“La alerta antiterrorista ha sido una catástrofe económica para Bruselas”

Todavía es pronto para conocer el impacto económico que la amenaza yihadista –y la respuesta del Gobierno belga– ha tenido en Bruselas. Pero ya aparecen algunas estimaciones: 52 millones de euros al día, según el programa de actualidad económica ‘De vrije markt’ (‘El libre mercado’). Uno de cada cinco trabajadores de la ciudad no acudió a su puesto de trabajo por dificultades en el transporte. La red de metro estuvo cerrada hasta el miércoles pasado, y su apertura fue progresiva. Además, muchos conductores de autobuses tampoco se presentaron esos días de alerta, siguiendo las recomendaciones de la propia STIB, la empresa pública de transportes de Bruselas. La tensión no ha desaparecido: hoy mismo está teniendo lugar una nueva operación policial en busca de Salah Abdeslam, el terrorista belga superviviente de los atentados de París.

Recorriendo las calles de la ciudad y preguntando a comerciantes, hosteleros, propietarios de pequeñas tiendas y cafeterías, la palabra que más se repite es “catástrofe”. La dice, por ejemplo, Marc, propietario de un negocio de artesanía a escasos metros de la Grande Place: “Para la vida de la ciudad, para los ingresos, para los niños, para todos”, se lamenta este comerciante sexagenario.

Las cancelaciones en hoteles empezaron nada más elevarse la alerta a nivel 4, en la madrugada del viernes 20 de noviembre al sábado 21. Ese mismo fin de semana empezaron los temores de los clientes, como confirma un trabajador del sector hotelero que prefiere mantener el anonimato.

“El miércoles la ocupación hotelera fue un 55% menor que hace un año“, explica Rodolphe Van Weyenbergh, de la Asociación Hotelera de Bruselas (BHA)

“Hubo grandes cancelaciones, no podemos decir una cifra, pero se produjeron especialmente ese fin de semana, tras los anuncios del Gobierno”, reconoce a El Confidencial este empleado de un hotel en las cercanías de la Grande Place. El domingo 22 de noviembre, una operación policial en el centro de la ciudad obligaba a los huéspedes de las principales cadenas a permanecer en sus habitaciones. Marriot, Ibis Hotels y Radisson Blue fueron algunas de las afectadas.

Desde la Brussels Hotels Association (BHA) aseguran que las cosas todavía empeoraron después. “El peor día fue el miércoles [25 de noviembre], con una ocupación hotelera un 55% menor que hace un año. Este pasado domingo la ocupación era un 35% menor, aunque aún no son cifras definitivas. Lo que vemos es que la situación está mejorando”, explica al otro lado del teléfono Rodolphe Van Weyenbergh, secretario general de BHA.

Las expectativas del sector están puestas en la temporada navideña. El trabajador del hotel reconoce que esta semana las reservas ya empiezan a repuntar. Lo confirma Van Weyenbergh. “Es pronto para tener una previsión sobre lo que puede ocurrir en Navidad, pero vemos que las reservas están llegando de nuevo, es un signo positivo”.

Cinco días de cancelaciones o con clientes prácticamente encerrados en sus habitaciones, porque los museos no abrían, no había transporte público, el cierre estaba echado en comercios, y el centro de la ciudad inundado de policías y militares. Y con gran parte de los bruselenses en sus casas, sin acudir al trabajo.

https://cms.elconfidencial.com/front/list/Soldados%20belgas%20patrullan%20ante%20la%20sede%20de%20la%20Comisi%C3%B3n%20Europea%20d%C3%ADas%20despu%C3%A9s%20de%20los%20ataques%20de%20Par%C3%ADs%20(Reuters).https://cms.elconfidencial.com/front/list/Soldados%20belgas%20patrullan%20ante%20la%20sede%20de%20la%20Comisi%C3%B3n%20Europea%20d%C3%ADas%20despu%C3%A9s%20de%20los%20ataques%20de%20Par%C3%ADs%20(Reuters).

Uno de cada cinco trabajadores tuvo miedo

Bruselas perdió durante dos días un 20% de su fuerza laboral, al menos físicamente, porque el teletrabajo fue una de las palabras más utilizadas por las empresas con sus empleados. Según las primeras estimaciones, este encierro voluntario o forzoso por los problemas de movilidad o el cierre temporal de los negocios supusieron una pérdida de productividad de cerca de 30 millones de euros al día.

Incluso el gigante de la Comisión Europea, que dispone de varios edificios repartidos por toda la ciudad, experimentó esta situación. Un 70% de los 33.000 trabajadores del gobierno de la UE está en Bruselas. Normalmente, solo un 5% realiza cada día sus funciones desde su domicilio. El pasado lunes, este porcentaje se disparó. Según datos del departamento de Recursos Humanos de la Comisión, solo un 60% y 65% de sus funcionarios y trabajadores estuvieron presentes aquel día.

“Un gran número de nuestro personal realizó teletrabajo el pasado lunes”, destacan a El Confidencial. Aunque no tienen cifras definitivas, aseguran que la situación habría sido normal también al día siguiente, martes. Restaurantes y tiendas estuvieron parcialmente cerradas esos dos días en el conocido como barrio europeo.

