Fernando Torres le dedica su gol 100 al que siempre creyó que servía para esto

06.02.2016 – 18:00 H. – Actualizado: 1 H. El Atleti estaba pasando por la peor época desde que el Cholo es entrenador del equipo. No sólo por los ...

06.02.201618:00 H. – Actualizado: 1 H.

El Atleti estaba pasando por la peor época desde que el Cholo es entrenador del equipo. No sólo por los resultados, sino también por ciertos problemas internos bastante significativos y por la salida no demasiado traumática del fichaje estrella del verano por la puerta de atrás. Han sido unas semanas muy intensas, con demasiadas emociones fuertes y muy poca alegría acumulada. De hecho, el optimismo de principios de temporada se había transformado en un pesimismo ramplón generalizado. Esta victoria contra el Eibar no va a cambiar la vida a ningún colchonero, pero sí puede suponer un antes y un después en el transcurso de la temporada del Atlético.

Y puede que acabe significando mucho para el Atleti más por cómo se construyó el triunfo que en la victoria en sí, la cual podía esperarse, ya que el Atlético es un equipo superior al Eibar globalmente. Será importante porque el equipo de Simeone ha sacado del baúl la personalidad, la garra, el coraje que le ha faltado o que no ha encontrado en los anteriores cuatro encuentros donde no pudo ganar. Y, por supuesto, porque Fernando Torres volvió a marcar. Otra vez al Eibar. Una vuelta completa después de su último gol, en Ipurua, cuando todavía sólo eran unos pocos los que dudaban de su actual capacidad para seguir jugando en un club con grandes aspiraciones como el que lleva cosido a su corazón.

Torres ya lleva cien goles en el Atlético. Para un jugador de la casa, que ha vivido por y para el club desde que era un niño, que antes de ser jugador iba al Calderón y se emocionaba con las victorias y se marchaba cabreado a casa por las derrotas, marcar cien goles es una emoción incomparable. En la cara se le notaba la emoción que llevaba cinco meses guardándose en su interior, lo cual hacía que la rabia se acumulase y la incomprensión creciese a su alrededor. Al final pudo sacar esa camiseta con el dorsal ‘100’ del banquillo que llevaba treinta partidos esperando a que la lucieran.

Torres por fin lució la camiseta con el número 100 (Cordon Press).Torres por fin lució la camiseta con el número 100 (Cordon Press).

El gol 100 fue para alguien especial

Y cuando el partido había acabado, ya liberado de toda presión, feliz como pocas veces, Torres se acordó de ese hombre que ha sido tan importante para todo niño que haya pasado por las categorías inferiores del Atlético. Se marchó hacia un fondo y allí encontró a Manuel Briñas. Se abrazó a él, y con lágrimas en los ojos, le regaló la camiseta con la que había marcado el centenar de goles y le estampó un beso. Porque en esos momentos, Torres no piensa en sí mismo, sino en quien le ha permitido, por muchos motivos, estar ahí, en ese momento, para empujar a la red el balón que le regaló Luciano Vietto. 

Torres no pensó en guardarse una camiseta tan especial para sí. Quiso compartirla con alguien. “Torres me ha cogido por detrás y me ha dicho: este gol es tuyo“, explicaba un emocionado Manuel Briñas en la zona mixta del estadio Vicente Calderón tras el encuentro, con la camiseta del número ‘9’ rojiblanco en las manos, que enseñaba orgulloso. “Yo siempre le decía, despreocúpate por el gol 100. El otro día, él mismo decía que había hecho un gol con el Atlético y los otros ya eran premios”, agregaba el que fuera ojeador rojiblanco en la época en la que se encontró con un Fernando Torres, que a sus diez años prometía ser el jugador de clase mundial en el que se ha convertido veinte años después.

