Japón accede a compensar a las esclavas sexuales coreanas de la IIª Guerra Mundial

28.12.2015 – 15:11 H. Desde 2011, los trabajadores de la embajada japonesa en Seul han tenido que hacer frente a una estatua de bronce de una mujer sentada ...
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28.12.201515:11 H.

Desde 2011, los trabajadores de la embajada japonesa en Seul han tenido que hacer frente a una estatua de bronce de una mujer sentada junto a una silla vacía. La escultura protestaba contra los abusos sexuales a los que decenas de miles de mujeres asiáticas fueron sometidas por las tropas de ocupación japonesas durante la Segunda Guerra Mundial: esclavas sexuales, llamadas de forma eufemística ‘mujeres de confort’, secuestradas en países como China, Indonesia o Filipinas, y sobre todo en Corea. Por eso, cada miércoles, grupos de activistas se reunían en este lugar para exigir unas indemnizaciones a las que se han resistido los sucesivos Gobiernos japoneses contemporáneos.

Ahora, la estatua de bronce será retirada como parte de un acuerdo alcanzado hoy entre el ejecutivo de Shinzo Abe y la administración surcoreana, mediante el que Japón ha aceptado ofrecer una compensación económica para las víctimas supervivientes, por un valor total de 1.000 millones de yenes (unos 7,5 millones de euros), acompañada de una disculpa oficial. “El Primer Ministro Abe expresa de nuevo su más sincera disculpa y arrepentimiento a todas las mujeres que sufrieron dolorosas e inenarrables experiencias, y sufrieron incurables heridas físicas y psicológicas como ‘mujeres de confort’”, ha dicho el Ministro de Exteriores japonés, Fumio Kishida. “Este asunto ocurrió con la implicación del ejército japonés, y el gobierno japonés percibe intensamente su responsabilidad”, ha indicado.

“Si miro atrás, hemos vivido una vida privadas de nuestros derechos básicos como seres humanos. Así que no puedo estar plenamente satisfecha. Pero hemos estado esperando todo este tiempo a que el gobierno surcoreano resuelta este asunto de forma legal. Dado que el Gobierno ha trabajado duro para llegar a un acuerdo antes de final de año, quiero apoyarlo”, ha declarado Yoo Hee-nam, de 88 años, una de las 46 víctimas que aún vive, a la BBC.

El acuerdo, sin embargo, no carece de detractores. Algunas voces, por ejemplo, critican el hecho de que el dinero vaya a ser distribuido por un fondo que proporcionará “apoyo” y financiará “proyectos para la recuperación del honor y la dignidad y la curación de las heridas psicológicas”, y no sea una compensación directa del gobierno a las víctimas, lo que, a ojos de algunos, equivale a una aceptación solo a medias de la responsabilidad japonesa. “Me pregunto si las conversaciones han tenido lugar realmente con las víctimas en mente. No queremos dinero. Si los japoneses cometieron estos pecados, deberían ofrecer una compensación oficial del Gobierno”, afirma Lee Yong-soo, otra de las supervivientes, quien se ha mostrado contraria, entre otras cosas, a la retirada de la estatua de bronce.

Protesta junto a la estatua de una 'mujer de confort' frente a la embajada japonesa en Seul (Reuters)Protesta junto a la estatua de una ‘mujer de confort’ frente a la embajada japonesa en Seul (Reuters)

Burdeles por todo el Sudeste Asiático

Se ignora el número exacto de muchachas que, desde los años 30 hasta el final de la guerra, fueron convertidas a la fuerza en ‘mujeres de confort’ y enviadas a los burdeles militares de las tropas de ocupación japonesas en diferentes lugares del Sudeste Asiático, de Birmania a Nueva Guinea y de China a Malasia. Algunas fuentes elevan la cifra hasta las 400.000. Sin embargo, historiadores revisionistas japoneses como Toshio Tamogami, antiguo comandante de la fuerza aérea japonesa, aseguran que las historias sobre esclavitud sexual son “mentiras y fabricaciones” (Tamogami, por cierto, también niega la matanza de Nanking de 1937, una de las mayores atrocidades del siglo XX). El propio Shinzo Abe también se había referido en alguna ocasión a las ‘mujeres de confort’, y aunque no negó su existencia, cuestionó que las jóvenes que trabajaban en los prostíbulos militares lo hubiesen hecho de forma forzada.

En el pasado, otros Gobiernos se han disculpado anteriormente por aquellos hechos, como hizo el de Yohei Kono en 1993. Sin embargo, las autoridades japonesas se han resistido a pagar indemnizaciones, alegando que el asunto quedó zanjado en 1965 durante el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Japón y Corea del Sur, cuando Tokio aportó más de 800 millones de dólares en ayuda económica y préstamos a Seul. En 1995 se estableció un fondo privado para pagar compensaciones a las ‘mujeres de confort’, pero el dinero provenía de donaciones particulares y no de la tesorería gubernamental, a diferencia del previsto en el acuerdo de hoy. Unas 60 víctimas recibieron ayuda financiera de dicho fondo, pero muchas otras se negaron a aceptarlo.

Mediante este acuerdo, el Gobierno surcoreano se compromete a dar por resuelto el asunto y no volver a criticar a Japón por aquellos hechos. “Japón y Corea del Sur darán la bienvenida a una nueva era, y ambos países cooperarán para abrirla”, ha declarado el Primer Ministro Abe. Es difícil que lo pactado haga feliz a los elementos más intransigentes de estos dos países, pero está por ver si la mayoría de ambas sociedades lo considera satisfactorio.

Fuente: ElConfidencial.com

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