Esta mujer 'rescata' a las niñas que escaparon del Estado Islámico

“Nos han arruinado la vida. Nos han violado. Nos han hecho incluso cosas que no te puedes imaginar. ¿Qué hicimos para merecerlo? ¿Qué hicimos para ser huérfanos? No tengo padres, no tengo hermanos… Y violada…. Yo  he visto con estos ojos a un hombre de 40 años arrastrar a una niña de 10. No puedes imaginar cómo gritaba. Y él no tuvo ninguna piedad. Ellos también violaron a mi amiga. Ella gritaba y gritaba mi nombre…. Otra niña de nueve años murió tras ser violada… ¿Qué tipo de personas son estas que matan hombres y violan niñas? ¿Qué tipo de religión permite esto? Esta gente no tiene fe. No cree en ninguna religión ni en Dios”.

Este es el testimonio de Ekhlas, una joven yazidí de 15 años que fue secuestrada y convertida en esclava sexual del Estado Islámico. Sus palabras han sido claves para que el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, haya calificado formalmente las atrocidades del grupo terrorista como “un genocidio” contra minorías religiosas en Irak y Siria. La designación puede tener ahora implicaciones prácticas, dado que Estados Unidos es parte de la convención de la ONU contra el genocidio, aprobada en 1948.

‘Algunas solo tienen cinco años. Cuando las secuestran, las separan en función de su edad, su belleza y si son vírgenes. Si son mayores, las mandan a los lugares más peligrosos para ser esclavas sexuales de los combatientes’La voz de Ekhlas llegó al Congreso estadounidense gracias la activista Jacqueline Isaac, quien lleva años luchando por los derechos de las mujeres y otras minorías perseguidas en Oriente Medio. A través de la organización humanitaria ‘Roads of Success’ (ROS), recorre el mundo para exigir una estrategia internacional para socorrer a las niñas en manos del ISIS. Tras el éxito cosechado en Washington, esta abogada estadounidense de origen egipcio llega ahora a Londres para reunirse con Lord Alf Dubs, que ha conseguido el apoyo de la Cámara Alta de Westminster para que el Reino Unido dé cobijo a 3.000 niños refugiados. La enmienda debe ser ahora aprobada por la Cámara de los Comunes e Isaac espera que sea aceptada para que, entre estos menores, se abra la puerta a centenares de niñas como Ekhlas.

La activista conoció a Eklas en un taller de grupo donde varias menores que habían logrado escapar de su secuestro fantaseaban sobre el futuro. “Cuando llegó su turno para hablar, alzó su mano con valentía y dijo: ‘Aunque me cueste la vida, mi sueño es salvar a mis hermanas en cautiverio“, relata la abogada a El Confidencial.

Una mujer yazidí que huyó del Estado Islámico en Silopi, cerca de la frontera de Turquía con Irak. (Reuters)Una mujer yazidí que huyó del Estado Islámico en Silopi, cerca de la frontera de Turquía con Irak. (Reuters)

La menor pertenece a la comunidad yazidí, una minoría religiosa que se ha convertido en objetivo del ISIS al considerar a sus miembros infieles. “Cuando secuestran a las niñas, les obligan a convertirse al islam. Si se niegan, les pegan e incluso muchas veces las drogan. Les lavan el cerebro y les dicen que tras la violación se han convertido automáticamente en musulmanas. Es verdaderamente desgarrador”, explica.

Eklas vivía en la montaña de Sinjar (Irak). En la madrugada del 3 de agosto de 2015, miembros del ISIS golpearon la puerta de su casa y ordenaron a su familia que saliera fuera junto con otros vecinos. Mataron a su padre delante de sus ojos. “Cogí la mano de mi hermano y le supliqué que nunca me dejara, pero me dejó porque le mataron también. El sonido de las balas y los gritos… Lo tengo metido en la cabeza todo el rato. Nos llevaron a la prisión de Badosh. Estuvimos allí 10 días. Nos metieron allí a todos. Mujeres, niños…”, relata la menor.

