Ha llegado la hora de jugar sucio: las primarias de Carolina del Sur

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12.02.201612:33 H. – Actualizado:

Cita decisiva en la contienda presidencial. Es el turno de Carolina del Sur, estado en el que tradicionalmente el ganador de las primarias republicanas finalmente es postulado para competir por la presidencia de EEUU. Éstas son las primeras elecciones primarias en los estados del Sur y el contraste con Iowa o New Hampshire es evidente: aquí los votantes no son mayoritariamente blancos. Aquí comienza una contienda con un electorado más diverso, con más afroamericanos y latinos. Y toda la atención está sobre los candidatos que más impacto han causado entre los electores: Bernie Sanders y Donald Trump.

En la arena política, Carolina del Sur es famosa por el juego sucio. Abundan los ejemplos en 2008: las llamadas anoónimas que recibían los votantes sobre una supuesta “hija ilegítima negra” del candidato presidencial John McCain -o sobre la “adición a las drogas” de Cindy McCain-; las tarjetas navideñas de Mitt Romney enviadas a 4.000 votantes que defendían la poligamia y cargaban contra la Virgen María; los grupos surgidos en la Red para denunciar la supuesta defensa del aborto del republicano Fred Thompson o el anuncio de televisión en el que la madre de una chica violada y asesinada responsabilizaba a Mike Huckabee, gobernador de Arkansas, de la excarcelación del asesino.

Fue el asesor Lee Atwater, apodado “el Darth Vader del Partido Republicano“, quien convirtió las campañas ‘negativas’ en un arte. Estratega de Ronald Reagan en la campaña de 1988, Carolina del Sur le debe su reputación de terreno pantanoso. “En el lado republicano, Carolina del Sur es un nido de víboras”, decía Neil Sroka, jefe del equipo de medios digitales de Barack Obama en 2008. Claro que por aquel entonces los demócratas no se quedaron cortos en Nevada: el equipo de campaña de Clinton desperdigaron el rumor de que Obama era musulmán y recordaron que en el pasado había abusado de las drogas.

Trump ha encabezado todas las encuestas desde mediados de año, pero el exgobernador de la Florida, Jeb Bush, ha desplegado una intensa campaña de base con más de 1.000 activistas que han visitado más de 50.000 viviendas. No obstante, en el promedio de encuestas de Real Clear Politics, los senadores Ted Cruz y Marco Rubio superan a Bush, que hará campaña con su hermano George W. Bush, popular en el estado entre los militares y veteranos, que tradicionalmente componen el 25% de los votantes en Carolina del Sur.

Las primarias también decidirán la continuación en la carrera presidencial republicana del neurocirujano afroamericano Ben Carson, quien se halla distanciado en los sondeos y del exgobernador de Virginia, Jim Gilmore, que ha tenido un desempeño imperceptible en las primarias previas. Por su parte, el gobernador de Ohio, John Kasich, segundo en Nuevo Hampshire, no ha ocultado que las primarias en Carolina del Sur le serán difíciles; el promedio de sondeos de Real Clear Politics solo le da un 2% de preferencia.

Clinton eleva el tono contra Sanders

Era de esperar tras la derrota -por un amplio margen- en New Hampshire. En el primer debate tras las primarias, Hillary Clinton lanzó anoche un ataque insistente contra su rival, Bernie Sanders. Nada más comenzar, las moderadoras preguntaron a Sanders cuánto aumentará el volumen del Gobierno federal la aplicación de sus programas si es elegido presidente. Y Clinton ni siquiera esperó a que se le ofreciese la palabra. “En base a las propuestas del senador Sanders, el tamaño del Gobierno federal aumentaría en un 40%. Todos los economistas progresistas que han hablado sobre su programa de sanidad gratuita universal; dicen que los números no cuadran“, criticó la exsecretaria de Estado.

El episodio marcó el tono de lo que fue el resto del debate, más belicoso que los anteriores, y durante el que Clinton insistió en múltiples ocasiones en que el pueblo estadounidense “necesita saber específicamente” cómo funcionarían las propuestas del senador, autoproclamado socialista democrático. “Habiendo estado en las trincheras luchando por esto (la cobertura sanitaria), dejadme que os diga que no somos Inglaterra, no somos Francia. Yo he sido muy específica con mis propuestas diciendo cuánto costarían”, apuntó la exprimera dama. Sanders respondió a los ataques de Clinton y al hecho de que repitiese en varias ocasiones la frase “cuando yo sea presidenta” con un escueto “Hillary, todavía no estás en la Casa Blanca”.

Uno de los asuntos en los que más chocaron ambos candidatos fue en la política migratoria, que será clave en las próximas semanas ya que la siguiente cita electoral para los demócratas es Nevada (caucus el día 20), un estado con un alto porcentaje de población latina e inmigrante. “Yo voté a favor de una reforma migratoria integral cuando estaba en el Senado; el senador Sanders votó en contra“, recriminó a su adversario la exsenadora por Nueva York, quien, según las encuestas, goza de mayor popularidad que Sanders entre negros y latinos. El senador por Vermont respondió recordando que grandes organizaciones latinas también se opusieron entonces a la reforma porque no garantizaba las condiciones laborales de los inmigrantes y podía llevar a casos de explotación, y pidió la regularización de los 11 millones de indocumentados que se calcula que residen en EEUU.

Fuente: ElConfidencial.com