Italia exige ayuda a la UE tras la llegada de 10.000 inmigrantes en siete días

10.000 personas. Es la cifra de inmigrantes rescatados durante la última semana por la Guardia Costera de Italia. Una ayuda que no ha evitado la muerte de ...

10.000 personas. Es la cifra de inmigrantes rescatados durante la última semana por la Guardia Costera de Italia. Una ayuda que no ha evitado la muerte de al menos 400 personas en un naufragio cuando intentaban alcanzar las costas italianas, mientras Roma solicita ayuda a Europa y exige “una respuesta clara” a la Unión Europea sobre dónde deben trasladarse a los miles de refugiados. La ola migratoria sin precedentes ha provocado que más de 1.000 inmigrantes hayan llegado hasta las costas italianas solo en la mañana de este jueves. Unos 600 de ellos desembarcaron en Sicilia, que espera la llegada de al menos otro millar durante la jornada, según las autoridades.

Tras la última gran tragedia de la inmigración ilegal en el mar Mediterráneo, el ministro de Exteriores italiano, Paolo Gentiloni, afirmó hoy que su país carga con la responsabilidad de las labores de vigilancia y rescate prácticamente sin ayuda. “El 90% del coste del patrullaje y las operaciones de rescate marítimas recae sobre nuestros hombros, y aún no hemos tenido una respuesta adecuada de la UE”, declaró al diario Corriere della Sera, añadiendo que la Unión gasta únicamente tres millones de euros al mes en el Programa Tritón, un dispositivo comunitario que patrulla las fronteras mediterráneas y que sustituyó el pasado noviembre al Mare Nostrum, que costaba 9,3 millones mensuales.          

La cifra de personas socorridas cuando huían de la orilla meridional del Mediterráneo ha sido difundida por la Guardia Costera italiana, que trabaja en distintas operaciones, en colaboración con la Guardia de Finanzas y la Marina Militar, para prestar ayuda a supervivientes de naufragios y también para buscar a desaparecidos. Una de esas operaciones está centrada precisamente en encontrar a los desaparecidos de la embarcación que al parecer se hundió a 80 millas de las costas de Libia y cuyos supervivientes relataron el martes a la organización Save the Children que junto a ellos navegaban 400 personas más.

Inmigrantes ilegales en un centro de detención en Misrata, Libia (Reuters).Inmigrantes ilegales en un centro de detención en Misrata, Libia (Reuters).

“Entrar en Europa o morir”

Por el momento, los servicios de los Guardacostas italianos han encontrado 9 cadáveres y han rescatado a 144 inmigrantes de esta embarcación. Tras este último naufragio, hasta 900 personas han perdido la vida cuando intentaban alcanzar Europa. Desde el año 2000, más de 23.000 personas han muerto ahogadas en el Mediterráneo, según desveló The Migrant Files, una investigación transeuropea en la que El Confidencial colaboró con otros nueve periódicos.

Otros miles han logrado alcanzar Europa. La odisea de estos supervivientes da muestra del sufrimiento que conlleva llegar al viejo continente. Timothy, un nigeriano de unos veinte años, estaba entre los miles de inmigrantes que han llegado a Italia desde el pasado fin de semana. En Augusta, cuenta a la CNN que abandonó su país hace nueve meses y que pagó más de 700 dólares a traficantes de personas en Trípoli por el viaje. Una auténtica fortuna para un nigeriano. Jibril, un joven de 28 años de Gambia explica a la cadena estadounidense sus motivos para abandonar su país: “No es como Europa. Después de 20 o 25 años intentándolo, tienes que construirte tú mismo un futuro. Pero en Gambia no pude hacerlo. Mi familia no tiene nada, son pobres”.

Mercy, oriunda de Kano (al norte de Nigeria), parece estar todavía en shock. Con un hilo de voz narra que abandonó Kano porque su familia temía que fuese raptada por el grupo yihadista Boko Haram, autor de decenas de secuestros masivos en Nigeria. “Tenía mucho miedo”, cuenta por su parte Al Haji, un joven de 25 años de Gambia, cuando recuerda su viaje a través de Libia, punto de partida de subsaharianos, eritreos, somalíes, etíopes y sirios que intentan alcanzar el viejo continente. “Estaba asumiendo un gran riesgo. Era entrar en Europa o morir”, dice.

Fuente: ElConfidencial.com