“Estrangular cuellos”: palestinos torturados y ejecutados sumariamente por Hamás

Las fuerzas de Hamás llevaron a cabo una brutal campaña de secuestros, tortura y homicidios de palestinos, acusados en muchos casos de “colaborar” con ...

Las fuerzas de Hamás llevaron a cabo una brutal campaña de secuestros, tortura y homicidios de palestinos, acusados en muchos casos de “colaborar” con Israel, durante la ofensiva militar israelí contra la Franja de Gaza del pasado verano. La grave acusación parte de la organización Amnistía Internacional, que recoge en un informe toda una serie de abusos, como la ejecución extrajudicial de al menos 23 palestinos y la detención y tortura de decenas de personas, en especial miembros y simpatizantes de Fatah, el grupo político-militar presidido por Mahmud Abás que pugna con Hamás por el control de la Franja.  

Gaza fue el escenario entre julio y agosto del pasado verano del peor conflicto entre Israel y las milicias armadas palestinas desde 1967. Murieron más de 2.100 palestinos y 70 israelíes. Con una Franja reducida a escombros y cuando “las fuerzas israelíes estaban causando muerte y una destrucción masiva a la población de la Franja, las fuerzas de Hamás aprovecharon para saldar cuentas despiadadamente (con Fatah o presuntos colaboracionistas) perpetrando homicidios ilegítimos y otros abusos graves”, según denuncia Philip Luther, director del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África.

Hay un crimen imperdonable en Gaza: espiar para Israel. Las personas acusadas de proporcionar información al enemigo son torturadas y ejecutadas por Hamás; sus familias, repudiadas por la sociedad palestina, hasta el punto de que el estigma de la traición les impide conseguir un trabajo o alquilar una vivienda. Muchos de los asesinatos cometidos por Hamás en verano se anunciaron públicamente como represalias contra personas que prestaban información sensible a Israel, en el marco de una operación contra los “colaboradores” conocida con el nombre en clave de “Estrangular cuellos”. Sin embargo, Amnistía asegura que al menos 16 de las personas ejecutadas se hallaban bajo custodia de Hamás desde antes de que estallara el conflicto. Muchas estaban a la espera del resultado de su juicio cuando las sacaron de la prisión y las ejecutaron sumariamente.

Palestinos observan a milicianos de Hamás ante los cuerpos de personas ejecutadas en Ciudad de Gaza, el 22 de agosto de 2014 (Reuters). Palestinos observan a milicianos de Hamás ante los cuerpos de personas ejecutadas en Ciudad de Gaza, el 22 de agosto de 2014 (Reuters).

Asimismolas fuerzas de Hamás secuestraron, torturaron o atacaron a miembros y simpatizantes de Fatah, su principal rival político dentro de Gaza, entre ellos muchos que habían pertenecido a las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina. Ni una sola persona ha rendido cuentas por los delitos que cometieron las fuerzas de Hamás contra palestinos durante el conflicto de 2014, lo que indica que las autoridades ordenaron o consintieron que se cometieran.

“En vez de hacer valer la justicia, las autoridades y los líderes de Hamás fomentaron y facilitaron continuamente estos terribles delitos contra personas indefensas. El hecho de que no hayan siquiera condenado los homicidios ilegítimos, secuestros y tortura de sospechosos supone que tienen las manos manchadas de sangre”, añade Philip Luther.

“A mi hermano lo destrozaron en prisión”

La estremecedora historia de Atta Najjar, ex agente de policía de la Autoridad Palestina, es el mejor ejemplo de esta estrategia de “Estrangular cuellos”. Najjar, quien sufría una discapacidad mental, había sido detenido en 2009 y condenado por un tribunal militar a 15 años de prisión tras ser declarado culpable de “colaborar” con Israel. El 22 de agosto de 2014, lo sacaron de la prisión y lo ejecutaron.

“Su cadáver presentaba marcas de tortura y disparos de bala. Tenía fracturadas las piernas y los brazos […] el cuerpo estaba como si te meten en una bolsa y te destrozan a golpes […] estaba acribillado a balazos, alrededor de 30. Tenía marcas de carnicería alrededor del cuello, marcas de cuchillo […]. Y por la nuca: no había cerebro. Vacía […] Nos costaba llevarlo […] pesaba, como cuando metes carne en una bolsa, sin huesos. Tenía los huesos destrozados. Lo destrozaron en prisión”, explicó su hermano a Amnistía, que recuperó el cadáver en el depósito del hospital de Al Shifa el 22 de agosto de 2014.

Un miliciano de Hamás conduce a un palestino acusado de colaborar con Israel al lugar de su ejecución (Reuters).Un miliciano de Hamás conduce a un palestino acusado de colaborar con Israel al lugar de su ejecución (Reuters).

Otra de las víctimas de Hamás fue Ibrahim Dabour, un empleado de una compañía de seguros y padre de dos hijos. Se hallaba recluido en la prisión de Katiba, en la ciudad de Gaza, en espera de juicio ante un tribunal militar por el cargo de “comunicarse con bandos hostiles”, cuando se lo llevaron para ejecutarlo extrajudicialmente por fusilamiento el 22 de agosto de 2014.

“No enteramos de la ejecución por la gente de nuestro alrededor hacia la una de la tarde. No hubo notificación oficial. Lo ejecutaron el viernes a las nueve y media de la mañana. Esa noche, a las 10.31, mi hermano recibió un mensaje de texto que decía: ‘La sentencia contra Ibrahim Dabour se ha ejecutado de acuerdo con la sharia según el fallo del Tribunal Revolucionario’”, contó su hermano a Amnistía Internacional.

En ocasiones, los palestinos que fueron ejecutados se encontraban bajo arresto sin haber sido acusados formalmente incluso antes de que se iniciara la ofensiva militar israelí, otros esperaban el desenlace de los recursos de apelación contra sus sentencias de muerte. Abundan también las denuncias por condenas en juicios militares irregulares o confesiones obtenidas bajo tortura.

Uno de los casos más terribles es el de seis hombres ejecutados públicamente por las fuerzas de Hamás el 22 de agosto a las puertas de la mezquita de Al Omari, delante de centenares de espectadores, incluidos niños. La organización islamista anunció entonces que eran presuntos “colaboradores”, condenados a muerte por “tribunales revolucionarios”. Encapuchados, los arrastraron por el suelo y los situaron, de rodillas, junto a una pared, de cara a la multitud; entonces pegaron a cada uno un tiro en la cabeza, antes de acribillarlos a todos a balazos con un AK-47.

Fuente: ElConfidencial.com

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