La CDU de Merkel se estrella en otro estado alemán ante el auge de la ultraderecha

04.09.2016 – 21:45 H. La ultraderecha racista y nacionalista es la segunda fuerza política en el ‘Land’ de Mecklemburgo-Antepomerania. ...
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04.09.201621:45 H.

La ultraderecha racista y nacionalista es la segunda fuerza política en el ‘Land’ de Mecklemburgo-Antepomerania. Alternativa para Alemania (AfD) ha conseguido, en las elecciones de este domingo, un 21,9% de los votos, dejando atrás a la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller Angela Merkel, que con un 19% de los escrutinios cosecha allí el peor resultado de su historia. La crisis de los refugiados es la causa de que unos suban como la espuma y de que otros se desplomen. Los resultados son tan solo los de un estado federado, pero el terremoto se ha sentido en todo el país. Las cifras en este ‘Land’ consolidan una tendencia que preocupa muy mucho en Berlín. Y que no saben cómo atajar.

“Quizás este es el principio del fin de la canciller Angela Merkel“, aseguró eufórico Leif-Erik Holm, el candidato de AfD. Efectivamente, se trata de una debacle sin paliativos para la CDU. Este, su peor resultado en el ‘Land’, significa la pérdida de la hegemonía en la derecha a manos de una formación creada en 2013. Además, es una derrota ante el radicalismo populista, que ha hecho de la canciller y su partido su principal caballo de batalla. Asimismo, según todos los pronósticos, la CDU está condenada a seguir siendo socia minoritaria de gobierno, subordinada a los socialdemócratas, que pese a un pequeño descenso acabaron primeros con un 30,2%. Y todo, para colmo, en el ‘Land’ en el que se encuentra la circunscripción por la que concurre Merkel a las elecciones generales.

Holm, expresentador radiofónico, ha obtenido estos resultados cabalgando a lomos de un discurso xenófobo y radical que equipara a musulmanes con islamistas, y al Gobierno de Merkel con traidores a la patria. De política local se ha hablado bien poco en la campaña. Ha habido mucho voto de castigo a la gran coalición de conservadores y socialdemócratas en Berlín. “La crisis de los refugiados nos ha ayudado, no hay ninguna duda”, ha reconocido el líder de AfD en Mecklemburgo-Antepomerania.

Erwin Sellering, el candidato de los socialdemócratas (SPD) y ganador de las elecciones regionales. (EFE)Erwin Sellering, el candidato de los socialdemócratas (SPD) y ganador de las elecciones regionales. (EFE)

El feroz discurso antirrefugiados ha calado con especial intensidad en este ‘Land’, que apenas ha acogido a 23.000 peticionarios de asilo (un 1,5% de la población) y en el que solo un 3% de su población censada es de origen extranjero. Y ha calado por dos motivos. Por un lado, por el recelo que levantan siempre los diferentes en regiones muy homogéneas, especialmente si su irrupción ha sido brusca y mediática. De hecho, esta ‘Land’ era el único en el que hasta ahora tenía representación el NPD, el partido al que se está tratando de ilegalizar por segunda vez por sus vínculos neonazis y que, por cierto, no ha obtenido esta vez representación parlamentaria.

Por otro, porque el discurso ultranacionalista presume de defender a los locales, a los que el sistema ha dejado de lado. Mercklemburgo-Antepomerania es uno de los estados más pobres y con mayor tasa de desempleo de Alemania. Además, pertenece al antiguo este, donde una parte de la población siente que se les ha ignorado desde una reunificación que les ha traído muy pocos beneficios. De hecho, la mayor parte de los votantes de AfD son, además de antiguos simpatizantes del NPD, votantes de La Izquierda –que ha perdido seis puntos porcentuales, hasta el 12,7%– y previos abstencionistas: la participación ha caído casi 10 puntos.

