Europa y el laberinto del asilo: la odisea 'española' de un refugiado apátrida

06.04.2016 – 05:00 H. Sayid no se llama Sayid: es un seudónimo que nos ha pedido que empleemos para contar su historia. Su madre es siria, pero su padre es ...

06.04.201605:00 H.

Sayid no se llama Sayid: es un seudónimo que nos ha pedido que empleemos para contar su historia. Su madre es siria, pero su padre es un refugiado palestino y, por esta razón, aunque nació en Damasco, Sayid es apátrida. En otras palabras: no tiene nacionalidad.

En la actualidad, Sayid vive en Brno, la segunda ciudad más grande de República Checa, donde a menudo prefiere no revelar su origen tras haber sufrido un ataque xenófobo en el autobús. Cuando le preguntan, suele decir que es de España, el punto de inicio de su periplo europeo, que comenzó en diciembre de 2012 con su llegada al aeropuerto de Barajas y que, hasta el día de hoy, le ha llevado por seis países de la Unión Europea.

“Todas las historias son muy duras. Hay que tener claro que nadie abandona su país sin motivo, excepto aventureros y turistas, y estos no piden asilo”, cuenta Raúl Báez, abogado de Cruz Roja Española y Fundación Migrar.

'Dejen de golpearnos'. Un niño sostiene una pancarta improvisada en Idomeni. (Grecia)‘Dejen de golpearnos’. Un niño sostiene una pancarta improvisada en Idomeni. (Grecia)

Sayid llegó a Madrid empujado por el miedo. En el momento en que tomó esta difícil decisión tenía tan solo 21 años (ahora tiene 24), trabajaba y estudiaba a la vez y vivía junto a su familia en el distrito de Yarmouk, en Damasco. “No fue una guerra civil”, afirma, “sino una revolución pacífica”, pero al tiempo comenzaron el acoso y los bombardeos. Varios de sus amigos fueron arrestados y tres de ellos murieron como consecuencia de las torturas que sufrieron en prisión. “Después de eso”, explica, “decidí dejar el país… y comenzó un nuevo capítulo de sufrimiento”.

La dirección de un hostal y un billete de metro

Sayid no presentó su solicitud de asilo en España, su puerta de entrada a Europa, que cruzó con un visado de turista gracias a una carta de invitación de un amigo español que conoció en Damasco. Días después de llegar a Madrid se marchó a Suecia, de donde fue deportado cuatro meses más tarde tras la aplicación del Reglamento de Dublín a su solicitud, por el que se determinó que España era el país responsable de examinarla. Así, en abril de 2013 Sayid se encontró de vuelta en Barajas. “Allí hay una comisaría de Policía y Cruz Roja tiene un equipo de trabajo social ‘in situ’ que atiende las necesidades de estas personas durante su estancia en ese centro policial”, explica Báez.

Imagen de archivo de refugiados llegando a España.Imagen de archivo de refugiados llegando a España.

Sayid rellenó su solicitud de asilo en el aeropuerto. Después, el personal de Cruz Roja le dio un metrobús, un mapa del metro y las indicaciones necesarias para llegar al hostal Welcome, que acoge temporalmente a solicitantes de asilo y que está situado al sur de Madrid.

Un día después de llegar a Welcome, el personal de Cruz Roja de la oficina situada en el mismo indicó a Sayid que debía ir a la Oficina de Asilo y Refugio (OAR) al día siguiente para formalizar su solicitud. “Se acude a la oficina para hacer la entrevista, donde el personal funcionario que instruye los casos está especializado por zonas geográficas”, explica Báez. En caso de encontrarse en otras provincias españolas, los solicitantes son entrevistados en una comisaría de Policía y esta remite la solicitud a la OAR, que es única y está en Madrid.

En la actualidad, el tiempo medio de espera para llevar a cabo esta primera entrevista es de uno a dos meses, aunque ha habido periodos en que ha alcanzado los ocho meses. Sayid contó su historia dos días después de llegar al hostal de acogida temporal: su entrevista duró 20 minutos y fue traducida por un intérprete marroquí.

Aunque Sayid presentó su solicitud de asilo en territorio español, esta no es la única opción: también se puede presentar en la frontera o en un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), si la persona ha sido internada en él. “Es muy importante distinguir entre frontera y CIE por un lado y territorio por otro, porque son procedimientos totalmente diferentes”, explica Paloma Favieres, coordinadora del servicio jurídico de la ONG CEAR. “En territorio, prácticamente todas las solicitudes son admitidas a trámite, pero en frontera y centros de internamiento las cifras se desmoronan, porque allí no existe fase de admisión a trámite y fase de instrucción, sino que hay un procedimiento de denegación en frontera, expeditivo, acelerado, por el cual como máximo en siete días se da la resolución”.

