Jabón de cloro para blanquear las pieles asiáticas

13.11.2015 – 18:54 H. Buay afirma orgullosa que hablar tres idiomas le ayudó a ser contratada como azafata de Air Asia. No era su única ventaja para optar ...

13.11.201518:54 H.

Buay afirma orgullosa que hablar tres idiomas le ayudó a ser contratada como azafata de Air Asia. No era su única ventaja para optar al trabajo. Su piel pálida, poco habitual entre otras jóvenes tailandesas, ayudó también. El símbolo de belleza por excelencia en el continente asiático.

Para ganarse un sobresueldo, Buay empezó a hacer algo habitual entre quienes trabajan en un avión. Compra cosméticos en China o Corea y los revende en Bangkok, donde son bastante más caros. Y los productos que vende con más facilidad son los blanqueantes de piel. Muchas de sus compradoras sueñan con tener una tonalidad tan blanca como la suya, cuando su pálida tez responde a sus orígenes chinos y no a ningún cosmético.

Desde hace un tiempo, sin embargo, Buay revisa varias veces los blanqueantes de piel que compra en sus viajes, especialmente en China. Lo hace desde que una de sus clientas tuvo que ir al hospital por usar una crema que no aclaró su piel como prometía pero le provocó una fuerte erupción cutánea. Le reclamó a la azafata los casi 50 euros que pagó por el tratamiento con esteroides que le recetó el médico.

Es por ello que Buay prefiere no saber nada del último blanqueante que se anuncia como “maravilloso” en Tailandia. Una pastilla de jabón de cloro, conocida por su nombre en inglés, Chlorine Soap. Un cosmético fabricado básicamente con hipoclorito cálcico, lo mismo que se usa para desinfectar piscinas.

Un negocio que mueve 200.000 millones

Mientras en Occidente existe predilección por las pieles morenas y los baños de sol, en Asia la tez oscura se relaciona con el trabajo en el campo y la pobreza. Para combatirlo, existen todo tipo de cremas y productos blanqueantes. Un negocio que mueve 200.000 millones de dólares al año, siendo India el mayor mercado, seguido por el Sureste Asiático. Cuatro de cada diez mujeres en Hong Kong, Corea del Sur, Filipinas y Malasia usan blanqueantes de piel a diario, según un estudio de la consultora Synovate.

Mujeres chinas usan máscaras en la playa para mantener su piel pálida, en Qingdao (Reuters).Mujeres chinas usan máscaras en la playa para mantener su piel pálida, en Qingdao (Reuters).

Cosméticos que no siempre son inofensivos, incluso entre las marcas de prestigio. El gigante japonés en cosméticos Kanebo, por ejemplo, tuvo que retirar 15.000 productos de las estanterías e indemnizar a cientos de consumidores cuando se demostró que su último blanqueante producía acné.

El mayor riesgo, aun así, se da con los productos de marcas desconocidas y que se distribuyen a través de Internet o de vendedores por libre como la azafata Buay. “En China has de tener cuidado con lo que compras, incluso en centros comerciales”, avisa. La regulación de estos productos es mucho más vaga en China y el Sureste Asiático que en Japón o Corea. Y precisamente de las fábricas del gigante asiático llega el polémico jabón de cloro.

Las pastillas de Chlorine Soap han aterrizado con cierta polémica a Tailandia, el único país del Sureste donde han tenido repercusión. Se promocionan con la promesa de blanquear la piel en una o dos semanas y se venden en Facebook y Line por 80 bahts, menos de dos euros.

Las instrucciones de uso son claras. Frotar el jabón durante la ducha para blanquear la piel. Algo que resultaría inofensivo si no fuese porque el jabón está hecho de hipoclorito cálcico. “Puede irritar la piel y dañar los ojos”, advierte el doctor Weerachai Phutdhawong de la Universidad de Kasetsart.

Tras realizar pruebas de laboratorio con el producto, el investigador pide al Gobierno tailandés que lo retire del mercado “por ser demasiado peligroso”. El hipoclorito cálcico sirve como desinfectante y se usa en lejías. Y mientras en los envases de limpiadores de baño se recomienda usar guantes para tratar con el producto, los vendedores de Chlorine Soap piden que se frote la piel desnuda con su jabón de cloro. Lo que, según Weerachai, conlleva el riesgo de irritar el sistema respiratorio, la nariz, los ojos y la piel.

Imagen del producto en la página de Facebook de Chlorine Soap.

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Imagen del producto en la página de Facebook de Chlorine Soap.

Desde la página de Facebook de Chlorine Soap desmienten toda información crítica con su producto y dicen que “las pastillas de jabón de cloro no son perjudiciales para la salud”. Incluso han llegado a decir que su blanqueante no lleva cloro, en contra de lo que dice su nombre y lo que sale en su listado de ingredientes. Y manifiestan no haber recibido críticas por parte de ninguno de sus usuarios. Su tienda en Facebook, no obstante, no permite comentarios de los compradores si no han sido moderados previamente.

En cualquier caso, la eficacia de los productos blanqueantes que se usan directamente en la piel es cuestionable. Según el presidente de la Sociedad Dermatológica de Tailandia, Nopadol Nopakun, “el color de la piel está bajo la epidermis” y “usar jabones y cremas no puede aclarar los tonos oscuros”. Sólo sirven de maquillaje.

La última moda: inyecciones

Ese es también el argumento de las clínicas de belleza que ofrecen la última moda en el Sureste Asiático para blanquear la piel: inyecciones de glutatión intravenosas. Un fármaco que nunca se planteó para aclarar la tez morena, sino como tratamiento contra el cáncer. Uno de sus efectos secundarios es volver la piel más pálida, motivo por el que se empezaron a popularizar entre modelos y actores. También se vende glutatión en cápsulas en cualquier supermercado, pero su eficacia no está demostrada.

El gran problema, según muchos, sigue siendo la escasez de información. Buay ha preferido no comprar productos sospechosos como el jabón de cloro, pero hay muchísimos vendedores que se anuncian en Line y Facebook y que sólo hablan de las bondades de sus blanqueantes. Sin saber muchas veces lo que venden, como la azafata reconoce que hacía antes. Esas promesas de blancas tonalidades, junto a la imagen de la vampírica belleza asiática que se ve en televisión, hacen que muchos compradores obvien los riesgos de una piel palidecida artificialmente.

Fuente: ElConfidencial.com

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