Finlandia: hay vida (económica) después del declive de Nokia

Nokia fue un coloso, un emblema. Su nombre fue sinónimo de teléfono móvil durante años. Entonces, su logotipo remitía de forma irremediable a su lugar de origen: Finlandia. El espectacular derrumbe de la compañía, años después, supuso también inevitablemente el desplome económico de este pequeño país de apenas 5,5 millones de habitantes en la discreta esquina nórdica de Europa. Siguieron tiempos de desempleo y déficit, de confusión nacional y desesperanza. Pero tras tres años de recesión consecutivos, empiezan a verse en Finlandia los primeros brotes verdes. Una miríada de ‘startups’ tecnológicas está azuzando una remontada económica que, aunque aún no ha arraigado, invita a un cauto optimismo.

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El 25 de abril de 2014 marcó el fin de una era. Ese día se consumó la venta de la división de telefonía móvil de Nokia al gigante informático estadounidense Microsoft. El icono por antonomasia de la primera generación de teléfonos móviles desaparecía de un plumazo. Pero su hundimiento no fue cosa de un día, sino una lenta agonía. La mayor empresa de Finlandia llevaba ya tiempo desangrándose. La irrupción de los ‘smartphones’ y su propia incapacidad para reaccionar a tiempo a este salto cualitativo que lideró el iPhone de Apple, le llevó a perder el liderazgo en el sector y cientos de millones de euros por el camino. 

Nokia produjo el crecimiento del 25% del PIB de Finlandia entre 1998 y 2007. La renta per cápita casi se duplicóAtrás quedaron, como si de un sueño se tratase, los años en que, a mediados de la primera década de este siglo, Nokia llegó a producir el 40 por ciento de los móviles que se vendían en todo el mundo. Según el Instituto de Investigación de la Economía Finlandesa, la empresa aportó al país el 25 por ciento de su crecimiento del PIB entre 1998 y 2007. Entre esos mismos ejercicios, en apenas una década, la renta per cápita finlandesa casi se duplicó. Se disparó de los 25.990 a los 48.286 dólares. En estos años el país creció de media cerca de un 3,8 % al año, con picos de hasta el 5,6 %, algo inusual en una economía avanzada. Hay pocas evoluciones comparables a nivel internacional. Como una vez señaló el ministro de Finanzas, Alexander Stubb, aquellos fueron los años del “milagro económico”.

Tras la venta de su división de móviles Nokia optó por reinventarse. Y Finlandia, el país a una tecnológica pegado, se vio forzado a caminar por esa misma senda. La compañía entonces decidió centrarse en el negocio de las infraestructuras de telecomunicaciones. Con este objetivo compró a finales de 2015 la gran mayoría de la francesa Alcatel por unos 15.600 millones de euros. Y, por eso, cerró de inmediato la venta de Here, su división de mapas digitales y geolocalización, por 2.800 millones de euros a un consorcio formado por los fabricantes de vehículos alemanes Audi, BMW y Daimler. La reconversión acelerada de la compañía conllevó un drástico recorte de la plantilla. De los 130.000 trabajadores que empleaba en 2010 la compañía conservaba a finales del año pasado a unos 56.000.

Asistentes a Slush 2015, la principal feria de 'startups' e inversores de Finlandia (Reuters)Asistentes a Slush 2015, la principal feria de ‘startups’ e inversores de Finlandia (Reuters)

“Jobs se llevó nuestros trabajos”

El drástica transformación de Nokia se le atragantó a Finlandia. No podía ser de otra forma. La Agencia de Investigación Económica de Helsinki, un centro de estudios independiente, aseguró en un informe que al gigante tecnológico se le puede atribuir “un tercio de la caída del PIB” y “un veinte por ciento de la reducción total de empleo entre 2008 y 2014” en todo el país. Las cifras hablan por si solas. La economía nacional se contrajo un 1,4 % en 2012, un 0,8 % en 2013 y un 0,7 % en 2014. Al ocaso de su mayor empresa con diferencia se sumaron en esos ejercicios el mal comportamiento de otros sectores económicos clave como el forestal, y el desplome de las exportaciones a la UE y Rusia, sus mercados principales, fruto de la crisis. Un cóctel fatídico. El desempleo, que en julio de 2008 había disminuido hasta el 6,3 por ciento comenzó a incrementarse de forma lenta pero constante. A finales de 2015, según Eurostat, la tasa de paro finesa se situaba en el 9,4 por ciento, su peor registro en quince años. El juvenil superaba el 22 por ciento. “Steve Jobs se llevó nuestros trabajos”, resumió una vez Stubb.

