¿Es Francia racista? Benzema, Cantona y la Eurocopa del comunitarismo

01.06.2016 – 17:48 H. Benzema no es considerado como una jugador explosivo sobre el terreno, pero sus declaraciones al diario español ‘Marca’ ...

01.06.201617:48 H.

Benzema no es considerado como una jugador explosivo sobre el terreno, pero sus declaraciones al diario español ‘Marca’ le han convertido en el último atizador del comunitarismo en Francia. El delantero centro del Real Madrid ha esperado a asegurarse ‘la Undécima’, para justificar su ausencia en la Eurocopa que comienza el día 10 en su país.  

Apartado de la selección nacional por su implicación en el oscuro asunto del vídeo sexual de su examigo, el jugador del Lyón, Valbuena, Benzema no ha encontrado mejor excusa que acusar al seleccionador Didier Deschamps de “ceder a la presión de una parte racista de Francia“. 

Benzema acusa también a esa parte de Francia de criticarle por sus origenes y por el barrio lionés en el que se educó. Pero sus declaraciones son el peor ejemplo para niños y jóvenes de barrios como del que salió él mismo, para quienes los ídolos y ejemplos son personajes que han trunfado por la vía del balón. 

Esos niños y jóvenes, a quienes ya los salafistas y parte de los políticos profesionales intentan lavar el cerebro con las justificaciones sociales o raciales, van a empaparse de las palabras de uno de sus modelos… harán mucho más difícil la labor de cientos de monitores deportivos de barrio, que cada semana intentan educar a esos chavales no solo en las florituras deportivas, sino también en valores como el respeto a los rivales a los árbitros, la disciplina y el trabajo. 

Su abogado ha seguido la estrategia: ‘A Benzema se le reprocha la ‘banlieue’ (suburbio). Se le reprochan sus relaciones con sus antiguos amigos, salidos de un mundo alejado del de los bienpensantes’Benzema se viste ahora de víctima, cuando hasta el momento, además de por su fútbol, solo es conocido en Francia por violar las leyes de tráfico con sus diferentes modelos de automóviles. No se sabe si instigado por sus abogados o subido en el tren que lanzó hace días otro futbolista -el ya retirado Eric Cantona– Karim Benzema es consciente que agitar el racismo es un argumento de éxito en el país que acogió a sus padres. 

Su abogado, uno de los más celebres en Francia por elegir siempre asuntos mediatizados, Eric Dupont-Moretti, ha seguido la estrategia: “A Benzema se le reprocha la ‘banlieue’ (suburbio). Se le reprochan sus relaciones con sus antiguos amigos, salidos de un mundo alejado del de los bienpensantes”. 

Pero la estrategaia del letrado no cuela. En primer lugar, los bienpensantes en Francia son los que justifican cualquier delito por “las condiciones sociales y el racismo“. En segundo lugar, uno de los mejores amigos del jugador, y del que asegura que sigue y seguirá manteniendo relaciones, es un personaje que ya ha estado en prisión por diferentes delitos. Benzema y su abogado ponen en el mismo saco a todos los habitantes de las ‘banlieues’. Para ellos, son todos potenciales delincuentes.  

Marcha en el suburbio parisino de Villiers le Bel tras la muerte de un adolescente en un accidente con un coche de policía, en noviembre de 2007 (Reuters).Marcha en el suburbio parisino de Villiers le Bel tras la muerte de un adolescente en un accidente con un coche de policía, en noviembre de 2007 (Reuters).

Las delaraciones del ariete ‘merengue’ han acaparado una tormenta de reproches y toneladas de indignación, como era de esperar, pero aumentadas porque forma parte de una serie de declaraciones similares que la prensa deportiva está recogiendo para calentar la Eurocopa 2016.

El primero en acusar a Didier Deschamps de racismo fue el exjugador Eric Cantona, que fue mucho menos comedido que Benzema. En una entrevista con el diario inglés ‘The Guardian’, el ex del Manchester United dijo que el seleccionador francés no apreciaba a Benzema y a otro jugador, Ben Arfa, por sus orígenes norteafricanos. El exjugador se mofaba después del apellido francés del seleccionador: “Un apellido muy francés; nadie se ha mezclado nunca en su familia, como los mormones de América”.

