Humor negro en las trincheras de Siria

18.03.2016 – 05:00 H. En un ‘sketch’ del programa de humor juvenil ‘La hora chanante’, unos amigos de Juana de Arco decidían ...

18.03.201605:00 H.

En un ‘sketch’ del programa de humor juvenil ‘La hora chanante’, unos amigos de Juana de Arco decidían gastarle una broma, haciéndose pasar por santos e instándola a alzarse contra los invasores ingleses. Tras el consabido martirio de la joven, los responsables se justificaban ante la cámara: “La Edad Media era una época brutal, y las bromas también”.

Algo similar cabe decir de la guerra de Siria, donde los combatientes, rodeados de destrucción y dolor, parecen necesitar el humano alivio del humor. Pero en semejante contexto, este no puede ser sino muy, muy negro. Que se lo digan a este insurgente sirio apostado en un edificio en ruinas, mientras su compañero, desde el piso de arriba, se prepara para dejar caer a su lado un obús (vacío).

Vean también a estos combatientes uzbekos que, usando un maniquí, le toman el pelo a un francotirador enemigo, y no pueden evitar reírse a carcajadas como niños pequeños.

Pero las bromas no se limitan al bando rebelde. En este vídeo, un oficial de las tropas regulares sirias apostado en una terraza grita: “Takbir!” (una expresión de fe islámica), a lo que los insurgentes responden con el normativo Allahu Akbar!” (que se suele traducir por ¡Alá es grande!)… momento que el soldado aprovecha, entre risas, para disparar contra las posiciones de donde provienen las voces.

También del ejército regular son estos soldados que, entre tiroteo y tiroteo, realizan una especie de coreografía al ritmo de ‘Yeah’, del cantante estadounidense Usher. Las caras y gestos de varios de los soldados no tienen desperdicio.

Y por lo que parece, a los soldados del presidente Bashar al Asad les gusta bailar…

Algunos de estos vídeos, no obstante, son menos espontáneos. En internet abundan las recopilaciones ‘divertidas’, realizadas por los partidarios de Asad, de imágenes de fracasos y meteduras de pata de los ‘terroristas’, con el propósito nada inocente de subrayar su supuesta incompetencia. El humor, una vez más, convertido en arma política. Algo que, en una guerra tan sangrienta como la de Siria, era tal vez inevitable.

Fuente: ElConfidencial.com