En el sector hostelero podrían haberse perdido 20 millones de euros cada uno de los días de la alerta

Respecto a la hostelería, todavía no hay datos oficiales, aunque se habla de una reducción de ingresos de 20 millones de euros al día. Una situación que habrían notado especialmente los restaurantes de otros barrios durante los primeros días de la semana pasada, los del centro histórico de Bruselas y los de los alrededores del Parque Real, donde están tanto el Parlamento federal como los dos regionales, el valón y el flamenco.

“Esa semana hemos perdido un 80% de los clientes que tenemos normalmente, solo entre lunes y miércoles, porque nosotros no abrimos los fines de semana”, explica el italiano Tommaso, que regenta un restaurante con su nombre detrás de la Cámara flamenca. “El lunes y el martes teníamos gente con reservas y empezaron a anularlas, una catástrofe”, prosigue este italiano mientras coloca las mesas de su establecimiento aún vacías de clientes.

Igual que el Di Tommaso, todos los establecimientos de la Rue de la Croix de Fer, conocida por sus restaurantes, sufrieron un bajón de clientes de entre el 70% y el 80%. A los hosteleros les cuesta o no les gusta poner cifras. En My Little Cup, famosa por ser una de las mejores cafeterías para tomar un café ‘espresso’, Laurent reconoce que “debido a todas las medidas de seguridad, todos los comercios de alrededor estaban cerrados tras el nivel de alerta. Yo abrí por las mañanas pero hice muy poco”.

https://cms.elconfidencial.com/front/list/Un%20agente%20belga%20patrulla%20entre%20terrazas%20del%20centro%20de%20Bruselas. (Reuters)https://cms.elconfidencial.com/front/list/Un%20agente%20belga%20patrulla%20entre%20terrazas%20del%20centro%20de%20Bruselas. (Reuters)

Espantada del turismo

Otro de los sectores más afectados han sido las tiendas de ‘souvenirs’ para turistas. Al lado de la Grande Place están Les Galéries Royales. Sus tiendas ‘gourmet’, cines y las famosas chocolaterías reciben al año seis millones de visitantes. No esos cuatro días, en los que todos sus comercios permanecieron cerrados, entre ellos el del belga de origen pakistaní Azher Abbas. “El negocio fue casi de cero tras abrir el miércoles, y ahora empezamos a vender, pero casi nada, una catástrofe”, explica el comerciante.

Igual que las tiendas de alta gama, los mercados de las plazas principales, como el Marché De l’Agora y el de Saint Catherine, o en los barrios medievales como el Sablon o el Marole. El ayuntamiento los mantuvo cerrados varios días. “Yo personalmente a ‘groso modo’ gano en torno a 150 o 200 euros al día, ese es el dinero que he perdido cada uno de los cuatro días que he cerrado”, explica Arnaud desde su puesto.

En su tienda de artesanía, Marc lamentaba “no comprender el nivel 4 de alerta, solo Bruselas está en ese nivel, frente al 3 de Bélgica”. El pasado miércoles por la tarde, tras cinco días en alerta máxima ante una amenaza seria e inminente de atentado, el Gobierno de Charles Michel equiparó la situación a la de todo el país. Su justificación era seguir las recomendaciones del órgano que coordina la seguridad, OCAM.

“La seguridad es una locura, no puedo decir que comprendamos bien el trabajo de la policía y las investigaciones”, protestaba Marc en una plaza con seis militares fuertemente armados. “No vamos a decir que es una exageración, pero Bélgica era un país en calma y ahora nos pintan como el centro del terrorismo”.

“Sólo Bruselas está en alerta de nivel 4, frente al nivel 3 del resto de Bélgica“, se queja un comerciante

“Creo que es una crítica fácil asegurar que las cosas no se hacen bien en barrios como Molenbeek, es el juego de culparse el uno al otro, entre Francia y Bélgica”, asegura el diputado flamenco Willem-Frederik Schiltz, aunque también entona el mea culpa por los déficits de seguridad. “Sí, por supuesto que hay defectos y lagunas en nuestra red de inteligencia, principalmente en el intercambio de información”.

Schiltz es un joven diputado flamenco experto en temas económicos, que atiende a El Confidencial para hablar sobre el impacto de las medidas de seguridad lanzadas por el Gobierno federal. “Se nota que todo está muy tranquilo”, dice el político con una sonrisa irónica mientras remueve la cucharilla de su café. “Es pronto para valorar el impacto económico de todo lo que está pasando, pero seguro que en sectores como el turismo se va a notar. No solo en Bruselas, Bélgica es muy pequeña y la gente no tiende a diferenciar entre la capital y las otras regiones del país”, asegura Schiltz. Las asociaciones de hosteleros y restaurantes de Bruselas son reacias a dar una cifra sobre el dinero perdido para no empeorar la imagen de la ciudad, así que los más de 50 millones desglosados por el programa ‘De vrije markt’ no tienen desmentido oficial.

“Creo que lo correcto es decir que la situación real sobre lo que sucedía en Bruselas no fue bien transmitida, especialmente en las redes sociales”, apunta Van Weyenbergh, que prefiere mantener un mensaje de optimismo para Navidad. “La vida turística está funcionando en Bruselas, Todo está abierto”.

Fuente: ElConfidencial.com