Kuwait cuelga el cartel de 'no más extranjeros' en su sistema sanitario

21.02.2017 – 20:05 H. Kuwait construye su primer hospital público en más de tres décadas. En un intento por evitar el colapso de un sistema sanitario ...

21.02.201720:05 H.

Kuwait construye su primer hospital público en más de tres décadas. En un intento por evitar el colapso de un sistema sanitario sobreexplotado, el primer centro erigido por el Gobierno desde 1984, bautizado como Yaber Hospital y con un coste de 997 millones de dólares, abrirá sus puertas en los próximos meses… exclusivamente para kuwaitíes. Es el último paso en una serie de medidas contra los extranjeros decretadas por el pequeño emirato, según publica Associated Press. Un grupo, el de los trabajadores inmigrantes, que sobrepasa ampliamente en cifras a la población nativa.

El país, aliado de Estados Unidos como el resto de petromonarquías del Golfo, ofrece a sus ciudadanos una sanidad completamente gratuita desde hace décadas. Se suma a una serie de generosas ayudas gubernamentales, como los subsidios para servicios públicos o la compra de vivienda. En los últimos años, han comenzado a aparecer grietas en el sistema, a pesar del ‘colchón’ de cientos de miles de millones que Kuwait lleva atesorando desde 1970, una suerte de fondo de reserva para las generaciones futuras. Este fondo, que permanece desvinculado del presupuesto del Estado, tiene la función de proveer a los kuwaitíes cuando se agote el petróleo y se utilizó, por ejemplo, para mantener el país a flote durante los siete meses de ocupación iraquí, antes de la primera Guerra del Golfo.

Los extranjeros con permiso de residencia y trabajo obtienen cobertura sanitaria gratuita. Un trabajador extranjero —generalmente proceden de otros países árabes o son inmigrantes de Asia— pagará unos 3,2 dólares por una consulta médica en un hospital público. Su empresa entrega alrededor de 160 dólares anuales al Gobierno en concepto de seguro médico. Para tener una idea de la dimensión de estas comunidades inmigrantes, basta con fijarse en Nepal: se calcula que hay más de 2,2 millones de trabajadores nepalíes en países del Golfo.

Las medidas contra extranjeros comenzaron a aplicarse en 2016, cuando hospitales y clínicas de la ciudad de Yahra, a pocos kilómetros de la capital, y el hospital Amiri de la ciudad de Kuwait excluyeron a los inmigrantes de servicios que no se considerasen de emergencia. Recientemente, una diputada kuwaití, Safaa al-Hashem, declaró en el Parlamento: “Los extranjeros están saturando nuestros hospitales. Compiten por el aire que respiramos en las salas de espera“. La diputada denunció que muchos foráneos llevan a sus familias a Kuwait con visas de turistas para tratarse en el sistema sanitario público. “¿Ha llegado el momento de poner fin a esto? Debemos reformar el sistema actual, debemos aplicar impuestos para los extranjeros, no a los kuwaitíes”, dijo.

Gonzalo Toca

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Algunos kuwaitíes consideran una medida exagerada el vetar a los extranjeros en el nuevo hospital. “Tienen permiso de trabajo [los inmigrantes]. Merecen ser tratados con dignidad”, dice a AP el doctor Yousef al-Muhanna, un cirujano de 34 años que opina que la medida atenta contra el juramento hipocrático. “Se supone que debemos tratar sus dolencias, no comprobar sus pasaportes”, añade.

La presión contra los extranjeros no se limita al sistema sanitario. En los últimos años, tanto el Gobierno como prominentes figuras políticas han actuado contra los trabajadores inmigrantes en otros sectores, adoptando y promoviendo una seria de medidas que golpean a los casi tres millones de extranjeros que residen en Kuwait. Una cambio en la legislación decretado en abril de 2016, por ejemplo, elevó los precios de la electricidad y el agua en todas las viviendas… excepto en aquellas ocupadas por ciudadanos kuwaitíes.

A pesar de que cuentan con ‘colchones’ importantes, los economistas expertos en la región aseguran que los déficits fiscales de los países del Golfo no son sostenibles a largo plazo. Kuwait, Arabia Saudí, Qatar, Emiratos Árabes y Bahréin podrían verse obligados a mitigar sus enormes déficits recortando los generosos subsidios. El déficit medio de estos países se sitúo en el 13% del PIB en 2015, según datos del Fondo Monetario Internacional.

Fuente: ElConfidencial.com

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