iHomo: “Lesbiana china busca marido postizo” con la ayuda de una aplicación

13.12.2015 – 20:47 H. Hace tres años, Ou Xiaobai decidió que ya estaba harta de que sus padres le preguntaran cuándo iba a presentarles a su novio. La ...
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13.12.201520:47 H.

Hace tres años, Ou Xiaobai decidió que ya estaba harta de que sus padres le preguntaran cuándo iba a presentarles a su novio. La joven china, que es lesbiana, tomó la decisión de encontrar un marido, para poner fin a las insistentes quejas de su familia. Pero con una característica: sería gay.

Pese a vivir separados, el peculiar matrimonio finge compartir apartamento cada vez que sus padres visitan Pekín, para no tener que revelar su orientación sexual. “Mi novia fue la dama de honor durante la boda, y me ayudó a arreglarme para la ceremonia”, explica riendo Ou, junto a su pareja, que prefiere que no se revele su nombre, en una cafetería de Pekín.

Debido a la enorme presión familiar para contraer matrimonio y tener hijos, cada vez más miembros de la comunidad homosexual china buscan cónyuges gays o lesbianas para casarse sin tener que cambiar su estilo de vida. Ahora, gracias a su experiencia, Ou ha decidido unir esfuerzos con su novia y un tercer socio para crear una aplicación que sea un punto de encuentro para las personas interesadas en formar este tipo de enlaces de conveniencia, conocidos en el país como ‘xinghun’. Una primera versión del programa, llamado iHomo, podrá ser descargada de internet a partir de finales de diciembre en China.

“Nos encontramos con que muchos amigos tenían un problema similar, y queríamos ayudarles, así que decidimos poner en marcha este proyecto”, comenta Ou. La aplicación contará con un selectivo proceso de registro para evitar cualquier tipo de comentario crítico, o la inclusión de personas que no sean homosexuales. “Se tratará de un espacio independiente y altamente privado”, insiste la joven.

Según sus creadores, el programa sugerirá posibles candidatos según las preferencias de los usuarios, y también se organizarán actividades en algunos locales de Pekín, para que los miembros puedan conocerse mejor. ‘Queers’, una aplicación similar que fue lanzada en China a principios de año, consiguió más de 40.000 usuarios en menos de dos semanas, según recogía el ‘South China Morning Post’.

La homosexualidad fue despenalizada en China en 1997, y cuatro años después dejó de formar parte de la lista oficial de enfermedades mentales. Uno de los pocos estudios realizados sobre el tema afirma que el país podría contar con hasta 40 millones de homosexuales, un número muy superior a la cifra estimada por el Gobierno. No obstante, las uniones matrimoniales entre personas del mismo sexo siguen siendo ilegales en el gigante asiático, y el colectivo rara vez aparece en los medios de comunicación.

“El matrimonio en China está muy relacionado con el prestigio personal, y la mayor parte de la sociedad te juzgará si no estás casado, pensará que eres pobre o que tienes algún tipo de enfermedad o trastorno mental”, explica Xin Ying, directora de la ONG LGBT Center de Pekín. El colectivo a menudo no puede cumplir una de las principales obligaciones de la tradición confuciana: formar una familia y tener descendencia.

Ou y su novia. (Foto: Matjaž Tančič)Ou y su novia. (Foto: Matjaž Tančič)

Presión en casa y en la oficina

Las personas homosexuales también se enfrentan a todo tipo de preguntas incómodas en el entorno laboral. “Mi marido -y muchos de mis amigos- se encuentra muchas veces con que el jefe quiere saber cuándo conocerá a su novia, cuándo van a casarse o por qué no tiene fotografías con ella en la oficina”, explica Ou. Su novia añade que a menudo se toma fotos en posturas afectivas con varios compañeros gays, para que puedan enseñar las instantáneas en la oficina y fingir así que tienen pareja.

Una encuesta reciente a más de 2.000 miembros de la comunidad LGBT de China, recogida por el ‘South China Morning Post’, señalaba que más de la mitad de los entrevistados había oído a sus compañeros de trabajo usar lenguaje insultante o realizar bromas ofensivas sobre las minorías sexuales.

