La cara amable de Giménez, el tipo duro del Atlético de Madrid

05.03.2017 – 05:00 H. Fue el primero en emitir con claridad señales de alarma. Se echó las manos a la cabeza, al borde del llanto. Levantó las manos y con ...
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05.03.201705:00 H.

Fue el primero en emitir con claridad señales de alarma. Se echó las manos a la cabeza, al borde del llanto. Levantó las manos y con gestos solicitaba ayuda a quien fuera. Fue impresionante ver a José María Giménez devastado por lo que sucedía a escasos metros de él, con un inerte Fernando Torres sobre el césped de Riazor tras sufrir un choque con Álex Bergantiños. El central uruguayo expresó mejor que nadie el padecimiento de todos los que en el estadio deportivista contuvieron la respiración durante unos eternos minutos. Tipo duro en el campo, pero un hombre muy querido en el vestuario del Atlético de Madrid. Nada que ver su ímpetu en el terreno de juego con su comportamiento cuando está vestido de paisano.

La cara amable de Giménez, el tipo duro del Atlético de Madrid

Cuando el balón está en juego, se lleva por delante al más pintado. Competitivo al máximo, uruguayo puro. Otra cosa muy diferente lejos de la competición, en el día a día con sus compañeros, con familia y amigos. El chico duro da paso a un joven cariñoso que en el vestuario del Atlético de Madrid ha calado con fuerza. El zaguero uruguayo se ha ganado el afecto de sus colegas de equipo con su comportamiento cotidiano. Se habla de un hombre entrañable, muy cercano y, por encima de todo, muy respetuoso con los que llevan galones, con los veteranos que saben manejar todo tipo de situaciones. Ese infinito respeto se convierte en mucho más que reverencial cuando hablamos de su compatriota Diego Godín, hacia el que tiene una consideración especial.

Esta temporada, debido en parte a algún contratiempo físico, no está sumando los minutos que él hubiera deseado. En el Atlético se siente feliz, también con su vida en Madrid, pero no es ajeno al interés de diferentes y poderosos clubes europeos, que le tienen en el punto de mira desde hace mucho tiempo. Aunque en el club rojiblanco no tiene el mismo protagonismo que otros, diferentes directores deportivos no le quitan ojo desde hace mucho tiempo. Tampoco el Real Madrid, que en su momento, como informó este periódico, dirigió su mirada hacia el charrúa. El Cholo Simeone le ha llegado a probar como centrocampista, demarcación nueva para él, que espera atento a cualquier oportunidad cuando hay un hueco en el centro de la zaga.

José María Giménez celebra un gol junto a Fernando Torres y Lucas Hernández (EFE)José María Giménez celebra un gol junto a Fernando Torres y Lucas Hernández (EFE)

Redes sociales

Las redes sociales no tienen secreto para el defensa uruguayo. Las maneja todas, con una actividad constante. Su vida familiar se mezcla con la profesional, abriendo las puertas de su vida al mundo. Un buen día, el año pasado, colgó una fotografía en la que aparecía en la cocina de su casa preparando torrijas, clásicas en la Semana Santa española. No lo hizo al azar, pues Giménez es un apasionado del mundo culinario. Quién sabe si para algún día dar un paso al frente para convertirse en reputado chef internacional.

La cara amable de Giménez, el tipo duro del Atlético de Madrid

También a través de sus cuentas se conoce su vida diaria, con su mujer e hijo como protagonistas habituales. No se pierden nunca los partidos que el jugador disputa en el Vicente Calderón, igual que es corriente que formen parte de la expedición atlética cuando toca disputar fuera de España un partido de Champions League. En su país es un personaje muy seguido a través de las redes por los aficionados. Su peculiar y diferente manera de vestir le han convertido en casi una celebridad. No es un caso similar al de David Beckham, pero casi.

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Se le puede ver tomando mate junto a Godín y Griezmann, para poco después bromear con la cuadrilla de jugadores españoles. En todos los escenarios del vestuario se ha ganado el aprecio de unos y otros. Muy sentido siempre, rompió a llorar cuando sufrió a finales de enero una lesión muscular, ha conseguido que todos sus compañeros le cuiden siempre que sufre algún percance o tiene un problema. El entorno le hace feliz, sólo le falta sumar más minutos y firmar un nuevo contrato, con el fin de espantar a sus numerosos pretendientes, para que nada le falte al tipo bueno del vestuario.

Fuente: ElConfidencial – Deportes