Hacia la nominación, Clinton avanza y Trump arrasa en el 'Supermartes'

02.03.2016 – 07:36 H. El camino a la Casa Blanca se hace cada vez más corto. Hillary Clinton y Donald Trump han ganado siete estados cada uno en la cita ...
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02.03.201607:36 H.

El camino a la Casa Blanca se hace cada vez más corto. Hillary Clinton y Donald Trump han ganado siete estados cada uno en la cita electoral más importante hasta el momento. Ella avanza sobre una poderosa maquinaria política, paso a paso y siguiendo una hoja de ruta escrupulosamente planificada. Él arrasa en todos los frentes y ya está quemando hasta las faldas de su propio partido.

También hubo diferencias en el entusiasmo de los votantes. Las urnas demócratas vivieron una menor participación que otros años en la mayoría de estados. Mientras, el tirón del magnate ha batido récords en Georgia, Texas, Alabama, Arkansas, Oklahoma y Massachusetts. En Virginia, en cambio, hubo un 50% más de votos que el anterior registro de 2000.

Aunque los ganadores del ‘Supermartes’ ya huelen a noviembre, cuando se celebrarán las elecciones, las primarias aún no han terminado. El resto de aspirantes, Bernie Sanders en el bando demócrata, y Ted Cruz y Marco Rubio, sobre todo, en el republicano, siguen dispuestos a luchar. Matemáticamente es posible. Ni Clinton ni Trump tienen, todavía, los delegados suficientes para declararse oficialmente candidatos a la presidencia, y quedan muchas variables en el aire.

El ultraconservador Ted Cruz, tan detestado en su partido que no ha tenido ni un solo apoyo de sus compañeros del Senado, ha ganado tiempo con su necesaria victoria en Texas y además en Oklahoma. “Mientras el campo [republicano] permanezca dividido, el camino de Donald Trump a la nominación sigue siendo lo más probable, y eso sería un desastre para los republicanos, para los conservadores y para la nación”.

La candidata por el partido demócrata. (Reuters)La candidata por el partido demócrata. (Reuters)

El más perjudicado es Marco Rubio, erigido en la gran esperanza del establishment tras la retirada de Jeb Bush. Rubio cerró la noche electoral en la cuerda floja, con una estrecha victoria en Minnesota. Su prueba de fuego va a ser el 15 de marzo en el estado del que es senador, Florida, donde los sondeos lo colocan por detrás de Donald Trump.

Lo más parecido a las elecciones

El ‘Supermartes’ ha sido lo más parecido a unas elecciones presidenciales que verá EEUU hasta noviembre. Los republicanos votaron ayer en 11 estados para repartirse una cuarta parte de los 2.472 delegados totales. Los demócratas se dividieron 865 delegados de un total de 4.000.

La docena de estados ha sido una buena guía para ver cómo votan diferentes grupos demográficos. El contraste del Sur con el Este o el Norte resulta llamativo si miramos la tasa de paro o los ingresos medios del hogar (41.657 dólares en Alabama, 58,825 en Colorado). En Massachusetts, el 44% de la población entre 25 y 64 años tiene un título universitario, el doble que en Arkansas. Texas posee un 38% de población latina, frente al 4% de Alabama, donde una cuarta parte de la gente es negra.

Uno de los factores determinantes en los comicios demócratas ha sido el color de la piel. La favorita, Hillary Clinton, disfruta de un amplio apoyo afroamericano, como demostró cosechando el 86% de sus votos el fin de semana en Carolina del Sur. La mayoría de los electores demócratas en Alabama y Georgia, donde Hillary ha ganado con un 79% y un 71%, son negros. Su historia personal ayuda; marido Bill es sureño y ella misma fue Primera Dama de Arkansas en los 80.

Imagen de la campaña electoral. (Reuters)Imagen de la campaña electoral. (Reuters)

Al senador Bernie Sanders le tiende a favorecer la población blanca, joven y progresista como apuntan sus victorias hasta la fecha. Anoche en Minnesota y Colorado, ambas con un 59%, en Oklhima y por supuesto en su feudo electoral, Vermont, donde logró el 86% del apoyo.

En la parte republicana destaca la frustración económica del Sur. En los últimos 50 años, la población blanca de los estados sureños ha pasado de ser líder a estar a la cola respecto a la esperanza de vida, reflejo de varios indicadores socioeconómicos. Según las encuestas a pie de urna, seis de cada 10 votantes republicanos de Alabama y Georgia se sentían “traicionados” por su partido. Donald Trump ha logrado en ambos casos más del 40% de los votos. El millonario ha confirmado así que su campaña incendiaria puede arrastrar gente en todas partes: desde la rural y blanca New Hampshire al humilde Tennessee o la educada Massachusetts.

En los últimos 50 años, la población blanca de los estados sureños ha pasado de ser líder a estar a la cola respecto a la esperanza de vida

Aunque el ‘Supermartes’ no haya supuesto un vuelco definitivo, EEUU está hoy más cerca que nunca de un cara a cara técnico, una campaña presidencial “de facto” entre Clinton y Trump. La exsecretaria de Estado lleva varios días centrada en atacar a los republicanos, como si Bernie Sanders se hubiese extinguido. “Está claro que las apuestas en estas elecciones nunca han sido más altas y que la retórica que estamos escuchando en el otro lado nunca ha sido más baja”, declaró desde Miami. “Intentar dividir América entre nosotros y ellos está mal y no vamos a dejar que funcione”. 

Tiemblan los cimientos entre los republicanos

Pero es en el Partido Republicano donde tiemblan los cimientos. Los líderes conservadores ven cada vez más cerca la posibilidad de un candidato rabioso e incontrolable, Trump, hundiendo su imagen y sus posibilidades de recuperar el despacho oval. Según una encuesta de CNN/ORC, tanto Hillary Clinton como Bernie Sanders vencerían al magnate en un cara a cara presidencial con una diferencia de 12 puntos.

El nerviosismo se volvió a hacer público ayer, por boca de la figura republicana más alta del Estado: el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan. “Si una persona quiere ser la nominada del partido republicano, no puede haber ni evasión, ni juegos. Tiene que rechazar cualquier grupo o causa levantada sobre el fanatismo”, declaró Ryan. “Este partido no utiliza los prejuicios de la gente. Espero que sea la última que vez que tengo que hablar en esta campaña”. Se refería a que Donald Trump no ha rechazado públicamente a los grupos racistas que le apoyan.

El magnate respondió al presidente de la Cámara con una amenaza: “Paul Ryan, no le conozco bien, pero estoy seguro de que me voy a llevar muy bien con él. Y si no, va a pagar un gran precio”.

Fuente: ElConfidencial.com