Establecer un ‘xinghun’ puede ser una solución para librarte de estas presiones, pero también conlleva numerosos problemas. “La primera vez que pasé el Año Nuevo Chino en casa de mi suegra, fue muy incómodo, ya que tuve que fingir que siento algo por mi marido, cuando solo somos amigos”, admite Ou, que ahora prefiere viajar con su madre al extranjero cada vez que llega la festividad.

Para ella, lo más importante es que los jóvenes homosexuales que deciden casarse establezcan unas normas muy claras respecto a cuestiones básicas, como la posibilidad de tener hijos o convivir juntos, o el número de veces que visitarán a los suegros. “Cada persona tiene requisitos distintos, muchos de ellos muy específicos”, dice la impulsora de iHomo. Ou pone como ejemplo un matrimonio de conveniencia en el que marido y mujer viven en el mismo piso, junto a sendas parejas, y actualmente están criando a su primer hijo.

Por su parte, Xin considera que crear “matrimonios colaborativos” a través de aplicaciones para móvil puede ser complicado, ya que para que estos enlaces funcionen se necesita “un cierto nivel de amistad”. “Hemos debatido en varios eventos las ventajas y desventajas de este tipo de bodas [en el LGBT Center], y la gente siempre termina desistiendo, ya que cuando te casas adquieres unas determinadas obligaciones legales que difícilmente cumplirás si la otra persona es un desconocido”, recalca la activista.

Dos activistas lesbianas a las que se les impidió casarse en Beijing explican su caso a un peatón. (Foto: LGBT Center)Dos activistas lesbianas a las que se les impidió casarse en Beijing explican su caso a un peatón. (Foto: LGBT Center)

Mayor visibilidad para el colectivo

Pese al auge de estos matrimonios de conveniencia, parece que cada vez más personas de minorías sexuales se atreven a enfrentarse al escrutinio público, e incluso algunas grandes empresas han empezado a dar apoyo al colectivo. Alibaba, la compañía de comercio electrónico fundada por el segundo hombre más rico de China, Jack Ma, sorteó este año un viaje para 10 parejas homosexuales del país a California, donde todos ellos pudieron finalmente darse el ‘sí, quiero’.

Por otra parte, durante los últimos años, numerosos gays y lesbianas han decidido usar las redes sociales o salir a la calle para dar a conocer su amor. En septiembre, un vídeo de un joven pidiendo la mano a su novio en el metro de Beijing fue compartido más de 10.000 veces en Weibo, el Twitter chino. Y a finales de 2014, con la ayuda del LGBT Center, una persona consiguió demandar de forma exitosa a una clínica de Chongqing que ofrecía tratamientos para ‘curar’ la homosexualidad con hipnosis y una terapia de electrochoques.

No obstante, la ONG admite que, durante los últimos dos años, el espacio de todo tipo de organizaciones de la sociedad civil china para realizar actividades reivindicativas ha disminuido, especialmente en la capital del país, Pekín.

Xin recalca que salir del armario es muy importante para que el movimiento siga ganando visibilidad, pero no rechaza los matrimonios de conveniencia: “No podemos forzar a la gente a revelar su orientación sexual, cada persona se enfrenta a un contexto distinto”. Para ella, este nuevo tipo de enlaces pueden suponer una “revolución en el significado que otorgamos a la familia”, siempre y cuando estén formados por dos personas que quieran cuidarse mutuamente.

Por su parte, aunque sigue casada con un amigo, Ou admite que algún día espera poder revelar su orientación sexual a su familia y contar con su apoyo. “Pero la realidad es que en China, aún necesitamos acallar las preguntas de padres, familiares, colegas del trabajo… tal vez dentro de 10 años la situación sea distinta”, comenta dubitativa. A su lado, su novia, que salió del armario cuando iba al instituto y tuvo que luchar para conseguir la aceptación de sus padres, la corrige: “Se tardarán al menos dos o tres décadas en cambiar las cosas”. 

Fuente: ElConfidencial.com