La crisis ya duele de verdad en Rusia: el petróleo barato 'entierra' al rublo

20.01.2016 – 17:25 H. Rusia está en problemas. El petróleo ha sorprendido a los más pesimistas y ha caído por debajo de los 30 dólares el barril. De los ...

20.01.201617:25 H.

Rusia está en problemas. El petróleo ha sorprendido a los más pesimistas y ha caído por debajo de los 30 dólares el barril. De los hidrocarburos dependen más de la mitad de los ingresos del Estado ruso, así que la divisa rusa tocó este miércoles un nuevo mínimo histórico de más de 80 rublos por dólar, arrastrada por la caída de los precios del petróleo. El dólar llegó a cotizarse a 80,2 rublos, su mayor valor desde el 16 de diciembre de 2014 cuando alcanzó 80,1 rublos. Después la moneda rusa se movió un poco hasta a 79,9 rublos, pero la barrera psicológica ya había sido traspasada.

La relación de el Gobierno ruso con el petróleo es problemática. Durante la pasada década los hidrocarburos espolearon el crecimiento junto con el consumo interno, pero Rusia se ha adentrado en un contexto complicado: las materias primas han caído y los países emergentes -desde un Brasil que baja en picado hasta una China puede arrastrar a todos- ya no son los briosos BRICS de 2012.

Anastasia Antirova, una analista habitual en los medios de comunicación rusos, recuerda que “el fin de la URSS se parece mucho a la situación actual: un Gobierno borracho de dinero del petróleo hasta que la fiesta se acaba”.

Según los cálculos, en 2015 el PIB cayo un 3,7%. Rusia se enfrenta a su segundo año de recesión. Y entre las sombras aparece un fantasma: el del crack de 1998 que derivó en la suspensión de pagos. El carácter conservador del electorado ruso se debe en buena medida al doloroso recuerdo de la inestabilidad de los años del presidente Boris Yeltsin. El actual líder, Vladimir Putin, ha conseguido fraguar una imagen de reverso de las turbulencias de aquella época. Pero ahora los temblores vuelven y el Kremlin, que empezó una guerra en Ucrania en 2014 y una operación aérea en Siria en 2015, puede quedarse sin relato ante una ciudadanía que, aunque muy despacio, ha cambiado.

La gran pregunta es qué umbral de dolor habrá que soportar y cómo se comportará cada estrato social. Camioneros, profesores y médicos ya han dado muestras de descontento. Según las previsiones gubernamentales, la economía rusa se contraerá este año en torno al 3,8%, y con respecto a 2016, se espera que el PIB tenga un crecimiento nulo o incluso negativo debido a los bajos precios del petróleo. Los rusos siempre han tenido claro que el dinero que tienen en sus bolsillos viene, directa o indirectamente, del subsuelo, porque es lo que da de comer al presupuesto, que después mueve el resto de la economía.

Fuegos artificiales sobre la Catedral de San Basilio durante un ensayo para un desfile militar, en la Plaza Roja de Moscú (Reuters). Fuegos artificiales sobre la Catedral de San Basilio durante un ensayo para un desfile militar, en la Plaza Roja de Moscú (Reuters).

Recortes en todas las estructuras estatales

Las cuentas rusas para 2016 se habían elaborado contemplando un barril de petróleo a 50 dólares, más de 20 dólares más caro de lo que cuesta actualmente. Todos los ministerios y estructuras estatales tendrán que llevar a cabo recortes de gastos y de plantilla para hacer frente a la crisis.

Putin había estipulado que el déficit de las cuentas del Estado no debía superar el 3%, un agujero que era subsanado recurriendo a tres fondos de reserva donde a Rusia aún le quedan 100.000 millones de dólares. Pero ahora, cuando los economistas advierten que con el petróleo a 32 dólares por barril el déficit rondará el 5%, toca hablar de dolorosas reducciones de gastos. En 2014 Vladimir Putin confió ante los rusos en que el precio del petróleo se recuperaría. Pero, ya en 2015, desde el Gobierno se ha preparado a la población para un largo ‘otoño’ del petróleo. Por eso hay que ahorrar. Los recortes afectarán a la Administración presidencial, a la Fiscalía, al Comité de Instrucción y a las agencias federales. “El Kremlin está desesperado porque los precios del crudo no suben”, explica el economista Mark Adomanis, “porque al fin y al cabo saca de impuestos sobre la producción petrolera un 25% de sus ingresos totales”.

