Historia de un espía ruso en Madrid

14.08.2016 – 12:58 H. El novio de tu madre te pide que le lleves al aeropuerto un día cualquiera sin decirte cuál es su destino. Al día siguiente, agentes ...

14.08.201612:58 H.

El novio de tu madre te pide que le lleves al aeropuerto un día cualquiera sin decirte cuál es su destino. Al día siguiente, agentes del CNI se presentan en tu casa para interrogarte sobre Henry Frith, el hombre que estuvo a su lado mientras luchaba contra el cáncer y con quien tenías una buena relación. Un hombre al que jamás volverías a ver.

Es la historia que vivió Alejandro Valdezate en 2010 y que ha descubierto ‘Politico’ en un extenso reportaje. Porque Henry -aquel hombre de 50 años con bigote– resultó ser un espía ruso que llevaba 20 viviendo en Madrid mientras trabajaba para los servicios secretos exteriores de Moscú. De cara al vecindario era el propietario -junto a un socio- de una consultoría ubicada en el número 47 de la calle Goya. Para el CNI, un espía ilegal -más difícil de detectar por los servicios de inteligencia y con una vida creada en el país donde vive- y el primero de estas características descubierto e identificado en Europa desde el final de la Guerra Fría.

Henry hablaba español porque, decía, había nacido en Ecuador y era hijo de madre ecuatoriana y padre neozelandés. Pero Henry era Sergey Yuryevich Cherepanov, nacido en Rusia en 1955 con esposa e hijo en Moscú. El único Henry Frith del que existe algún registro es un niño de Nueva Zelanda que falleció en 1937.

El presidente ruso, Vladimir Putin. (Reuters)El presidente ruso, Vladimir Putin. (Reuters)

Seis años después de que un grupo de diez espías llamados ilegales fueran descubiertos en EEUU, los servicios secretos europeos han decidido hacer público el caso de Henry Frith/Cherepanov para llamar la atención sobre el incremento de las actividades de espionajes por parte del Kremlin en Europa. Porque desde que está en el poder Vladimir Putin, un miembro de la KGB, las actividades de inteligencia y el número de espías “ha crecido el doble”, según un exjefe del servicio de inteligencia de una potencia europea, aunque, reconoce, las estimaciones en estos casos son “difíciles”. La relación entre Moscú y Occidente ya es abiertamente hostil y los servicios de inteligencia europea temen que alguno de los llamados ilegales acaben haciendo carrera dentro de las instituciones europeas.

Su socio no sabía nada

Alejandro Valdezate, el último que vio a Herny cuando le llevó al aeropuerto, rechazó en un primer momento cualquier tipo de entrevista sobre el asunto. Cuando al final accedió, no pudo evitar preguntar: “¿Sabes qué pasó con él?”. Cuando el periodista le contó la doble vida que llevaba, Alejandro no pareció sorprendido. Durante los últimos seis años desde la desaparición del novio de su madre había estado considerando multitud de historias que explicaran su desaparición aunque, al final, prefirió quedarse con la persona que había estado al lado de su madre en los momentos más difíciles. Alejandro solo aceptó que jamás iba a volver a Henry cuando no acudió al funeral de Carmen, su madre, que falleció meses después de su repentina marcha.

Alejandro Valdezate, el último que vio a Herny, rechazó hablar del asunto. Cuando al final accedió, no pudo evitar preguntar: “¿Sabes qué pasó con él?”

Desconcertado también se quedó Carlos Moreno, su socio en el negocio que tenían a medias. Moreno conoció al espía ruso en 1990 cuando su permiso de trabajo había expirado. En aquel entonces Moreno tenía un negocio que asesoraba a las empresas para obtener subsidios estatales con programas de formación. Ambos acordaron constituir juntos una consultoría llamada Frimor que permitiera a Henry renovar su permiso. El socio del espía recuerda que hizo pocos trabajos para Frimor, mientras trabaja para la otra empresa, y se sorprendía de que su socio viajara tantas veces al extranjero “por negocios”.  Y eso que la empresa no daba para mucho y Henry tuvo que poner dinero de su bolsillo en varias ocasiones.

Un espía británico intentó captarle

El 28 de junio de 2010, solo un día después de que EEUU arrestara a los 10 espías rusos, un agente de la inteligencia británica se acercó al espía ruso residente en Madrid y le advirtió de que estaba en una “situación difícil” y que podría estar “en problemas” si permanecía en España. El británico le dijo que trabajaba para los servicios especiales de Occidente y que sabía que él trabajaba para los rusos. Le alertó de que la policía iría a por él y que sería un gran escándalo, pero que tenía la oportunidad de acceder a una vida mejor si se convertía en ‘agente doble’. Henry lo negó todo, pero al día siguiente estaba pidiendo al hijo de su novia que lo llevara al aeropuerto. Creen que desapareció por una de las rutas que se preparan especialmente para salidas de emergencia.

La mayoría de los espías ‘ilegales’ son mensajeros y rara vez escalan a círculos políticos o de negocios

El espía ruso tenía un sistema para comunicarse directamente con Moscú de quien recibía instrucciones sobre cuándo o dónde encontrarse con agentes secretos de Moscú en un tercer país, generalmente cerca de España. Escribía informes para los rusos con un ordenador especialmente encriptado, según narra un miembro del servicio de inteligencia involucrado en la operación. Todos los informes se guardaban en un USB que depositaba en los llamados ‘buzones muertos’. Por ejemplo, en una piedra al lado de la carretera que un diplomático ruso recogía mientras aparcaba el coche y se bajaba del mismo con la intención -supuestamente- de orinar.

No se sabe qué daño pudo hacer el espía descubierto pero una fuente con conocimiento del caso determina que la mayoría de los ‘ilegales’ suelen ejercer solo como mensajeros. Rara vez escalan a círculos políticos o de negocios, a pesar de que pueden llegar a manejar sus propias fuentes. Una vez localizados, estos trabajadores para los servicios secretos extranjeros se enfrentan a tres escenarios, según narra un exjefe de servicios de contrainteligencia europea: “Les dejamos que sigan, les observamos y les facilitamos información de poca utilidad para que sea entregada en Moscú. El segundo escenario es que las cosas se dan la vuelta y empiecen a trabajar para ti o, si se niega a hacerlo, -tercer escenario- huyen o nosotros le entregamos al país de origen sin grandes escándalos”.  Y así pasó con el propio Herny, un ‘escándalo’ desvelado seis años después.

Fuente: ElConfidencial.com