Kosovo se queda sin kosovares

“Cuando las nuevas generaciones tienen pocas esperanzas, cuando escasean las posibilidades de conseguir un trabajo honesto, particularmente por la ...
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“Cuando las nuevas generaciones tienen pocas esperanzas, cuando escasean las posibilidades de conseguir un trabajo honesto, particularmente por la corrupción y el mal gobierno, se alimentan la disgregación social y las fugas demográficas. Eso es lo que está pasando en Kosovo”, argumenta Krenare Loxhaj, del Instituto Kosovar de Estudios sobre la Seguridad (KCSS).

“Por eso mucha gente ya ha hecho las maletas o las está haciendo. Se van en busca de un trabajo o mejores condiciones laborales lejos de la desigualdad social y de elites políticas que son percibidas como parte del problema”, añade esta joven investigadora. Así es que, 16 años después de la campaña de bombardeos de la OTAN para expulsar a Serbia de Kosovo, son ahora los kosovares albaneses que están abandonando el país.

Los cruces migratorios ilegales de kosovares se han multiplicado por seis

De acuerdo con cifras de la Agencia de Inteligencia de Kosovo (KIA), hasta 50.000 personas han abandonado Kosovo desde septiembre hasta febrero pasado, mientras que otras estimaciones incluso elevan el dato a 100.000 (sobre una población de 1,8 millones). Un éxodo, en síntesis, masivo y alarmante, más aún que se está gestando de manera casi completamente clandestina (de ahí también las diferencias en el exacto número de partidas), pues la mayoría de los que se van lo están haciendo cruzando de manera ilegal hasta Serbia, para luego continuar por Hungría, Austria y Alemania, como también han confirmado las autoridades de estos países.

Y es que, si bien la sangría de kosovares que, cabizbajos, cruzan en las noches los pasos fronterizos no se puede calcular con exactitud, son contundentes las cifras facilitadas por los organismos migratorios de los países de destino de los kosovares. De acuerdo con el departamento de Migración de Hungría, 10.000 de ellos pidieron asilo político en ese país tan sólo en el mes de enero, es decir, 4.000 más que en todo el 2013.

De igual forma, mientras Austria registró un total de 1.901 peticiones de asilo político en todo el 2014, tan sólo en enero el total ya ascendía a 1.029, según informó el ministerio de Interior austríaco. Y Alemania, el principal destino, vio un aumento de las 1.956 solicitudes de diciembre de 2014 a 3.630 en enero pasado.

Un albano-kosovar huyendo con su familia por la frontera con Serbia (Reuters).Un albano-kosovar huyendo con su familia por la frontera con Serbia (Reuters).

No son bienvenidos

A pesar de que hace años que el fenómeno se venía manifestando, fueron estos países, Alemania y Austria en particular, los primeros en disparar las alarmas a principios de este año. “Ya casi no hay (cuotas de) asilo para kosovares”, se quejó Manfred Schmidt, presidente de la Oficina Federal de Migración y Refugiados de Alemania. Mientras, en Pristina, la embajada alemana alertaba del “masivo éxodo”.

“Hay criminales que se están aprovechando de las desgracias de los ciudadanos de Kosovo”, dijo el ministro kosovar de Interior, Skender Hyseni, en una reciente reunión con oficiales europeos. De igual modo, la policía serbia ha estado informando en los últimos dos meses de un número creciente de operativos para frenar la salida de su territorio de inmigrantes irregulares que se dirigen a Hungría.

Señales ya había. En su informe sobre el asunto de 2014, la Agencia Europea para la Gestión de la Cooperación Operativa en las Fronteras Exteriores (Frontex) había registrado que, en la región, los cruces migratorios ilegales de kosovares habían aumentado seis veces (+542%), al tiempo que también habían crecido tres veces más (+209%) las solicitudes de asilo político de estos ciudadanos en países europeos, especialmente en Alemania.