De esta forma, AfD –con apenas tres años de vida– está ya representada en más de la mitad de los parlamentos regionales de Alemania. En nueve de los 16 ‘Länder’ del país, en todos en los que se han celebrado elecciones desde su fundación. Y el décimo ‘Land’ está al caer, con las elecciones en la ciudad-estado de Berlín, previstas para el 18 de este mes. Las encuestas le sitúan aquí, a pesar del toque cosmopolita y progresista de la metrópoli, en torno al 10%, lo que le asegura representación parlamentaria.

AfD –con apenas tres años de vida– está ya representada en nueve de los 16 parlamentos regionales. Y el décimo ‘Land’, Berlín, está al caer

Estos resultados tienen claras repercusiones a nivel regional y federal. En primer lugar, por el efecto simbólico de haber accedido a la primera a otro parlamento –especialmente el que acoge a la circunscripción de Merkel–​ y con un respaldo tan contundente. En segundo lugar, por el aprieto en que pone a los dos grandes partidos mayoritarios del país.

En Mecklemburgo-Antepomerania, como en los estados federados en los que han irrumpido previamente, AfD no va a entrar en el Gobierno. Todas las opciones pasan por una coalición y nadie quiere hablar con ellos. Son unos apestados para el sistema. Pero, con esos porcentajes de respaldo popular, están dificultando la gobernabilidad. No son solo unas siglas nuevas en el parlamento. Representan más de un quinto de las papeletas. Y si no se puede negociar una coalición con ellos, las opciones de gobierno son limitadas. La reedición de una gran coalición es la más probable, pero este tipo de alianzas, al ser tan mayoritarias, acaban erosionando la pluralidad en la cámara.

A nivel nacional, los efectos también van a ser visibles. Estado tras estado, el bloque conservador de Merkel está viendo minado su respaldo social por la derecha. Según la última encuesta ‘Deutschlandtrend’ de la cadena pública ARD, AfD obtendría el 14% de los votos a nivel nacional, lo que la colocaría como tercera fuerza política en el Bundestag. Algo insólito para una fuerza extremista y tan reciente. Por delante estarían tan solo la CDU, con un 33% de las papeletas, y el SPD, con un 23%. Cuarta fuerza resultarían Los Verdes, con un 11%, seguida por La Izquierda, con un 9%, y los liberales del FDP (5%). Y apenas queda un año para las elecciones nacionales.

Según la última encuesta de la cadena ARD, AfD obtendría el 14% de los votos a nivel nacional, colocándola como tercera fuerza en el Bundestag

Además, la canciller cae hasta su peor nivel de popularidad en cinco años, según esta encuesta. Los dos primeros ataques yihadistas en suelo alemán, cometidos en julio por dos peticionarios de asilo, le han asestado un golpe bajo. Si su política de puertas abiertas con los refugiados era cuestionada desde el principio por una parte importante de la sociedad alemana –incluido gran parte de su partido–, los atentados minaron su credibilidad y dieron increíble munición a AfD. Algunos, incluso, están barajando la posibilidad de que no sea Merkel su próxima candidata electoral.

En este contexto, no es difícil esperar que la CDU y sus socios bávaros, la Unión Socialcristiana (CSU) viren hacia la derecha para cerrar el paso a AfD. “Parece que hay presiones ahora para que se mueva en nuestra dirección. La pregunta es si ella está dispuesta”, aseguró recientemente Holm sobre los conservadores y su líder, Angela Merkel. Si el tema clave del desgaste es la crisis de los refugiados, la respuesta obvia es que traten de que el remedio se ancle también ahí. En ese sentido van las recientes propuestas del Gobierno federal, como prohibir el burka en centros educativos y oficinas públicas, acelerar los trámites de expulsión de inmigrantes que delincan, elevar el número de policías en la calle y rebajar el secreto médico para que los profesionales puedan denunciar a potenciales criminales entre sus pacientes. No es probable que sean las últimas.

Fuente: ElConfidencial.com