¿Irías de vacaciones a Afganistán? Entonces, ¿por qué viajas a estos países?

Si alguna vez se ha planteado en qué lugar del mundo sería más probable caer asesinado, no lo dude: América Latina es la respuesta. Nada menos que 43 de ...

Si alguna vez se ha planteado en qué lugar del mundo sería más probable caer asesinado, no lo dude: América Latina es la respuesta. Nada menos que 43 de las 50 ciudades más violentas del planeta se encuentran en esa región. Brasil ostenta el liderazgo, con 19 ciudades en tan selecto ranking; la sigue México con diez, Colombia con cinco, Venezuela con cuatro y el llamado Triángulo del Norte (El Salvador, Guatemala y Honduras), con cuatro ciudades más. Los datos corresponden a la lista de 2014 elaborada por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal (CCSP-JP), un think-tank que lleva siete años señalando las 50 urbes más peligrosas del globo.

No esperen encontrar en esta lista lugares como Kabul o Bagdad ni grandes núcleos del Magreb o Pakistán. De hecho, no esperen encontrar nada fuera de América. Solamente tres de las ciudades más violentas del mundo se sitúan fuera del continente americano, y las tres están en Sudáfrica. En Ciudad del Cabo, Nelson Mandela Bay y Durban, sus posibilidades de encontrar un final funesto también se disparan estadísticamente. Si usted no anda de paso por la mitad norte de América Latina ni por Sudáfrica, entonces, con los números en la mano, puede respirar tranquilo.

“Los lugares de América Latina que muestran unos índices de violencia disparados comparten una misma causa común: la disputa por las plazas del narcotráfico entre dos o más grupos criminales. Se sostienen en el tiempo pleitos para someter a la sociedad donde operan, se producen secuestros, cobro de derecho de piso (extorsión), todo eso provoca que la región presente unos índices tan graves y tan extendidos”, explica José Antonio Ortega, presidente del CCSP-JP y responsable de este ranking anual del terror, que va ya por su séptima entrega.

“A pesar de monitorear ciudades en países en conflicto, sus índices de homicidio doloso no son tan altos como en las ciudades de la lista. Cuando comenzamos a elaborar el ranking habíamos incluido a Irak y Afganistán, pero ya quedaron lejos de los niveles de América Latina. El narcotráfico, el acceso a las armas, la corrupción política, todo eso contribuye a que la situación no mejore en la región”, considera.

Policías afganos protegen la zona de un ataque terrorista en Kabul, capital de Afganistán (Reuters).Policías afganos protegen la zona de un ataque terrorista en Kabul, capital de Afganistán (Reuters).

Para elaborar la lista, el CCSP-JP toma como muestra todas las ciudades del mundo con más de 300.000 habitantes cuyos datos oficiales de asesinatos son accesibles a través de internet. Para aquellos lugares que presentan un riesgo claro de manipulación de cifras o cuyo acceso a las estadísticas es dudoso, se apoyan en los medios de comunicación locales y otras organizaciones independientes. “El principal objetivo de este trabajo es presionar a las autoridades y alertar a los medios de comunicación, organizaciones sociales y académicos sobre esta realidad; no queremos que quede en una simple lista, sino que sea un motor para impulsar políticas públicas que mejoren las condiciones en esos lugares”, indica Ortega.

Cada vez más gobiernos utilizan este ranking para alertar a sus ciudadanos respecto a los viajes a ciertas regiones. “Sin duda puede servir como un referente para los turistas o viajeros. Todo el mundo está expuesto, no se trata de una realidad que afecte solamente a los habitantes de esos lugares”, advierte el analista.

La ciudad más violenta del mundo

En sus próximas vacaciones tal vez le convenga evitar San Pedro Sula, un cinturón industrial ubicado al noreste de Honduras. Se ha mantenido como la ciudad más violenta del planeta durante cuatro años consecutivos y marcha sin freno hacia el quinto. Este 2014 registró 171 asesinatos por 100.000 habitantes, un pequeño logro si se consideran los 189 de 2013. Sin embargo, aumentó su distancia respecto al segundo clasificado, que vuelve a ser Caracas (Venezuela) por segundo año consecutivo. “San Pedro Sula es el máximo exponente de la extensión de la guerra de los cárteles mexicanos hacia Guatemala, Honduras y el Salvador. En San Pedro Sula la violencia está fuera del control de gobierno y policía”, detalla Ortega.