Después de varias semanas, Sayid sorteó un nuevo obstáculo: tener que abandonar Madrid. Y es que, después del primer mes, el Ministerio del Interior distribuye a los solicitantes de asilo en los centros de acogida existentes en España sin posibilidad de elección. Finalmente, Sayid fue enviado a uno situado en Vallecas.

En octubre de 2013, casi un año después de pisar por primera vez suelo europeo y seis meses después de presentar su solicitud, Sayid supo que había sido aprobada. Fue afortunado, ya que, en la actualidad, el tiempo medio de espera para la tramitación de solicitudes de asilo en España es de un año, a pesar de que la normativa europea establece el límite en seis meses.

 

El asilo en España: ¿un trozo de papel?

Durante su estancia en el centro de acogida, donde vivió 10 meses, Sayid no tenía permitido trabajar. “Esto tiene su lógica”, afirma Báez, “porque la Administración tiene la obligación de brindar, durante seis meses, todas sus necesidades básicas (alojamiento, manutención, etc.) a los solicitantes de asilo cuya solicitud haya sido admitida a trámite”. Estos gastos de acogida son costeados por el Estado, aunque una parte importante del servicio se “subcontrata” a tres ONG españolas: Cruz Roja, CEAR y ACCEM.

Manifestación contraria al acuerdo UE-Turquía para la deportación de refugiados.Manifestación contraria al acuerdo UE-Turquía para la deportación de refugiados.

Sin embargo, el tiempo durante el que los solicitantes de asilo son acogidos es limitado, por lo que Sayid buscó trabajo, aunque, en plena crisis económica, le resultó imposible encontrarlo. “Llevaba más de un año sin hacer nada y sin generar mis propios ingresos“, explica. “Estaba cansado y frustrado… y obtener la documentación en España no fue la solución a mis problemas”. Prueba de ello fue la imposibilidad de optar a una beca para continuar sus estudios de Sociología en la Universidad Complutense por no haber tributado en España durante el año anterior, a pesar de convalidar las asignaturas que había cursado en la Universidad de Damasco, aun habiendo perdido créditos.

Con sus padres y su hermano ya en Suecia, donde sus solicitudes de asilo habían obtenido una respuesta positiva, Sayid se marchó del centro de acogida en febrero de 2014, poco antes de que su tiempo allí expirase por sí mismo. Así, emprendió un periplo que, durante los siguientes 12 meses, lo llevaría por cinco países europeos en busca de un empleo, apoyado por parientes y amigos de la diáspora palestina en Europa.

La Unión Europea: ¿un laberinto sin salida?

Aunque finalmente no logró encontrar un empleo en ningún país, en Düsseldorf Sayid estuvo cerca de conseguir trabajo como lavaplatos. Sin embargo, para conseguir el contrato, debía volver a España y presentar una solicitud ante la embajada alemana, y el jefe no podía esperar. Una vez más, Sayid se daba de bruces contra la burocracia.

Una burocracia a la que consiguió sortear con su apuesta final: solicitar una beca Erasmus que le fue concedida para estudiar, durante un año a partir de julio de 2015, en la ciudad checa de Brno, donde se suceden las manifestaciones y los ataques contra los refugiados desde hace meses. Brno no estaba entre sus primeras opciones, que eran ciudades españolas (ya que Sayid se había sacado el certificado de español durante su estancia en Madrid), pero no le quedó más remedio que incluirla en la lista, ya que era la única para la que no exigían certificado de idiomas.

“No consigo comprender cómo soy capaz de sobrellevar toda esta presión”, reconoce Sayid. “Aunque la gente simpatice por los refugiados”, prosigue, “no pueden comprender las consecuencias psicológicas que estamos viviendo”. “Al final me he dado cuenta de que lo único que he conseguido es un trozo de papel, nada más; el sistema te da un trozo de papel y te lanza a un zoo en el que tienes que apañártelas solo y donde estoy seguro de que muchos no lo consiguen”.

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Elisa García y Marian Blanco son las autoras de este reportaje. Beatriz Martínez ha creado las visualizaciones de los datos. 

Este reportaje es el resultado del proyecto Europa sin refugio’, desarrollado durante el III Taller de Producción de Periodismo de Datos de Medialab Prado, gracias a la colaboración de un equipo multidisciplinar. 

Fuente: ElConfidencial.com