Griegos en España: subirse a un avión para votar o permitir que otros decidan su futuro

Pese a que el voto es obligatorio para los griegos, Yannis Mitkas se quedará sin echar su papeleta en el referéndum histórico que la República Helénica ...

Pese a que el voto es obligatorio para los griegos, Yannis Mitkas se quedará sin echar su papeleta en el referéndum histórico que la República Helénica celebra este domingo.

“No puedo… Ojalá pudiera”, afirma Mitkas, que es presidente de la Asociación de Griegos Residentes en España y lleva casi 31 años en su país adoptivo. “Los griegos que estamos fuera, aparte de ser griegos, tenemos una vida en los sitios donde estamos residiendo”.

Mitkas es uno de los 7.000 ciudadanos helenos que viven en España, según datos de la Embajada, y que probablemente no podrán hacer oír su voz en el referéndum que mantiene a Europa en vilo. La razón: una ley de consultas que no admite el voto por correo sumada a la dificultad económica y organizativa de viajar a otro país de imprevisto.

Una mujer pasa por delante de carteles que piden el 'no' en la consulta. (EFE)Una mujer pasa por delante de carteles que piden el ‘no’ en la consulta. (EFE)

“Imagínate de repente que tienes que ir a votar y gastar en un billete de avión, en la estancia… No todo el mundo puede, aparte de los compromisos de trabajo que pueda tener uno”, explica Mitkas, que precisa terminar una página web para este fin de semana.

En la noche del jueves, el billete de avión más barato con salida el sábado de Madrid y vuelta el domingo por la tarde de Atenas alcanzaba los 382 euros con escalas y 583 sin transbordos, conforme a los resultados del buscador de vuelos Kayak.

Desde Iberia afirman que la demanda de asientos a Atenas para este fin de semana es buena, pero consideran que es normal dado que coincide con el inicio del verano para muchos trabajadores y que la capital helena es un atractivo destino turístico. A la altura del jueves, la compañía no ofrecía servicios extraordinarios desde España por una demanda repentina de reservas. 

Emmanouil Giatsidis, presidente de la asociación cultural Panselinos de Zaragoza, tampoco podrá visitar su patria natal para votar, ya que el referéndum se solapa con sus vacaciones. 

Imagínate de repente que tienes que ir a votar y gastar en un billete de avión, en la estancia… No todo el mundo puede

“A mí me parece mal que no pueda votar por correo”, dice sobre la legislación griega, al tiempo que critica las prisas del Ejecutivo heleno para llamar a las urnas. “No se puede hacer eso, así de un día para otro”.

Giatsidis, que reside en España desde hace cerca de cuatro décadas, afirma que nadie de su entorno planea estar en Grecia este domingo. “No conozco a nadie que vaya a ir a votar”, asegura. 

Aunque afirma no saber qué votaría de poder asistir a la cita con las urnas, Giatsidis defiende que “hay que tomar partido” y dice que el domingo ejercerá su deber democrático depositando un voto “aunque sea imaginario”.

El primer ministro heleno, Alexis Tsipras. (EFE)El primer ministro heleno, Alexis Tsipras. (EFE)

La legislación electoral griega obliga a votar a todos los ciudadanos -aunque en la práctica no se impone-, salvo a aquellos que se encuentran en el extranjero o a más de 200 kilómetros de su colegio electoral. En particular, la ley de consultas 4023/2011 indica en su Artículo 4 que podrán votar en el referéndum todos los griegos que se encuentren en la República en la fecha señalada. Las elecciones europeas son las únicas en las que el voto exterior sí es posible.

Aunque el Ejecutivo de Alexis Tsipras ha heredado la norma de consultas, no la ha cambiado desde que alcanzó el poder al comienzo del año. Escocia e Irlanda, sin embargo, tampoco permitieron a sus expatriados participar en sus respectivas votaciones sobre la independencia y el matrimonio homosexual.

La razón por la que los diferentes gobiernos no han reformado la restrictiva legislación electoral en Grecia es la dificultad que supone controlar la voluntad de los expatriados, denuncia Andreas Marazis, que realiza investigación para el think tank europeo FRIDE en Bruselas. “No se puede controlar a las masas que viven en el extranjero, no puedes manipularlos a través de los medios de comunicación”, afirma Marazis. “El factor ‘impredicible’ es lo que toman en cuenta los políticos griegos y dudan o se niegan totalmente a cambiar la ley”.

La organización del referéndum no ha estado falta de obstáculos debido a las limitaciones temporales y la escasez de recursos, indica Pol Morillas, investigador principal en asuntos europeos de CIDOB, un centro de análisis de política internacional con base en Barcelona. De hecho, los problemas de organización han sembrado dudas acerca de la legitimidad de la consulta, especialmente respecto a la claridad de la pregunta, llevando al Consejo de Europa a cuestionar si se ajusta a sus estándares. “Hay muchos elementos que hacen que el referéndum en sí como actividad legal tenga muchas, muchas dudas”, afirma Morillas.

Tras una ruptura de negociaciones con el Eurogrupo el pasado viernes, el Gobierno heleno anunció la convocatoria de un referéndum para el 5 de julio para que los griegos decidan si aceptan o no las propuestas de financiación de la troika, que prometen mayor flexibilidad en el pago de la deuda a cambio medidas de austeridad más profundas. La convocatoria fue avalada por el Parlamento griego al día siguiente.

La decisión ha iniciado un tira y afloja entre Atenas y Bruselas que ha llevado a muchos a especular sobre el futuro de Grecia en el euro en los últimos días y al Banco Central Europeo a congelar la línea de financiación de emergencia a la República Helénica. El lunes, Syriza impuso además un control de capitales, limitando la cantidad máxima que los nacionales pueden retirar del cajero a 60 euros diarios.

La unión del pueblo es el primer paso, la condición necesaria para salir de esta difícil situación

Para Dimitris Ioannou, que reside en España desde hace 15 años y dirige la asociación cultural Periplo, afincada en Barakaldo, lo preocupante del referéndum es que pueda dividir a los griegos. “No me interesa tanto cuál va a ser el resultado del referéndum como el peligro que existe de que el pueblo se vaya a dividir”, explica. “La unión del pueblo es el primer paso, la condición necesaria para salir de esta difícil situación”. 

Ioannou, que tampoco podrá acudir a las urnas, pide que no se estereotipe a su gente, en vista de las imágenes negativas que algunos sectores han generado sobre la sociedad helena. “Todos en algún momento hemos sufrido por culpa de los estereotipos, entonces no nos permitamos cometer los mismos errores”, afirma.

En esta línea, Yannis Mitkas, el presidente de la Asociación de Griegos Residentes en España, subraya que la pregunta a la que Grecia debe responder no es si desea continuar formando parte del euro sino si acepta las condiciones de sus acreedores. “El referéndum es para ver si los griegos aceptan que el Gobierno griego acepte unas medidas que considera no propias”, dice Mitkas, que opina que se ha tergiversado el propósito de la consulta. “Sin quererlo ya soy uno de los más fervientes seguidores del ‘no’, pero por acción inversa a los medios de comunicación”.

Fuente: ElConfidencial.com