Florentino: “Del Bosque no es entrenador y Casillas no es portero para el Madrid”

José Antonio Abellán presenta libro, Asalto al Real Madrid, un diario de 838 días y noches al límite, y lo hace a través de El Confidencial, donde ...

José Antonio Abellán presenta libro, Asalto al Real Madrid, un diario de 838 días y noches al límite, y lo hace a través de El Confidencial, donde adelantamos un extracto. El exdirector de Deportes de la COPE recoge toda su investigación sobre la llegada y la caída de Ramón Calderón a la presidencia del Real Madrid y cómo Florentino Pérez siempre estuvo en la sombra, a la espera de regresar, como así hizo. El próximo lunes, a las 12:00 horas, el autor tendrá un encuentro digital en el que responderá a las preguntas de nuestros lectores. Algunas, muchas, ya las contesta en su libro. ¿Cuál es la lista completa de periodistas a los que premió Calderón? ¿Por qué Florentino incumplió muchas de las promesas que hizo para ser presidente del Real Madrid en 2009? Después de explicar por qué Asalto al Real Madrid y por qué ahora, recogemos algunos de los días más importantes de su investigación. Pasen y lean.

…Tras pronunciar estas últimas palabras se produjo un silencio que me pareció infinito. Era como si alguno de los reunidos las hubiese oído por primera vez, cosa que no era cierto, o eso creía yo. Siempre tuve la sensación de que ya les había contado lo del atentado y cómo me había reunido con todos esos personajes, y con muchos más, a lo largo del tiempo que duró una batalla que muchos quisieron convertir en personal. En algunos momentos lo fue, pero en realidad era un combate entre el periodismo de investigación, olvidado por muchos profesionales, y el periodismo pesebrero y gañotero; periodismo anodino, insignificante e indiferente, casi funcionarial. Porque, a fin de cuentas, la teórica pugna entre Ramón Calderón y yo sólo fue una excusa. En verdad resultó ser una contienda del aparato transgresor y su perfectamente diseñada trama –apoyada por algunos periodistas comprados o intoxicados– contra el periodismo independiente. Ramón, en todo el proceso, sólo fue el muñeco de feria que me ponían delante para que yo le tirase a dar. Las claves de la trama estaban detrás de él y las manejaban otros, los mismos que luego me las iban contando. Aunque sería más correcto decir los que luego, al ver la munición que iba acumulando, le fueron traicionando.

En aquel instante, el hecho de que yo a los allí reunidos les hubiese dado datos tan concretos, tan frescos en mi memoria, y hubiese escrito un diario, les sorprendió mucho. Y esa sorpresa hizo que me decidiera, definitivamente, a escribir. Así fue como se encendió la idea de este libro. Así de sencillo. Un libro escrito en los siguientes meses pero que aún no estaba acabado. La noticia de la expulsión de Ramón Calderón del Real Madrid no se hacía efectiva, pero a mí se me iba cerrando la herida con los días. Cada vez me preocupaba menos aquella infamia. Y aunque el libro estaba terminado, lo que menos me interesaba era publicarlo. Sin embargo, el 16 de diciembre de 2011 se hizo pública una sentencia de doña Mercedes Gutiérrez Suárez, magistrada-juez sustituta del Juzgado de lo Penal número 9 de los de Madrid, en la que se condenaba a Jesús Alcaide y Carlos Garbajosa, dos periodistas de El Mundo, por delito de calumnias en el escándalo de las tarjetas del Real Madrid que usaba y disfrutaba Ramón Calderón. Y, aunque la condena era una cantidad ridícula de dinero, a mí me dio un doloroso pellizco en el estómago que no me gustó nada, porque, tras la extraña sentencia, el propio Calderón empezó a hacer declaraciones en las que se mostraba muy crecido.

Ramón Calderón.Ramón Calderón.

Pero eso no fue todo: el 19 de diciembre de 2011, tres días después, se produjo un hecho que acabó de quemarme la sangre. Me enteré de que el Juzgado de Instrucción número 25 de Madrid había ordenado la apertura de juicio oral al expresidente del Real Madrid, Ramón Calderón, y a catorce de sus colaboradores, entre ellos Mariano Rodríguez de Barutell, más conocido como ‘Nanín’, y Alfonso Carrascosa, el autor intelectual de todo, por la «adulteración» de la campaña electoral a la Presidencia del Real Madrid del año 2006. 

El auto del Ilustrísimo Sr. D. Valentín Sanz Altozano, magistrado-juez titular del Juzgado de Instrucción 25 de los de Madrid, ordenaba que se abriese juicio oral sobre aquella barbaridad. Le imputaba a Ramón Calderón cinco delitos: falsificación continuada de documentos, denuncia falsa, simulación continuada de delito, falso testimonio y presentación a sabiendas de delito falso. Y, atendiendo al Código Penal, el expresidente madridista se enfrentaba a una pena que podría alcanzar hasta nueve años de cárcel. Y eso, aunque en principio me satisfacía, después de leer detenidamente el auto que relataba lo ocurrido en aquellos meses tal como yo lo había contado muchas veces en la radio y en prensa, y por lo que se llegó al insulto personal presionándome de la manera más vil que existe, llegando a la amenaza moral y física; por todo eso, me di cuenta de que el auto no contaba completamente lo sucedido, y había gente que se iba a ir de rositas, habiendo sido malvada. Ahí no estaban todos. Faltaba gente.

Además de desvelar cómo se cometió fraude en el voto por correo y, por tanto, en la llegada de Ramón Calderón a la presidencia del Real Madrid, Abellán investigó cómo, por ejemplo, los amigos de Calderón se saltaban la lista de espera para hacer abonados o vendían entradas no aptas, mientras la LFP no decía nada de este expolio. Entre medias, nunca falta la figura de Florentino Pérez, pendiente de todo lo que ocurría en el club.  

14 de noviembre de 2006, martes

Recuerdo que Florentino Pérez hablaba poco. Daba la impresión de que me había convocado más para saber cosas que para «intoxicarme» con las suyas. Volvía a confirmarme así lo que se decía en la calle: no era cierto que estaba realmente apartado de todo. Lo que pasaba era que mis denuncias le habían parecido tan fuertes que su madridismo le obligaba a querer saber lo sucedido en el club. Florentino es de esos tipos que lo quieren controlar todo. Como él no hablaba, hablé yo. A fin de cuentas me interesaba saber qué pensaba de todas las golfadas de Calderón y, sobre todo, convencerle para que entrase en el programa y diese su opinión en directo. Así que saqué el tema de los abonos y le dije que Calderón había abierto un nuevo frente. Que se había saltado la lista de espera en mil ochocientos abonos. Había dado mil abonos a lista de espera y mil ochocientos a los nuevos socios-dueños que habían llegado con él. Lo cual no sólo significaba una faena para la gente que llevaba media vida esperando, sino que representaba el incumplimiento de una de sus más encendidas promesas electorales. Le conté que había gente a la que le habían dado veinte y treinta abonos, y yo tenía controlados los que le habían dado a la peña 5 Estrellas, ya que mi equipo de investigación había grabado con cámara oculta cómo su presidente, un tal José Emilio, los revendía en el Bar Beluga, en las cercanías del Estadio Santiago Bernabéu.

El Rubio intervino, recuerdo, para decir que Calderón pagaba así las pancartas que la peña 5 Estrellas había puesto a su favor, y entonces Florentino recordó que José Emilio era un tipo que tenía una ‘pseudoagencia’ de viajes, y vivía de la reventa y los viajes. Curiosamente Florentino, hasta ese momento, salvo recalcar la necesidad de nuevas elecciones, no había dicho prácticamente nada. También le pregunté a Florentino si había vuelto a hablar con Calderón, y me contestó que no; que le llamó al día siguiente de las elecciones para felicitarle y nada más.

Además de irregularidades en la gestión del Real Madrid, Abellán también destapó irregularidades personales de Ramón Calderón y, lo que es peor, con implicaciones políticas e intentos de soborno. ¿Por qué la Comunidad de Madrid no investigó las tropelías que se llevaron a cabo en Las Tablas y en Montecarmelo con los pisos de protección oficial, tres de los cuales cayeron en manos de los hijos de Ramón Calderón?, se pregunta. 

5 de diciembre de 2006, martes

Ese día me llegó un email que me dejó de piedra. Me llegaban diariamente cientos, pero aquel era especial. En él un oyente me contaba que Calderón había conseguido de manera poco ética tres pisos de protección oficial para sus hijos. Algo que me pareció inaudito, ya que era poco creíble que Ramón Calderón necesitase obtener pisos de protección oficial para su familia. Sin embargo, el correo electrónico daba tantos detalles que no tuve más remedio que convocar al equipo de Antonio Fafián y pedirle que se dedicase a investigar lo que había de cierto en aquel email. Me parecía increíble, pero quería saber hasta qué punto era verdad. De Calderón podía esperarme cualquier cosa.

13 de diciembre de 2006, miércoles

Estábamos en el Hotel Palace y mi amigo se había puesto serio porque había llegado el momento de afrontar el motivo por el cual verdaderamente me había citado con tanta urgencia: con la excusa de que todo debía hacerse rápido, y suponiendo que yo no querría esperar a que tuvieran «disponibles» tres áticos similares a los de Calderón, me ofreció tres chalets, llave en mano, en la zona de Arroyo Fresno de Madrid, si dejaba de hablar de los pisos de los hijos de Ramón. El argumento que empleó fue contundente: “Ramón tiene tres hijos, tú también tienes tres. La mancha de mora con otra mora se quita. Este es un tema limpio que se zanjaría fuera de España y entre abogados”. Me quedé de piedra. Ante mi cara de estupor me aclaró que «estaba todo preparado para hacer la operación inmediatamente en un despacho de abogados en Suiza, que solo tenía que darle el contacto de un abogado mío de mucha confianza». Únicamente contesté: “Vámonos, tengo que preparar el programa de esta noche”.

Ramón Calderón.Ramón Calderón.

30 de enero de 2007, martes

Recuerdo perfectamente que Alfonso soltó, mientras le daba la vuelta a un chuletón, como si nada, que de cada euro que entraba en la Fundación, un tío se llevaba un treinta y cinco por ciento. Ese tío tenía ya, además, su propio sueldo, pero él no sabía de quién se trataba, ni qué hacía, ni por qué se lo llevaba. Un tío, por cierto, que ganaba casi ciento veinte mil euros al año y que se dedicaba a montar las escuelas de jugadores, el campeonato de golf… Y de todo eso, además, el treinta y cinco por ciento para él. Dijo que eso lo sabía Ramón. Ni el dulce del postre conseguía edulcorar la animadversión que Carrascosa sentía hacia José Ángel Sánchez. Me imagino que como consecuencia de la lucha por el poder en el seno del club. Lo cierto es que volvió sobre él y nos aseguró que, en el tema de Mediapro, Ramón Calderón no había pillado dinero y que, de pillar alguien, ese fue José Ángel Sánchez. Porque cuando estaba todo a punto de firmarse con Telemadrid, fue José Ángel el que medió a favor de Mediapro y logró que finalmente el club firmase con Roures.

Desde principios de año y, especialmente, desde que había denunciado lo de los pisos de protección oficial de los hijos de Calderón, me empezaron a llegar correos electrónicos y hasta cartas certificadas con informaciones de los directivos. Resulta que los miembros de la Junta acumulaban decenas de enemigos. Fue cuando me di cuenta de que Ramón se había rodeado de una pandilla de golfos. O eso se desprendía de las denuncias que recibía. Era tan fuerte lo que leía, tan despreciable, que llegué a pensar que Calderón era el menos malo de todos, una hermanita de la caridad comparado con la mayoría de sus directivos.

