de paternidad pagado. O como cuando promovió -frente a la mayoría de su partido, incluida Merkel- la introducción del salario mínimo interprofesional (que finalmente llegó, pero como requisito indispensable de los socialdemócratas para entrar en la actual gran coalición) y la “cuota femenina” en la dirección de las grandes empresas (que no prosperó).

También sabe moverse, para bien o para mal, en las turbias aguas del politiqueo. Fue ella, por ejemplo, quien levantó la manta del despilfarro masivo en varios proyectos del Ministerio de Defensa, lo que salpicó directa y previsiblemente a su antecesor, el también cristianodemócrata Thomas de Maizière, otro de los nombres que suena para suceder a Merkel. En varias ocasiones sus planes, debidamente publicitados en su lanzamiento, han quedado en poco más que eso.

Von der Leyen, durante una visita al contingente alemán desplegado en Mali, en Koulikoro. (Reuters)Von der Leyen, durante una visita al contingente alemán desplegado en Mali, en Koulikoro. (Reuters)

Von der Leyen no es una esprinter. Es una corredora de fondo. Lo demostró en la universidad, cuando tras empezar estudios de Empresariales y Arqueología, acabó pasándose a Medicina. Estuvo 10 años estudiando. Pero no se dio por satisfecha: posteriormente se doctoró (la polémica sobre el plagio de su tesis quedó finalmente en prácticamente nada). Su persistencia ha quedado también patente en política. Desde que se afilió a la CDU, en 1990, se ha desempeñado por todos los niveles de la administración federal. Comenzó como concejal de la oposición en la localidad de Sehnde (2001-2004) y luego pasó a ser responsable de Asuntos Sociales, Mujer, Familia y Salud en Baja Sajonia (2003-2005). A continuación Merkel le ayudó a dar el salto a la política nacional. Bajo la canciller, se convirtió en 2005 en ministra de Familia, Mayores, Mujeres y Juventud. En la segunda legislatura de Merkel se curtió como ministra de Trabajo y Asuntos Sociales y en la tercera saltó al difícil y más mediático Ministerio de Defensa, convirtiéndose en la primera mujer que accedía al cargo. Además, forma parte de la dirección nacional de la CDU desde 2005, primero como parte de la renovación que supuso la llegada de Merkel, y desde hace unos años por derecho propio, como uno de los pesos pesados de la formación.

Hípica, coros y Scotland Yard

Además, es conocida su pasión por la hípica. Tiene ponis en su granja familiar cerca de Hannover -además de un perro labrador- y monta regularmente a caballo. De hecho, fue una de las amazonas de la inauguración de los Europeos de equitación que se celebraron en 2015 en Aquisgrán. Otra de sus aficiones es la música. Desde joven participó en distintos coros y llegó a grabar, junto a sus padres y hermanos, un single de estilo folk retro. El disco, con dos canciones, se tituló “Amanecer en el bonito mundo del Señor” y tuvo fines benéficos.

Esa línea caritativa volvió a quedar patente cuando en 2014, antes de que se desatase la crisis de los refugiados, Von der Leyen acogió en su domicilio a un sirio de 19 años, al que ayudó a integrarse y encontrar unas prácticas. Un elemento poco conocido y curioso de su biografía es su época con identidad falsa en Londres. Por miedo a un secuestro durante la fase más mortífera de la Fracción del Ejército Rojo (RAF), su padre decidió enviarla a estudiar a Reino Unido. La operación contó incluso con la colaboración de Scotland Yard, que le proporcionó a la ahora ministra documentos con el nombre de Rose Ladson.

Fuente: ElConfidencial.com