No obstante, el país supo ver de alguna forma una fortaleza en su debilidad. Los miles de profesionales altamente cualificados que la caída de Nokia dejó sin empleo eran el sustrato perfecto, por sus cualificaciones y conexiones profesionales, para emprender y poner en marcha ‘startups’ tecnológicas. Las primeras empresas emergentes no tardaron en surgir. Algunas logrando una rápida repercusión internacional.

La primera de estas empresas fue, sin duda, Rovio Entertainment, que creó en 2009 la popular saga de juegos casuales para móviles inteligentes Angry Birds. Fueron los primeros en lograr un éxito global. El negocio inicial de la compañía parece estar atravesando en los últimos meses por horas bajas, pero Rovio sigue diversificando y explotando con éxito los dibujos que le catapultaron a la fama en un primer momento. La película sobre estos pájaros rabiosos, recientemente estrenada, llegó a liderar las ventas en las taquillas de Estados Unidos y China. El largometraje animado ya ha recaudado más de 150 millones de dólares en todo el mundo, cuando su producción costó 73 millones.

Oficina de la 'startup' Integrify en Helsinki, en mayo de 2016 (Reuters)Oficina de la ‘startup’ Integrify en Helsinki, en mayo de 2016 (Reuters)

Indicadores positivos

A la estela de Rovio se han situado otras empresas tecnológicas finesas que tambien probaron suerte en el negocio de aplicaciones de entretenimiento para smartphones. Una de ellas es Supercell, la desarrolladora de juegos como Clash of Clans y Hay Day, que suman más de 100 millones de descargas cada uno, y Clash Royale y Boom Beach, ambos instalados en más de 50 millones de ocasiones. Esta ‘startup’ facturó el año pasado 2.100 millones de euros y obtuvo un beneficio neto de 848 millones. Esta misma semana el grupo chino Tencent adquirió una participación mayoritaria de Supercell a su anterior anterior accionista de referencia, la tecnológica japonesa SoftBank, por 7.585 millones de euros..

Esta semana, el grupo chino Tencet ha adquirido la mayoría de las acciones de Supercell, creadora de juegos como Clash of Clans y Hay Day, por 7.585 millones de eurosOtro de esos brotes verdes puede percibirse en la propia Nokia. La compañía anunció a mediados de mayo que regresaba al mercado de la telefonía móvil. Según el complicado acuerdo presentado por la finlandesa, el polémico gigante taiwanés Foxconn, fabricará móviles y tabletas con el logotipo de Nokia y una empresa finlandesa de nuevo cuño, HDM Global Oy, los comercializará. “El regreso de Nokia toma velocidad. Elevando el ánimo en Finlandia”, tuiteó poco después de conocerse la noticia el ministro de Economía y antiguo comisario europeo, Olli Rehn.

Ante la ebullición del ecosistema de pequeñas empresas tecnológicas, la ciudad de Helsinki dio luz verde en marzo a un plan para poner en marcha una gran incubadora para ‘startups’. Con hasta 7.000 metros cuadrados, sería la mayor iniciativa de este tipo en los países nórdicos. Otros centros de trabajo compartido están surgiendo como setas por la capital finlandesa.

Por fin, tras un trienio de contracción económica, el PIB finés creció un modesto 0,4 por ciento el año pasado. Las exportaciones avanzaron un 0,4 por ciento y el consumo privado repuntó un 1,3 por ciento en términos interanuales. Y las estimaciones son cautas pero positivas. Los principales indicadores macroeconómicos llaman al optimismo. Según el último informe de pronósticos del Fondo Monetario Internacional (FMI), Finlandia crecerá algo más del 0,9 por ciento este año y seguirá elevando esta tasa hasta superar el 1,6 por ciento en 2020. Por su parte, la tasa de desempleo, tras haber tocado techo el pasado ejercicio, comenzará una suave trayectoria descendente. Desde el 9,3 por ciento de este año hasta el el 7,4 por ciento en cinco años.

Fuente: ElConfidencial.com