Esta mujer es la encarnación del horror de Idomeni

17.03.2016 – 12:59 H. – Actualizado: 5 M. Intisar Alí está embarazada de nueve meses. Y, por un grave error de cálculo, no dará a luz en ‘un ...

17.03.201612:59 H. – Actualizado: 5 M.

Intisar Alí está embarazada de nueve meses. Y, por un grave error de cálculo, no dará a luz en ‘un lugar seguro’. Intisar huyó de la ciudad iraquí de Mosul, la ‘capital’ del Estado Islámico en Irak, pensando que en unos 10 días podría llegar a Alemania. La realidad, sin embargo, cambió sus planes. Primero pasó un mes ‘bloqueada’ en Turquía y, tras cruzar a Grecia, ha entrado en el noveno mes de embarazo en el ‘campo’ de Idomeni, el punto entre Grecia y Macedonia donde miles de personas siguen atrapadas sobre el fango tras el cierre de la ruta de los Balcanes. Unos 4.000 niños, entre ellos 15 recién nacidos, malviven en Idomeni.  

Mientras Intisar se atormenta preguntándose cómo, dónde y en qué condiciones nacerá su bebé, los líderes de la Unión Europea intentan cerrar un acuerdo migratorio con Turquía para que acoja a los refugiados expulsados de Europa en su territorio. Es decir, para cerrar el camino a la ola migratoria que avanza hacia la UE. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, insistió hoy que el pacto “debe cumplir plenamente con la ley de la UE y la internacional“, además de ser aceptado por todos y cada uno de los Estados miembros, sea un país grande o pequeño.

El proyecto de acuerdo señala que “todos” los inmigrantes irregulares que crucen desde Turquía a las islas griegas serán “devueltos a Turquía”, pero los líderes aclaran que se trata de una medida “temporal y extraordinaria“, que es necesaria para poner fin al sufrimiento humano y restaurar el orden público. Los inmigrantes que llegan a Grecia serán “debidamente registrados y cualquier solicitud de asilo será procesada por las autoridades griegas en línea con la directiva de asilo”, indica el borrador de declaración que pretende adoptar Bruselas en su encuentro de este viernes. Indica el texto que los “inmigrantes que no solicitan asilo o cuyas aplicaciones hayan sido consideradas sin fundamento o rechazadas acorde a la directiva serán devueltos a Turquía”.

Tusk señaló que debe “ayudar eficazmente” a resolver la crisis migratoria y “contribuir a nuestra estrategia integral, que incluye volver a (el pleno funcionamiento del espacio de libre circulación) Schengen, dar asistencia humanitaria a Grecia, apoyar a los Balcanes occidentales y reforzar la cooperación con Turquía”. “Sólo si trabajamos todos juntos de manera coordinada y mantenemos la calma alcanzaremos el éxito”, indicó, y aseguró que ante la cumbre se siente “cautamente optimista, pero francamente hablando más cauto que optimista“. 

Tusk pone el foco en la “legalidad” del pacto, pero el principio de acuerdo cerrado el 8 de marzo con Ankara -contempla la deportación a Turquía de “todos los inmigrantes”, incluidos los demandantes de asilo sirios, que lleguen a la UE a través de este país- ya provocó las protestas del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) o ONGs como Amnistía Internacional, Human Rights Watch (HRW) y Médicos Sin Fronteras (MSF). Ese es el punto clave: el pacto supone que Turquía tendrá que realizar ciertas “modificaciones en su legislación” para ser considerado ‘país seguro’ por la comunidad internacional, aunque la UE no ha aclarado en qué consiste esas modificaciones. Para que la devolución de un demandante de asilo a un tercer país sea compatible con el derecho internacional, es necesario que este país, Turquía en este caso, sea considerado como ‘país seguro’.

Según numerosas organizaciones, como Save the Children, la ley internacional estipula que quien llega a un territorio huyendo de la guerra y o de la violencia puede pedir asilo, y no puede ser expulsado o deportado hasta que se resuelva su expediente. “Pero los 28, junto con Ankara, se proponen devolver a Turquía a todos los migrantes irregulares, tanto los “económicos” como los refugiados, incluidos los sirios. Esta medida supone un atentado al Convenio Europeo de Derechos Humanos, que prohíbe la expulsión colectiva de extranjeros”, señala  Andrés Conde, director general de Save the Children.

Para la organziación humanitaria Oxfam, hay elementos del acuerdo propuesto entre Bruselas y Ankara que “en su forma actual pueden violar potencialmente la legislación internacional y los derechos fundamentales de las personas, incluido el derecho a reclamar asilo”. El coordinador de Respuesta Migratoria en Europa de Oxfam, Vincent Koch, lamentó por su parte que “mujeres y niños están durmiendo a la intemperie con frío, barro y humedad”. “Los alimentos y el agua limpia son escasos, y las enfermedades, como la hepatitis A, han aparecido como consecuencia de esas condiciones deplorables“, advirtió Koch. La organización sostiene que el cierre de fronteras en los Balcanes ha obligado a decenas de miles de personas a pernoctar en campamentos improvisados, lo que dificulta que puedan recibir ayuda humanitaria.

Fuente: ElConfidencial.com