‘Estas irresponsables declaraciones pueden arruinar el trabajo de educadores, asociaciones, padres y de todos los que desean reforzar la cohesión nacional. La paranoia, las teorías del complot existen ya’Cantona, que se enorgullece de sus orígenes (sardos, catalanes de España) tiene sin embargo bien interiorizada uno de las características que los extranjeros critican de los franceses de Francia: es un tipo al que le gusta dar lecciones a todo el mundo. Si, además, utiliza un discurso izquierdista y demagogo, como es el caso, tiene asegurado los micrófonos y los altavoces de una sociedad a la que le encanta la autoflagelación. El exjugador que también se hizo famoso por lanzarle una patada de kung fu a un espectador que le insultaba, se reconvirtió en actor. Y no podía ser otro que el británico Ken Loach quien le diera un papel estelar en su película ‘Looking for Eric’. Digamos que está en su papel.

“Añadir tensión es un veneno”

De la farándula y del espectáculo también le han caido insultos y críticas a Deschamps. Djamel Debouzze, un actor cómico franco-marroquí encumbrado a la fama hace años por los pijo-progres blanquitos del Canal+ francés, ha lamentado no contar con “ninguno de nuestros representantes en la Selección”. Y por supuesto, no podía agregar la muletilla del supuesto experto en sociología: “Benzema y Ben Arfa son víctimas de la situación social“. 

Los despropósitos de Cantona y de Debouzze han recibido la mejor respuesta de boca de otro magrebí francés, el diputado socialista Malek Boutih, expresidente de SOS-Racismo, para quien “estas irresponsables declaraciones pueden arruinar el trabajo de educadores, asociaciones, padres y de todos los que desean reforzar  la cohesión nacional. La paranoia, las teorías del complot existen ya. Añadir tensión con este tipo de insinuaciones es un veneno“. 

Debouzze, que apoya una escuela de improvisación para jóvenes, es otro de esos pequeños ídolos de ‘banlieue’ que algunos políticos utilizan para captar a ciertos jóvenes. El presidente François Hollande se ha desplazado con su novia, la actriz Julie Gallet, para asistir a uno de estos espectáculos. Como si para los jóvenes de los barrios pobres solo hubiera salida en el fútbol, el rap o el teatro cómico

Jean-Marie Le Pen, fundador del Frente Nacional, durante un tributo a Juana de Arco en París, el 1 de mayo de 2016 (Reuters). Jean-Marie Le Pen, fundador del Frente Nacional, durante un tributo a Juana de Arco en París, el 1 de mayo de 2016 (Reuters).

La selección francesa de fútbol vuelve a ser objeto de polémica nacional con motivo de supuestas maniobras racistas de la Federación de futbol o del seleccionador. Y nadie se atreve tampoco a enumerar la cantidad de jugadores negros que han sido elegidos para la Eurocopa. Y menos todavía se subraya que uno de los últimos convocados, a causa de la lesión de otro titular, fue otro “magrebí”, como Adil Rami. Es lo mismo; la polémica sobre el racismo tiene una gran acogida entre los agitadores del comunitarismo en Francia

Benzema hablaba en su entrevista con ‘Marca’ de la fuerza electoral del Frente Nacional en Francia. Pero con su denuncia no hace sino reforzar los argumentos de ese partido y de sus simpatizantes. Hay que recordar que Jean Marie Le Pen ya  utilizó al equipo de fútbol nacional con fines políticos, cuando denunció que había pocos blancos en la selección y que ningún jugador cantaba la Marsellesa. 

Francia pretendía vivir una nueva fiesta con la organización del Euro 2016 de fútbol. El sueño de aficionados y de políticos era repetir el éxito del Mundial de 1998 celebrado también aquí. Tras aquella victoria, franceses de todos los orígenes salieron a las calles en lo que muchos quisieron definir como la unión entre los diferentes componentes de la nación: una Francia black, blanc, beur; una francia negra, blanca y árabe.

Este año, algunos agitan la separación de esos tres colores a pocos días del inicio de la competición. Un evento ya amenazado por el terrorismo y por las huelgas de los sindicalistas más radicales y minoritarios. Demasiada presión para los jugadores; pocas esperanzas para que los políticos saquen rédito al fútbol. Un gran beneficio para los propagadores del odio, de la demagogia y del populismo.

Fuente: ElConfidencial.com