Intentó escapar sin éxito tres veces. Hasta que una mañana, el ISIS empezó a luchar contra un grupo ‘peshmerga’ (combatientes kurdos) y logró romper la cerradura de su puerta. “Salimos todas corriendo. Hacía mucho frío y no teníamos ni agua ni comida. Pero no importaba. Caminamos por las montañas durante cinco horas. Teníamos los pies sangrando. Finalmente encontramos un grupo de yazidíes que nos ayudó”, relata.

Después de todo lo vivido, Ekhlas intentó suicidarse cortándose las venas y tomando 250 pastillas. Tal y como explica Isaac, “la llevaron al hospital justo a tiempo antes de morir y ella supo que si vivía, era por alguna razón de peso”. Ekhlas pudo escapar y ahora vive en Alemania, pero sus hermanas siguen secuestradas

Esta mujer ‘rescata’ a las niñas que escaparon del Estado Islámico

“Más de 3.000 niñas siguen en manos del ISIS”

Preguntada por el peligro de muerte al que se enfrenta por su labor humanitaria, la abogada asegura que no siente miedo porque se trata de algo vocacional que prevalece sobre cualquier temor. “Aunque tuve la libertad en Estados Unidos de ser una mujer independiente y educada, de opinar y de tomar decisiones por mí misma, la conciencia me mantenía cautiva. ¿Cómo podía ser realmente libre si las mujeres de mi origen cultural apenas conocían los principios básicos de libertad?”, confiesa.

La activista denuncia que hay alrededor de entre 3.000 y 5.000 niñas que siguen en manos del ISIS en Irak. “También hemos escuchado, hablando con refugiados sirios, que hay niñas cristianas en Siria que fueron secuestradas y esclavizadas por el ISIS. Por desgracia, la mayoría de ellas no denuncian las violaciones después de su regreso del cautiverio”.  

Pregunta. ¿Qué edades tienen las menores?

Respuesta. Algunas tan solo tienen cinco años. Cuando las secuestran, las separan en función de su edad, su belleza y si son vírgenes. Si son mayores, las mandan a los lugares más peligrosos para ser esclavas sexuales de los combatientes del ISIS. Si son más jóvenes, se envían a los combatientes con altos cargos. Las violan durante unos días y luego las pasan a otros hombres.

P. ¿Cuántas de ellas terminan suicidándose?

R. Al menos 30 niñas de las que lograron escapar terminaron quitándose la vida. Muchas se habían enterado de que estaban embarazadas de su violador. No pueden soportarlo. Las chicas comparten historias de cómo cortarse las venas, sobredosisis de pastillas o tirarse desde las plantas más altas de los edificios. Las que lo intentan y logran sobrevivir creen luego que tienen un gran propósito en este mundo. Todas necesitan luego muchísimo trabajo psicológico. Las ponemos en contacto con especialistas para que puedan hablar con ellas en su misma lengua. 

P. Las que son rescatadas, ¿son luego repudiadas en sus comunidades por no ser vírgenes?

R. Muchas niñas tienen miedo de no ser aceptadas. Allí la virginidad de una hija es el honor de toda una familia entera. Cuando regresan, las autoridades locales tratan de explicarles que su valor no está en su virginidad. Los líderes religiosos locales están siendo de mucho apoyo. Sin embargo, cuando hablo personalmente con las chicas que están en Irak, me dicen que nunca tendrán la oportunidad de casarse o tener una familia dentro de la comunidad debido a las fuertes barreras culturales. He visto las condiciones de las niñas que viven en Irak y las que han sido acogidas en Alemania. Y he de reconocer que estas últimas se recuperan mucho mejor porque sienten realmente que pueden empezar de cero.

P. ¿Cuántas pueden reunirse luego con sus familias?

R.: Si sus familiares siguen vivos, el Gobierno está haciendo un gran trabajo en devolverlas a sus núcleos familiares. No tengo las cifras exactas. Sin embargo, muchas de ellas han perdido a sus padres y hermanos. El ISIS les asesinó cuando invadió su territorio. Cuando estuvimos en Irak a finales de noviembre del año pasado, las milicias ‘peshmerga’ fueron capaces de recuperar la ciudad de Sinjar. Quedaron horrorizados al encontrar las fosas comunes. Los hombres fueron sacrificados y sus cuerpos, apilados en una tumba. Los chicos en otra, las mujeres en otra. Había también fosas con bebés.

Fuente: ElConfidencial.com