“Ha sido un cúmulo de detalles, cada uno más emocionante, que han acabado con poder dedicarle ese gol a Manuel Briñas, que es sin duda el máximo responsable de que esté aquí. Hace años que sé dónde suele estar. Estaba mirando que no se me marchara y no se me ha escapado”, explicó Fernando. En su Twitter personal, Fernando explicó que “La camiseta tenía un dueño claro, la persona que decidió que yo podía servir para esto”. Por detallitos como ése, Torres es mucho más que un simple jugador del Atlético de Madrid. Y más cuando hay gente próxima a él que no tiene tan claro que siga sirviendo para esto…

Por fin volvió el Atlético Aviación

Por las circunstancias suscitadas después de la derrota en el Camp Nou, el Cholo Simeone se tuvo que inventar una defensa improvisada, de esas que no se le hubiese ocurrido utilizar ni siquiera en un partido de pretemporada. Pero no estaban Juanfran, Godín, Savic ni Filipe y tocaba tirar de algún invento. No había muchas más alternativas que la que utilizó: Gámez y Lucas como laterales y Giménez, único titular disponible, con Saúl como centrales. Ñíguez estaba completando unos partidos sensacionales como interior, pero su buen rendimiento no estaba trayendo más que disgustos, pues a pesar de su buen hacer, el Atleti perdía.

Saúl y Giménez, los dos goleadores de las alturas (Cordon Press).Saúl y Giménez, los dos goleadores de las alturas (Cordon Press).

Contra el Celta hizo probablemente su mejor partido del año, pero la pifió en una jugada que supuso el 1-2, y Simeone lo sentó. Se echó a llorar de rabia. Esta vez, tenía un reto diferente. Volver a jugar de central, como hacía tan bien con Jémez en el Rayo. Pero jugar en el Atleti es otra cosa, y más si te toca sustituir a Godín. La presión es mayor. Esos nervios le jugaron una mala pasada cuando perdió el control de un balón y se la regaló a Keko para que adelantara al Eibar. Keko, un canterano que le marca al Atleti. Pero lo que Saúl te quita, Saúl te lo da. Lo hizo primero Giménez y después el propio Saúl.

Sin Miranda y sin Godín, los dos centrales que había en el campo marcaron de cabeza. El Atleti ha dejado de ganar bastantes puntos este año porque había perdido la eficacia de su arma más perfeccionada, el juego aéreo. Cuando más lo necesitaba, no surgió. De repente, un día, contra una defensa sobria por alto, el Atleti impuso su filosofía con un ataque de rabia. Dos saques de esquina, dos goles. Y a partir de ahí, de esa remontada, tocaba buscar el gol de Torres, lo cual organizó otro Torres, Óliver. Llegó y en la tarde fría del Calderón ya nadie se acordaba de Jackson.

Ficha técnica:

3 – Atlético de Madrid: Oblak; Gámez, Giménez, Saúl, Lucas; Thomas (Oliver, m. 59), Gabi, Koke, Carrasco (Fernando Torres, m. 75); Correa (Vietto, m. 59) y Griezmann.

1 – Eibar: Riesgo; Capa, Dos Santos, Lillo, David Juncà; Escalante (Inui, m. 69), Dani García; Keko Gontán, Adrián (Radosevic, m. 89), Jota Peleteiro; y Sergi Enrich.

Goles: 0-1, m. 46: Keko, tras un error de Saúl. 1-1, m. 56: Giménez cabecea un saque de esquina de Koke. 2-1, m. 62: Saúl, de cabeza a saque de esquina de Koke. 3-1, m. 90: Torres, a pase de Vietto.

Árbitro: Fernández Borbalán (C. Andaluz). Amonestó al local Thomas (m. 15) y a los visitantes Escalante (m. 66), Lillo (m. 85) y Juncá (m. 87).

Incidencias: partido correspondiente a la jornada 23 de la Liga BBVA, disputado en el estadio Vicente Calderón ante unos 45.000 espectadores.

Fuente: ElConfidencial – Deportes

Palabras relacionadas: