Gameiro, la antítesis de Benzema: no hay suburbio, pandilleros macarras y 'celebrities'

¿Cómo? ¿No conocen todavía demasiado a Kevin Gameiro? Bien, permítannos. Piensen, por ejemplo, en Karim Benzema. Ahora piensen en todo lo opuesto. Ése es Gameiro. En su perfil no hay suburbio, ni pandilleros macarras, ni celebrities. Nada de patinetes para ir de la cocina al baño, ni carreras a 200 por hora con superdeportivos y, ni mucho menos, acusaciones de extorsión a compañeros. Alguno pensará que ésa es la factura que compensan los goles de Benzema. Pero resulta que Gameiro marca tanto como su compatriota. O lo mismo más. En el global de los últimos tres años, Karim gana por 69 a 55, con la acotación de que, sobre el papel, tal vez resulte más sencillo marcar en el Real Madrid que en el Sevilla. Pero una última particularidad merece ser tenida en cuenta: éste es el primer curso como titular de Kevin Gameiro. De hecho, para lograr su abultada anotación sólo necesitó 6.495 minutos de juego, apenas 118 para cada gol. Benzema hizo los suyos en 9.291 minutos, 143 por diana.
 
La comparación con Benzema no es gratuita, porque Gameiro se ha propuesto como misión triturar a Karim. No directamente, claro, sino de manera tangencial. “Mi gran obsesión, la meta hacia la que dirijo toda mi energía, es ir a la Eurocopa”, revela el misil sevillista. No es difícil pronosticar que conseguirlo conllevara el definitivo ostracismo de Benzema con una Francia que sigue dividida en torno a la rehabilitación o no del delantero tras el ‘caso Valbuena’, un debate que trasciende las fronteras del deporte. De su lado, desde el expresidente de la República Nicolas Sarkozy a algún mítico exjugador como Zinédine Zidane. En su contra, desde el primer ministro, Manuel Valls, hasta el seleccionador, Didier Deschamps. Este último, por cierto, apostilló hace unos días que Gameiro entraba de lleno en la terna de delanteros para la Euro: “Su temporada es fantástica”.

Gameiro, en el partido ante el Celta. (EFE)Gameiro, en el partido ante el Celta. (EFE)

Tres temporadas formidables

Una declaración que exige el plural. Los tres años que el menudo francés lleva en Sevilla han sido formidables. En el primero marcó 21 goles y ganó la Europa League de Turín. En el segundo, lastrado por lesiones, se quedó en 17 y alzó la Europa League de Varsovia. En ambos, en cualquier caso, le faltó foco. Tras dejar el Paris Saint Germain por la inconmensurable competencia de Ibrahimovic, se encontró en el Sevilla con la sorprendente eclosión del magnífico Carlos Bacca. A pesar de ello, su comportamiento fue ejemplar. No se le recuerda a Gameiro un mal gesto, una palabra de más. “Sin ser titular, ha sido uno de los jugadores más importantes para los éxitos del Sevilla”, subraya Ramón Rodríguez ‘Monchi’, indisimuladamente orgulloso del “fichaje más difícil, a años luz de Konoplyanka”, que ha abordado en sus 16 años como director deportivo sevillista. Entre otros, se lo birló al Liverpool y al Valencia.
 
Si una acción resume el compromiso de Gameiro es la que se dio el 14 de mayo en el Juventus Stadium de Turín. El francés llegó lesionado a la final contra el Benfica. El plan era no jugar, pero el martirio de un partido que se prolongaría hasta los penaltis obligó a Emery a forzarle. A la tanda llegó ya cojo, pero dejó de piedra al grupo cuando pidió tirar. El entrenador lo volvió a colocar al final, tal vez esperando no llegar a ese suplicio, que en el caso de Gameiro incluía lo físico. Pero llegó. En pies del francés quedó el penalti definitivo, que prometía al Sevilla los cielos de su tercera Europa League. “La pierna me dolía mucho, pero en ese instante sólo pensé en pegarle al balón con todas las fuerzas que me quedaran”, recuerda. El trallazo superó a Jan Oblak y mandó a la gloria al Sevilla y a la enfermería a Gameiro. Su rodilla había acabado de partirse. Estuvo cinco meses de baja.

Emery saluda a Gameiro antes de una rueda de prensa. (EFE)Emery saluda a Gameiro antes de una rueda de prensa. (EFE)

Dueño y señor del ataque del Sevilla

Episodios como éste entregaron al sevillismo con Gameiro. Incluido el entrenador, Unai Emery. El pasado verano, con varios pelotazos sobre la mesa, Monchi preguntó al técnico por su preferencia para desprenderse de alguno de sus delanteros. Emery no dudó. Unas semanas después, Carlos Bacca ponía rumbo a Milán, a cambio de 30 millones de euros que, en parte, el club reinvirtió en otros dos puntas, Ciro Immobile, ex pichichi en el Calcio, y Fernando Llorente, procedente de la Juventus. La apuesta se pudo interpretar como un gesto de desconfianza hacia Gameiro. “Con Immobile buscamos otro perfil. Y Llorente, simplemente, fue una oportunidad de mercado. Jamás pensé que pudiéramos ficharlo”, se explicó Monchi. La reacción del francés no se hizo esperar. Lejos de arrugarse con la competencia, se la merendó.

Hoy, Immobile ya está despachado al Torino mientras que Llorente ha quedado relegado como alternativa de emergencia a Gameiro, un simple desatascador de partidos torcidos. El galo es dueño y señor del ataque del Sevilla, donde va ganando terreno en su historia. Ya es el cuarto mejor goleador de este siglo, superando a Bacca, y el tercero mejor en Europa. Pequeño pero rocoso, con una potencia descomunal, Gameiro ha sido decisivo para llevar al equipo andaluz a las puertas de su decimotercera final de la década, después de destrozar al Celta en la ida de la semifinal de Copa. A pesar de ese 4-0, con dos goles del francés, Emery no se fía, como demostró reservando a varias de sus piezas claves en el partido de Liga del domingo. Una de ellas fue Gameiro, cuya estrella al fin refulge en esplendor tras una vida luciendo en la sombra.

Celta: Rubén Blanco; Hugo Mallo, Sergi Gómez, Cabral; Beauvue, Marcelo Díaz, Wass, Orellana; Tucu Hernández, Iago Aspas y Guidetti.

Sevilla: Segio Rico; Coke, Carriço, Fazio, Tremoulinas; Cristóforo, Iborra; Vitolo, Éver Banega, Krohn-Dehli; y Gameiro.

Árbitro: Juan Martínez Munuera (Comité Valenciano).

Estadio: Balaídos.

Hora: 20.30 TVE

Fuente: ElConfidencial – Deportes