Los únicos dos países de América que no pueden atribuir su descalabro a su ubicación geográfica en la ruta de la droga hacia Estados Unidos son Venezuela y Brasil. De hecho, este último ostenta el aumento de violencia más preocupante del último lustro. En 2011, Brasil presentó sólo dos ciudades en el ranking. En 2013 el asunto se puso muy serio con 14 ciudades ultraviolentas, y en 2014 la cifra alcanzó una escalofriante tasa de 19 urbes entre las más peligrosas del planeta. Casi todas las grandes ciudades brasileñas (Salvador, Natal, Recife, Porto Alegre o Belo Horizonte) se encuentran en la lista, pero entre todas ellas destaca Joao Pessoa. En 2014 fue la cuarta ciudad más peligrosa (79 asesinatos por cada 100.000 habitantes), mientras en 2011 sólo ostentaba el puesto 29. Otro ejemplo de terror es Valencia, en Venezuela. En tres años ha pasado de ni siquiera aparecer en la lista a instalarse en séptima posición. La capital venezolana, Caracas, sigue un año más como el segundo punto más oscuro del planeta.

Un ciudadano observa a un policía durante una operación en la favela La Maré, en Río de Janeiro (Reuters). Un ciudadano observa a un policía durante una operación en la favela La Maré, en Río de Janeiro (Reuters).

“Generalmente, cuando una ciudad se dispara en el ranking es debido a que dos o más grupos criminales se están disputando la plaza. Acapulco es hoy un buen ejemplo de ello. Y al contrario, cuando vemos una disminución drástica es porque bien uno de los grupos ha logrado imponerse a sus rivales o bien porque se ha alcanzado un pacto entre las bandas y las autoridades locales”, desentraña Ortega.

Así, el hecho de que Medellín (Colombia) y Ciudad Juárez (México) hayan reducido notablemente sus tasas de asesinato no es atribuible al éxito de las autoridades en la lucha contra el crimen, sino a un pacto mafioso en el caso de Medellín y a la victoria del cártel de Sinaloa sobre el de Juárez en el caso de la ciudad fronteriza mexicana. “Desde luego no es deseable que la reducción de la violencia se deba al proceder de los cárteles en vez de a la acción de los gobiernos. Supone un pequeño respiro para la población, pero en cuanto el pacto termina o aparece otro grupo para disputar la plaza la violencia regresa. Es lo que ha ocurrido en El Salvador: se ha pasado de una tregua entre las maras a una nueva situación de violencia desatada”, apunta el analista.

En los siete años que lleva publicando la lista, Ortega no ha visto que las dinámicas en América Latina inviten al optimismo, por lo que es de esperar que la región vuelva a copar la lista de las 50 ciudades más violentas del mundo de nuevo en 2015. “Veo todavía mucha violencia en la región. Cuanta más fuerza toman los grupos criminales, se van apoderando de dos monopolios que corresponden al Estado: la legítima violencia y el cobro de impuestos. Esto ocurre en cada vez más lugares, lo que lleva a un debilitamiento institucional y a la cooptación de algunos políticos que manejan esas instituciones, ya sea por miedo o corrupción. Por eso, el primer paso para revertir la situación debe ser el reconocimiento de la realidad. Hoy, casi ningún país implicado acepta que tiene un problema, y sin esa base es imposible diseñar estrategias para atacar al crimen organizado”, analiza el presidente del CCSP-JP. El único país que invita a la esperanza es Colombia, estado que según el experto “ha desarrollado desde 2002 una política consistente de no pactar con los criminales sino abatir la impunidad, ganándoles paso a paso el terreno para reducir progresivamente la violencia. Colombia debe ser un referente para toda la región en los próximos años”.

La lista tampoco defrauda los tópicos cinematográficos más extendidos del inframundo estadounidense. Baltimore, Nueva Orleans, Detroit y San Luis aparecen fieles a su cita con la élite de la violencia callejera y la inseguridad, siendo San Luis (50 asesinatos por 100.000 habitantes) la que se lleva la más trágica distinción. 

Fuente: ElConfidencial.com

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