Son muchos los personajes que aparecen en ‘Asalto al Real Madrid‘, pero pocos tan importantes como Alfonso Carrascosa, quien siempre estuvo detrás de las maniobras de Calderón, pero acabó siendo afín a Florentino Pérez, o José Ángel Sánchez, director general del Real Madrid con el dimitido presidente y ahora también con Florentino, a quien se le atribuye que el club blanco firmara el contrato de televisión por Mediapro en lugar de con Telemadrid. 

21 de febrero de 2007, miércoles

Tal y como había acordado, me reuní de nuevo con Florentino Pérez en ACS. No me gustaba nada comer en los salones privados de las sedes de las grandes empresas, pero accedí de nuevo. Todo, por ver si conseguía que Florentino interviniera en el programa. Pero tras las primeras palabras me di cuenta de que lo único que quería era especular conmigo. Y como no le interesaba la información que yo tenía, difícilmente podía intercambiar con él ese cromo para traerlo al programa. Y como él sólo quería teorizar, lógicamente, empezamos a reflexionar sobre la dimisión del entrenador. Y de los entrenadores en general. Y de los que había tenido el Madrid

Y de Michel, un tío que no había hecho nada salvo dejar casi en descenso al Madrid. Un estafador, creo recordar que dijo, al que protege De la Morena. Estaba embalado. Hasta que llegó a su entrenador más odiado: Vicente del Bosque. Vicente le sacaba de quicio. Me lo había dicho muchas veces. Recuerdo, textualmente, lo que dijo aquel día: “Por cierto, ¿dicen que va a ir a la Selección o qué? Ya lo que le falta a la selección es Del Bosque, ¿sabes? Pero en fin… Vamos a ver, Del Bosque no es entrenador de fútbol. Es que la gente… Es como cuando yo digo que Casillas no es un portero para el Madrid, se creen que me cae mal. Yo, a Del Bosque, no le tengo ninguna manía. Creo sinceramente que Del Bosque es lo contrario a un entrenador de fútbol. La prueba es que si hubiera sido un entrenador, estaría entrenando. Los buenos jugadores, los buenos entrenadores, juegan y se entrenan en uno o en otro equipo. Pero él no tiene equipo porque no es entrenador. No tiene ninguna de las condiciones: ni sabe de físico, ni sabe de estrategia, ni sabe de dirigir una plantilla, ni sabe de nada. Es una falta de autoridad la que había… Todos los males del Real Madrid, yo soy de los que creo que vienen de su época, sobre todo desde que llegó Figo aquí y se hizo íntimo amigo de Raúl, y entre los dos, con Hierro, administraban la plantilla. Decían que todo… Realmente eran los que mandaban, así de claro. Figo es el que jode el vestuario, ha sido un cabrón como Raúl, los dos más malos para el Real Madrid. Pobre Vicente. Si Vicente no pintaba nada. No lo voy a decir nunca, pero esa es la verdad. No ha mandado nunca nada. Nada”.

Después siguió hablando y me contó que Luis Fernández en RTVE se pondría de mi parte porque era amigo de Antonio García Ferreras, y Antonio ya había hablado con él; con lo cual ya sólo tenía en contra a Marca, pero que eso terminaría resolviéndolo Pedro Jota. Eso significaba que a Calderón sólo le quedaban el As y El Larguero. Y continuando con los medios de comunicación, me dijo algo que apunté en cuanto llegué a mi despacho, porque me llamó mucho la atención: “Ahora hay que ganar la batalla del Marca y de la Televisión Española. Y con eso aislar no a El País, que El País no se porta mal, sino a Relaño y De la Morena. El Rondo no va a existir más, está viendo éste (García Ferreras) cuántos años tiene contratado, para cambiarlo todo. Si es por meses, se lo cepilla enseguida. Si es por temporadas, habrá que esperar a la temporada de verano. A Luis Fernández le ha puesto Ferreras y es talibán madridista. Te voy a decir una cosa: le quitó el contrato a Roberto Gómez. 