Como en todos los países de emigrantes, también existe una fuga de cerebros. “Es el caso de muchos de mis amigos. Tras terminar sus estudios, muchos han encontrado, también gracias a contactos con la diáspora kosovar en el mundo, la forma de irse del país”, explica Loxhaj al referirse a los cerca de 800.000 compatriotas que ya viven legalmente en diversos países de la Europa más desarrollada. Muchos de ellos, además, no quieren de manera alguna volver a su tierra de origen. ”No quiero regresar porque allí no hay trabajo ni justicia“, argumentó Artan, un joven obrero kosovar que desde hace dos años trabaja en una empresa de construcción en el norte de Italia.

La ciudad de Mitrovica, dividida entre el barrio albanés y el serbio (Reuters).La ciudad de Mitrovica, dividida entre el barrio albanés y el serbio (Reuters).

Loxhaj, por el contrario, es ejemplo de una minoría más culta que en el último año y medio está manifestando públicamente su malestar ante el Gobierno de su país. A principios de este año, salió a protestar en la calle por la corrupción y la falta de oportunidades laborales. El enfrentamiento con la policía, particularmente tenaz a ratos, no la asustó.

Volvió a la calle el día siguiente y la semana después. Según dicen ella y otros jóvenes que están detrás de estas movilizaciones (consideradas como las más duras desde el fin de la guerra), la razón es que la formación del controvertido líder kosovar Hashim Thaci, el Partido Democrático de Kosovo (PDK), que gobierna interrumpidamente desde la independencia en 2008, hace promesas que no cumple. La última vez, en las elecciones de junio del año pasado, cuando se anunció un programa para fomentar el empleo que todavía no ha llegado.

De ahí la rabia ciudadana, en un territorio donde la situación económica es cada día más nefasta. De acuerdo con cifras oficiales de las autoridades kosovares, de la Unión Europea y del Banco Mundial, la balanza comercial del país es deficitaria, las inversiones, escasas y en disminución, al tiempo que la deuda pública está en aumento desde 2008, año de la independencia de Kosovo.

De igual modo, según la ONU, la pobreza afecta al 30% de la población y el desempleo es una plaga que le pesa al 35% de las personas (hasta el 60%, entre los jóvenes) que viven en este país de casi dos millones de habitantes. Y, en paralelo, un fenómeno nuevo es que cada año se gradúan entre 25.000 y 30.000 jóvenes que quieren trabajar pero tienen pocas oportunidades.

Refugiados kosovares buscando entre la basura (Efe).Refugiados kosovares buscando entre la basura (Efe).

¿Un país fantasma?

Archivada la resaca independentista, el futuro no pinta mucho mejor. Según el informe “Balcanes. Quince años de transición”, difundido este pasado marzo  por el Fondo Monetario Internacional (FMI), la fragilidad económica de varios estados de la región, entre ellos Kosovo, se ha acentuado.

“Seis años después de la (explosión) de la crisis (financiera y económica mundial), es evidente que muchos países de los Balcanes se encuentran detrás de otras naciones europeas emergentes en términos de crecimiento y por eso están más lejos de las economías más desarrolladas”, consideró el FMI, en análisis en el que pide a estos estados reducir la presencia del Estado en la economía y abrirse todavía más a la economía de mercado, una fórmula sobre la que tampoco hay consenso.

En estas circunstancias, Kosovo se enfrenta ahora a una pérdida de población cuyas consecuencias son impredecibles. También lo dice el hecho de que otra causa de este repentino éxodo es que Kosovo (el cual, junto con Macedonia y Albania, ha estado hasta ahora en el grupo de países que no tenían derecho a acceder a los programas de visado de la UE) ha empezado a beneficiarse del proceso de adhesión a la UE puesto en marcha por parte del resto de los países exyugoslavos.

Tanto que, ya desde 2012, Serbia permite a los kosovares entrar en su territorio con documentos emitidos por las autoridades locales, lo que estaba prohibido anteriormente. Aunque esto no despeja, ni mucho menos, la incógnita de si Kosovo terminará siendo un país fantasma.

Fuente: ElConfidencial.com