Irán quiere que vayas (y España le ayudará)

La República Islámica de Irán está de moda. Sin embargo, este nombre tan rimbombante para un país aún debe acabar con diversas estigmatizaciones en el ...

La República Islámica de Irán está de moda. Sin embargo, este nombre tan rimbombante para un país aún debe acabar con diversas estigmatizaciones en el mundo occidental para convertirse en un destino clave en Oriente Próximo. Debe avanzar en una infraestructura turística que apenas atiende al turista extranjero y que claramente es insuficiente a tenor de las evidencias. La reciente visita de la delegación oficial española, con el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, la ministra de Fomento, Ana Pastor, y el titular de Industria, José Manuel Soria, ha coincidido con delegaciones de Alemania, Austria, Venezuela y República Checa, entre otras.. Teherán, con 13 millones de habitantes, no disponía de una sola plaza hotelera durante estos días.

La mejor opción que ha adoptado Irán es la de acabar con el cupo de llegada de turistas, algo que limitaba la obtención de visados y que, desde 2006, puede hacerse al llegar a los aeropuertos internacionales. En la frontera, el país no discrimina entre turistas o viajes de negocios y, según los datos del Gobierno, en 2014 llegaron al país 3,5 millones de extranjeros, un millón más que el año anterior. Sin embargo, la mayoría son turistas religiosos, procedentes principalmente de Irak, desde donde realizan peregrinaciones hacia las ciudades sagradas chiíes de Qom y Mashhad. Por el momento, el turismo interno supone el 92% de los 28.000 millones de dólares que genera, aproximadamente, el sector. Pero el Gobierno de Irán, al menos el actual, parece dispuesto a cambiar esta situación.

Entre las empresas que acompañaron al ministro están Hotusa, Destinia y Paradores, que asesora a Ezam Investment en la construcción de un complejo a las afueras de TeheránEn primer lugar, la mayor parte de los turistas extranjeros se quejan del desequilibrio entre las informaciones que se reciben en Occidente con las percepciones del país en primera persona. María Jesús y Vicente son una pareja de madrileños que visitó Irán el pasado mes de julio. Ambos coinciden en una visión más que positiva de un país acogedor. “Salta a la vista que los telediarios no son la mejor fuente de información sobre ningún país”, aseguran.

Sin embargo, ella se queja del velo obligatorio. Irán es el único país musulmán que recoge en la ley su uso sin ninguna excepción a partir de los ocho años. “No obstante, a partir de aquí, la posición de la mujer en la sociedad, su aparente independencia y ubicuidad, resultan sorprendentes en comparación con las aptitudes que se observan entre los musulmanes incluso en Europa”, coincide la pareja.

Una turista iraní posa en el desierto de Maranjab, en el centro de Irán (Reuters).Una turista iraní posa en el desierto de Maranjab, en el centro de Irán (Reuters).

Moverse por Irán es realmente sencillo, con una amplía red de carreteras y con autobuses que conectan las principales ciudades del país. Además, la absoluta seguridad del país permite sin ningún temor hacer autostop. María Jesús destaca especialmente la calma de los iraníes en cualquier situación. “Una de las imágenes que ha quedado más profundamente grabada en nuestra retina es la de miles de personas, familias enteras, disfrutando de una cena veraniega en el imponente escenario de la plaza de Isfahán, donde, a pesar de la enorme multitud congregada, apenas se oía más que un leve murmullo”, asevera.

El preacuerdo alcanzado en abril en Lausana ya evidenció el interés internacional por el país. Según el director de la Organización de Turismo y Patrimonio Cultural de Irán (ICHTO) y vicepresidente de Irán, Masoud Soltanifar, en ese mes el número de turistas creció en un 150% con respecto al año anterior, mientras que el porcentaje de turistas europeos aumentó un 240%. En 2014, el Financial Times ya señaló a la República Islámica como uno de los principales destinos turísticos de los próximos años, destacando la ausencia de inseguridad y el importante patrimonio histórico, con 17 lugares destacados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El país mira a España

Con importantes emplazamientos históricos como Persépolis, zonas de playa y bosques e imponentes desiertos, Irán tiene mucho que ofrecer. El país se ha fijado en España. No obstante, la República Islámica presenta ciertas peculiaridades que obligan a un replanteamiento. Las playas están separadas por sexos, existen dificultades para compartir hoteles entre grupos de amigos y amigas no casados y la escasa inversión en rehabilitaciones está dejando el patrimonio en estado de ruina.

