Españoles en la guerra de Irak… para hacer negocios

Es el próspero refugio de Irak. La rica y protegida región del Kurdistán es el aliado táctico, pero también económico, de esta guerra. Fue la amenaza que ...
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Es el próspero refugio de Irak. La rica y protegida región del Kurdistán es el aliado táctico, pero también económico, de esta guerra. Fue la amenaza que se cernía sobre su capital, Erbil, lo que apresuró los bombardeos de la coalición internacional. Los milicianos del Estado Islámico combatían a pocos kilómetros de la ciudad y la aviación aliada no dudó en contraatacar. Y es que Erbil se ha convertido en el nuevo núcleo regional para la inversión y los negocios. Repsol, Total, Chevron, Exxon Mobil… Todos los gigantes petroleros tienen aquí complejos de extracción. Las tierras kurdas albergan casi un tercio de las reservas totales de crudo de Irak (que posee las quintas del mundo). El KRG (Gobierno Regional del Kurdistán) exportó más de 550.000 barriles diarios durante el mes de mayo.

El paraguas del petróleo abriga a un amplio abanico de sectores. En los últimos diez años, la construcción de hoteles, centros comerciales y restaurantes se ha disparado. Pero también empresas locales de construcción y compañías financieras, así como fastuosos complejos urbanísticos, han bebido de la recién llegada bonanza económica. Hordas de trabajadores extranjeros han ido poco a poco desembarcando en Erbil. En los halls de los grandes hoteles tiene lugar el “networking” entre inversores y los “nuevos ricos” del Kurdistán. Prestigiosos proyectos inacabados como la urbanización de lujo Park View, o relucientes hoteles como el Diwan, contrastan fuertemente con la escasa infraestructura o con el resto de viviendas modestas de la ciudad.

“El primero que esté aquí se va a poner las botas”

Así pues, “la city” ha seducido a un grupo de empresarios españoles que ha visto en el norte de Irak una gran oportunidad para los negocios. “Aquí hay mucho dinero en hoteles, en coches, en centros comerciales… pero faltan infraestructuras y desarrollo”, explica a El Confidencial Gerardo Burón, un arquitecto al que la crisis económica le obligó a reinventarse. Fue hace tres años cuando decidió asociarse con tres profesionales españoles (arquitectos, abogados e ingenieros) y otro de Siria para crear la empresa ErbilSpain. Esta compañía se ofrece como plataforma de productos de construcción para mediar entre proyectos del Kurdistán y constructoras y materiales de España.

Este es el nuevo Dubai y, cuando explote, el primero que llegue se va a poner las botas

“La mayoría de las empresas de construcción que están aquí son turcas o chinas y la calidad es muy baja…”, asegura Burón. Y esto podría beneficiar a las firmas españolas, que se ofrecen como una alternativa al consumidor de lujo, ya que el despegue del Kurdistán ha hecho de los kurdos iraquíes los más ricos del país: su PIB es un 50% superior al del resto de Irak. El enriquecimiento de la población ha traído una demanda de mejores productos.

Las ansias de independencia es otro de los factores que están abriendo el mercado. “Es una población que quiere ser país”, dice Burón, que, además, ha sufrido durante décadas el abandono y la marginación del Gobierno central de Bagdad. De este modo, los kurdos pueden intentar completar ese vacío de edificación recurriendo a compañías extranjeras. “Es un país virgen”, comentan los socios españoles. ¿Pero qué garantías ofrece un país que sufre más de una década de guerra? “Precisamente lo interesante de Erbil es que es una zona segura (comparado con el resto de Irak), el petróleo proporciona estabilidad al resto de sectores, cualquiera tiene la seguridad de que a Erbil no lo van a tocar…”, afirma Burón.

Pero, inevitablemente, la irrupción del ISIS sí ha frustrado algunos de sus mejores proyectos y también ha frenado la producción de varias empresas. “La mayoría de los trabajadores se han ido”, confirma a El Confidencial el cónsul español en Erbil, el señor Dawood Jaff. Y fue entonces cuando los hombres de ErbilSpain perdieron el magnánimo proyecto de una villa para un “jeque del petróleo”, una obra con un presupuesto de más de 20 millones de euros. “Nos aprobaron el proyecto, pero en la fase de ejecución las constructoras españolas se echaron atrás”, explica Burón. Dice que el miedo existe y “que las empresas no se atreven a traer a su gente”. “Pero este es el nuevo Dubai, y cuando explote el primero que llegue se va a poner las botas”, comenta.

Vista del humo procedente de la explosión de un coche bomba, sobre los edificios de la ciudad de Erbil, Irak, el 17 de abril. (EFE)Vista del humo procedente de la explosión de un coche bomba, sobre los edificios de la ciudad de Erbil, Irak, el 17 de abril. (EFE)

Reconstruir el territorio del ISIS

“La zona en la que ahora está Daesh (acrónimo en árabe para referirse al ISIS) se tendrá que reconstruir algún día, ¿no?”, exclama Gerardo Burón, haciendo gala de su ávido ojo empresarial. Y así es: su socio sirio, Swar Osman, acaba de acudir a la conferencia por la reconstrucción de Kobane que tuvo lugar a principios de mayo en Diyarbakir, Turquía. Ahí, Osman llevó sus propuestas de distintos proyectos para volver a tejer una red de servicios mínimos en la ciudad. La dura batalla por Kobane, en la que murieron más de un millar de personas, dejó el 80% de la ciudad completamente devastada. Tanto los combates entre los yihadistas y los kurdos, así como los intensos bombardeos de la coalición, arrasaron con todo el sistema urbano.

“Nosotros, como ingenieros españoles, hemos ofrecido varios proyectos”, cuenta Osman, cuyo plan se llevaría a cabo con constructoras españolas. Este sirio kurdo dice tener la fórmula idónea, “conozco las necesidades del lugar así como a quienes van a dirigir la reconstrucción desde el Gobierno Autónomo de Kobane”. Su proyecto se centra en obras de primera necesidad: hospitales, escuelas y viviendas.

Según cuenta, después establecerían contacto con las ONG interesadas, quienes se tendrían que encargar de encontrar la financiación. Una vez que los países interesados aceptaran el presupuesto “comenzaríamos a construir junto a la ONG”, explica. Reconoce que en este tipo de adjudicaciones el margen de beneficio es inferior pero dice que podría ser el trabajo más importante de su vida. “Como kurdo, creo que le debo esto a un pueblo que ha luchado hasta el final, aunque como empresario también he sabido ver aquí un negocio”. 

Fuente: ElConfidencial.com