Grecia empieza a dar la espalda a Syriza: la falta de resultados resquebraja el apoyo

“Estamos cerca de un acuerdo”, remarcaba el ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, en su entrevista del lunes por la noche con un periodista de ...
publicado por
ElConfidencial Noticias avatar photo
hace karma
0

“Estamos cerca de un acuerdo”, remarcaba el ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, en su entrevista del lunes por la noche con un periodista de rancio abolengo en la televisión griega. Unas declaraciones que están respaldadas por las del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que espera el pacto “para finales de mayo o principios de junio”.

Aunque dicho acuerdo no se alcanzará tan pronto como el 22 de mayo, cuando los líderes europeos se reúnan en Riga. “La cumbre no está diseñada para eso”, ha descartado el luxemburgués. Si estas informaciones son ciertas, el acuerdo llegaría justo a tiempo. A Syriza no solamente se le acaba el dinero, se le acaba también el apoyo dentro y fuera de sus propias filas.

Un portavoz del partido gobernante aseguraba en el Parlamento que, sin los 7.200 millones de euros del último tramo del rescate de la troika, no hay dinero para pagar las obligaciones, y puede que ni para abonar salarios y pensiones. Atenas debe reembolsar 300 millones de euros el 5 de junio, otros 336 millones el día 12 del mismo mes y, tres días después, 560. Por último, el 19 tiene que devolver otros 336 millones (ver vídeo: la cruel cuenta atrás para Grecia).

A pesar de la medida de emergencia de incautar las tesorerías de los órganos estatales -incluidos ayuntamientos- parece que ya no hay planes B ni salidas de emergencia; incapaz de salir a los mercados, Grecia se encuentra con el verdadero fin de su reto: deberá ceder.

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, durante una conferencia sobre economía celebrada en Atenas (Reuters).El primer ministro griego, Alexis Tsipras, durante una conferencia sobre economía celebrada en Atenas (Reuters).

Syriza pierde apoyo popular

El apoyo al Gobierno en sus negociaciones con la troika ha descendido dramáticamente. El porcentaje de un 70 u 80% que se podía medir en febrero, en pleno auge de la victoria y con el país sumido en una especie de optimismo colectivo, se sitúa ahora en apenas un 35%. Y ello frente a un 48% que opina que la estrategia del Ejecutivo de Tsipras no es buena.

Este estudio, llevado a cabo por la Universidad de Macedonia, muestra sin embargo que cerca de un 35% de los votantes se inclinarían por Syriza de celebrarse de nuevo unas elecciones, unos 20 puntos de ventaja sobre Nueva Democracia. El resto de partidos se mantendrían con los mismos porcentajes de intención de voto.

La impaciencia de los griegos (que en un abrumador 80% quieren quedarse en el euro) está pudiendo con el impulso popular de Alexis Tsipras. Y la impaciencia del núcleo duro de Syriza podría llevarse también por delante a un puñado de votantes. La Plataforma de Izquierda ha alzado la voz ante la inminencia de un acuerdo y ha advertido que no aceptará la vuelta de la austeridad. Personalidades combativas -como Kostas Lapavitsas, quien lleva mucho tiempo pidiendo la salida del euro- y más tranquilas, como Giannis Miliós, han lanzado un claro mensaje: el Gobierno se encuentra ante la disyuntiva de firmar más austeridad o romper con los acreedores.

Syriza, opinan, no puede volverse un partido de austeridad como el que firmó el último memorándum. Y por ello piden la ruptura. Para ello convocaron una manifestación este mismo martes, con el objetivo de hacer una exhibición de músculo.

Un hombre pasa ante una pintada que ridiculiza la victoria de samotracia, en el puerto del Pireo, cerca de Atenas (Reuters).Un hombre pasa ante una pintada que ridiculiza la victoria de samotracia, en el puerto del Pireo, cerca de Atenas (Reuters).

¿Se traspasarán las líneas rojas?

El progreso con Grecia, dice la Unión Europea, es “lento”, aunque fuentes comunitarias aseguran que también es seguro. La gran pregunta es qué partidas estará Syriza dispuesta a recortar de aquellas que nombró como “líneas rojas”: salarios públicos, pensiones, desempleo, ley contra la crisis humanitaria… Lo que han dado a entender las autoridades helenas durante estos meses es que el acuerdo se retrasaba porque los acreedores querían dar un hachazo en estos asuntos.

Después de renunciar al impago de la deuda, a su reestructuración, y de aceptar posteriormente que había que pagarla en su totalidad… las fronteras de Syriza se cierran poco a poco sobre sí misma y muchos ya ponen el llamado “e-mail Harduvelis” -el documento del exministro de Economía en el que se detallaban los recortes que Nueva Democracia iba a acometer y que fue filtrado anónimamente- como patrón para saber si el hecho de haber elegido a Syriza cambiará en algo, o no, las condiciones del rescate.

Griegos durante una manifestación contra las medidas de austeridad en Nicosia (Reuters).Griegos durante una manifestación contra las medidas de austeridad en Nicosia (Reuters).

El “soldado” Varufakis no dimitirá

“Soy un soldado”, dijo el todavía ministro de las Finanzas helenas para zanjar la cuestión de su cese. Varufakis se enfrentó el lunes por la noche a una entrevista tan ardua y larga como la que tuvo que encarar Tsipras hace unas semanas y anunció que no piensa salir del Gabinete por la puerta de atrás. Tras ser desplazado de su posición de negociador dominante con los acreedores por Euclid Tsakalotos, muchos fueron los rumores que le situaban fuera del Ejecutivo pero, de momento, resiste. 

Varufakis aprovechó una vez más para echar la culpa de la falta de liquidez a las tácticas “duras” de negociación usadas la contraparte, tanto la troika como los grandes países de Europa. En cambio, sí se desmarcó de su Gobierno en su postura con respecto a un referéndum sobre un futuro acuerdo con los acreedores en caso de que este sea demasiado duro: “No es justo”, aseguró, “hacer a los ciudadanos tomar esta decisión tan difícil”. También descartó de plano que se estuviera barajando el implantar “una moneda paralela” en ninguna de sus formas, como también se había publicado en eminentes periódicos económicos -anglosajones- esta semana.

Con todo, y en un guiño a su electorado, dejó titulares marca de la casa: “Ante el dilema de pagar a los acreedores o pagar los salarios, elegiría lo segundo”. Y, en un apunte sutil, dejó caer que “no se firmará” ningún tercer rescate que no incluya un alivio de la deuda. Las bases para otra agonía negociadora quedan sentadas.

Fuente: ElConfidencial.com