Turistas visitan la histórica iglesia armenia de San Stepanos, en Julfa, Irán (Reuters). Turistas visitan la histórica iglesia armenia de San Stepanos, en Julfa, Irán (Reuters).

La visita de la delegación oficial española, en la que se incluyó una reunión de trabajo entre Soria y Soltanifar, ha resultado en un interés de las autoridades persas por el modelo turístico español. Para 2025, Irán quiere recibir 20 millones de turistas, pero deberá acometer grandes reformas, especialmente en la creación de una red hotelera, para dar cabida a los nuevos visitantes. Entre las empresas que han acompañado al ministro español, se encuentran Hotusa, Destinia y Paradores. Esta última ha firmado un acuerdo para asesorar a Ezam Investment en la construcción de un complejo turístico a las afueras de Teherán, mientras que Destinia ya tiene su propia página web dedicada a Irán para favorecer la llegada de turistas entre ambos países.

Gerardo y María Paz son un matrimonio de burgaleses que visitaron Irán en abril. Él reconoce que el país le recordó “a la España de los años setenta”. “Comprobamos que los turistas somos un atractivo: fotos, autógrafos, como si fuéramos estrellas de no se sabe qué. Me recuerda mucho a mi pueblo cuando aparecía algún extranjero. Eso pone en evidencia las ganas de abrirse al mundo”, destaca.

“Vale la pena conocer a esta gente”

María Paz destaca algunos problemas, como la falta de calidad de los hoteles o la problemática de no poder pagar con tarjeta. Esto implica tener que llevar grandes sumas de dinero en efectivo para evitar cualquier problema, aunque ella reconoce que “económicamente el país no es muy caro, por lo que es asequible para la clase media”.

Pero, por encima de todo, la pareja destaca la calidad humana de los iraníes y el interés que tienen en que el viajero se lleve un buen recuerdo. Ambos destacan la anécdota de cómo una familia iraní devolvió a una española que les acompañaba en el viaje una chaqueta que se había dejado en una estación de servicio en el camino entre Isfahán y el aeropuerto internacional Imán Jomeini. “Solamente por ver la molestia que se tomaron aquellos jóvenes que se presentaron a las tres de la mañana en el aeropuerto, en la terminal internacional, para entregar una cazadora de tres al cuarto, vale la pena conocer a esta gente”, añade Gerardo.

Una cristiana iraní busca adornos de Navidad en el centro de Teherán (Reuters).Una cristiana iraní busca adornos de Navidad en el centro de Teherán (Reuters).

Irán también ofrece una gastronomía envidiable fruto de siglos de influencia extranjera gracias a que sus ciudades del sur formaban parte de la famosa Ruta de la Seda. Guillermo, un joven estudiante de Madrid de 24 años, destaca la gran oferta culinaria en los restaurantes del país. “Utilizan muchas especias pero no en exceso. Los platos típicos del país tienen algunos sabores a los que quizá no estamos acostumbrados y siempre acompañados de un gran plato de arroz”, resume. 

Si algo destacan los turistas es el caos del tráfico, especialmente en Teherán. “Antes de plantearme este viaje no tenia una idea muy clara de Irán, pero si pensaba que era un país peligroso”, destaca Francesco, un italiano de 30 años. “Probablemente lo que ha cambiado es que el país me ha parecido más seguro de lo que esperaba para la delincuencia, pero menos seguro de lo que esperaba en el trafico”, indica. Por su parte, María Jesús lo define como un “caos equilibrado” en el que los coches pasan a centímetros entre sí y en el que no se perciben evidencias de nerviosismo.

España e Irán se encuentran más cerca que nunca. Las aerolíneas iraníes ya han mostrado su interés en fletar vuelos directos entre la península ibérica y el país de los ayatolás. Mientras que los españoles buscan un destino turístico en calma y exótico, en medio de los conflictos de Oriente Próximo, los iraníes buscan una mayor libertad, con menciones constantes a Ibiza. Cuestión de gustos y prioridades.

Fuente: ElConfidencial.com

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