19 de septiembre de 2007, miércoles

Este día fue un día aciago. Uno de los peores de mi vida. Aquella tarde, como siempre, a eso de las seis y media salí de mi casa camino de la radio. Como de costumbre, crucé la calle Arturo Soria y a la altura de la piscina Estela bajé para incorporarme a la M-30. Una M-30 que a esas horas siempre está colapsada hasta el Puente de Ventas. Tanto que apenas se podía avanzar un metro para parar de nuevo. Llegar hasta el puente desde esa entrada podía costar diariamente media hora larga. Iba pensado en el programa, en qué haría aquella noche, y mantenía la duda de si seguir hablando de los contratos firmados por el Real Madrid y Mediapro o pasar del tema. Después de todo, y como suele suceder, aunque había generado una gran repercusión en los ambientes madridistas, apenas tenía rebote mediático.

Entonces observé por el espejo retrovisor cómo detrás de mí un par de coches hacían extraños movimientos intentando adelantar, pero no le di importancia. Este tipo de maniobras alocadas son normales en cualquier atasco. Siempre hay alguien con prisas que intenta abrirse paso como sea. Pero de pronto, y justo debajo del Puente de Ventas, el coche que llevaba a mi derecha y el que llevaba a mi izquierda se cruzaron delante de mí formando una V invertida, impidiéndome avanzar. Pero nadie dijo nada. Nadie pitó. O al menos yo no lo oí. Lo cierto es que bajaron de los coches tres personas -tal vez fueron cuatro- y se acercaron a mí. Llevaban pasamontañas y una pistola en la mano. 

Especialmente reveladoras son las declaraciones que Abellán pone en boca de Florentino Pérez, con quien se reunió en muchas ocasiones, ya fuera para sacarle información o dársela. El ahora presidente no deja títere con cabeza. Lo mismo criticaba a Figo o a Raúl que a Del BosqueCasillas o Míchel. El objetivo estaba claro: a Florentino le preocupaba lo que estaba pasando en el Real Madrid y estaba pensando en volver, como finalmente ocurrió, pues Ramón Calderón terminó tan acorralado que no tuvo otra opción que dimitir. ¿Por qué Florentino Pérez incumplió muchas de las promesas que hizo para ser presidente del Real Madrid en 2009?, se pregunta Abellán.    

17 de febrero de 2009, martes

Aquel día, tras la caída de Ramón Calderón, volví a comer con Florentino Pérez. (…) En un momento dado, le pregunté si se cargaría el tema de los seguros que había manipulado Calderón. Recuerdo perfectamente lo que me contestó: “Eso seguro, me han contado que Ramón Calderón cobra al año 75 millones de pesetas mientras dure el seguro en el Madrid, Ramón. Pero la comisión que está establecida en los seguros es un porcentaje sobre el 15% de no sé qué. El caso es que dice que este tío cobra 75 millones de pesetas al año mientras dure el seguro. O sea, si dura 20 años, 20 años que lo cobra. Que yo digo, no creo que vaya a cobrar mucho ahí” (…)

Ese mismo día, al preguntarle si contaría con la Quinta del Buitre en el nuevo proyecto, Florentino me contestó: (…) “Estos tíos piensan… ¿me dejas que te diga la verdad? Que pueden vivir del Madrid hasta que se mueran. Es una desgracia, pero eso también, macho, es así. Pero todos ¡eh! El Buitre, Sanchís, Michel, Martín Vázquez. Todos tu Quinta del Buitre entera, entera. Pero, bueno, cómo va a hacer éste, si no tiene dinero ni para poner el aval. Y aquí hay que gastarse 100 o 200 o 300 millones de pelas en la campaña. Bueno macho pero es que, estos tíos quieren cobrar 100 millones al año del Madrid. Es lo que quieren cobrar. Pero todos ¡eh! Butragueño lo tiene clarísimo. Lo tiene muy claro. Y yo digo un tío que yo le pagaba 100 millones, para que te voy a engañar, a Butragueño. Y luego, 50 le ofrecí a Míchel y me mandó a tomar por culo. Pero dice: “hombre, pero cómo voy a cobrar 50 millones”. Pero si 50 millones era la ostia en aquel momento”.

Fuente: ElConfidencial – Deportes

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