La gran pregunta es cómo se comportará cada estrato social. Camioneros, profesores y médicos ya han dado muestras de descontentoEntre otras medidas para afrontar la crisis, el Gobierno también ha propuesto aumentar los ingresos estatales a través de la privatización. Medvedev incluso ha vuelto a apostar por reducir la dependencia de las exportaciones de hidrocarburos. Lo cierto es que las empresas petroleras rusas no están acusando un golpe tan fuerte como se cree fuera de Rusia. Al fin y al cabo, venden su mercancía en dólares y tienen unos costes de producción en rublos: sacar un barril les costaba cinco dólares en 2014 y el año pasado solo pagaron tres. De hecho, en 2015 batieron el record de producción, y ahora el principal proveedor de petróleo de China no es Arabia Saudí, sino Rusia. Moscú sabe que hay nuevos mercados que conquistar.

Pero el Gobierno se ha dado cuenta de que la baza del petróleo es un callejón sin salida cuando la coyuntura internacional no acompaña. “Como demuestra la experiencia mundial, cuanto mayor sea la independencia del presupuesto de los ingresos por venta de hidrocarburos, mayor efectividad tendrán las medidas anticrisis“, resaltó Medvedev, quien tampoco ha dado muchas más claves sobre si esto significa que se va a emprender en serio la esperada liberalización de la economía.

“A mitad de 2016 se quedarán sin fondos”

El problema es que el tiempo se agota. “Los ahorros nacionales equivalen al 6,5% del PIB en el momento actual y a mitad del año que viene se habrán quedado sin fondos si no se recupera el petróleo”, explica Christopher Granville, director de una consultoría de inversión llamada Trusted Sources.

Hace solo unos meses elaborar el presupuesto sobre un pronóstico de 50 dólares el barril parecía un cálculo realista. Ahora Moscú admite que la debacle energética complica el “cumplimiento del presupuesto”. Todo esto ocurre en un año en que los ciudadanos están llamados a las urnas para renovar la Duma, la Cámara baja del Parlamento. Tal vez por eso estos primeros recortes del Gobierno ruso no puede afectar ni a los salarios de los funcionarios ni a las pensiones. Pero respecto a estas últimas, los planes para mejorarlas se van desdibujando.

Primero, el Gobierno anunció recortes de un 10%. Dimitri Medvédev reconoció el lunes la necesidad de “medidas suplementarias” además de los recortes ya anunciados. El ministro de Finanzas, Anton Siluanov, había dado unas claves antes: “Pediremos al Parlamento que recorte los gastos un 10% salvo en defensa“. Así espera reducir unos 1.000 millones de rublos, pero no será suficiente. También se han planteado privatizaciones de empresas estatales, entre ellas bancos como el Sberbank (la gran caja de ahorros) y el VTB, y la petrolera Rosneft.

La gran pregunta, en este panorama de austeridad, es hasta donde llegará la factura de la guerra en Siria. No va a haber recortes en Defensa, y las previsiones gubernamentales fijaban en 3,36 billones de rublos los gastos del ejército, un 10% más con respecto al año pasado. Hasta la fecha Putin no ha ido más allá de los bombardeos y de momento descarta lanzar una operación terrestre.

“La ‘factura siria’ de momento no es tan grande como se dice, porque paralelamente al inicio de los bombardeos han reducido las maniobras que antes hacían y que ahora no necesitan tanto porque tienen un escenario real”, explica Igor Trifonov, especialista en seguridad y defensa.

Fuente: ElConfidencial.com