La decepción de Francia con sus políticos: “Voto sin esperanza. El sistema está al límite”

23.04.2017 – 13:47 H. – Actualizado: 1 M. “Este año no sabemos. Este año es distinto”, repite Juliette a las puertas del colegio electoral. “Antes ...
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23.04.201713:47 H. – Actualizado: 1 M.

“Este año no sabemos. Este año es distinto”, repite Juliette a las puertas del colegio electoral. “Antes teníamos la certitud de que en la segunda vuelta iba a estar la izquierda o la derecha, pero estas elecciones son distintas”, confiesa esta mujer de 53 años, residente en el cuarto distrito de París y una de las primeras en votar. “Siempre madrugo. ¿Por qué no iba a hacerlo hoy?”, bromea despidiéndose mientras agarra su carro de la compra.

Son las ocho de la mañana y las urnas acaban de abrir. Comienza una jornada electoral histórica e inédita para Francia. Nunca antes había habido tanta incertidumbre y nunca antes la línea divisoria clásica entre derecha e izquierda se había vuelto tan secundaria. Cuatro son los candidatos con posibilidades para clasificarse para la segunda vuelta: el conservador François Fillon, la derecha extrema de Marine Le Pen, el centrista Emmanuel Macron y el progresista Jean-Luc Mélenchon.

Muchos ciudadanos votarán pensando en la segunda vuelta que se celebrará dentro de dos semanas. Es el caso de Nicolas: “Por convicciones y adhesión a sus ideas quería votar a Hamon, pero viendo las pocas posibilidades que tiene y el gran riesgo que supondría el Frente Nacional en la segunda vuelta, finalmente he decido votar a Macron”, confiesa este estudiante universitario, empujado por el “voto útil”.

Ese temor a la posible victoria del Frente Nacional (conocida como “la angustia Le Pen”) está muy presente en París. Aquí el partido de Marine Le Pen no recogerá muchos votos (en 2012 consiguió un 15%) y por eso ha decidido pasar la noche electoral en Henin-Beaumont, al norte del país. Pero París no es Francia, más bien, como el nombre de la región administrativa indica: es la isla de Francia.

Mientras que la campaña de 2012 estuvo marcada por la crisis del euro y el pago de la deuda, este año no ha habido ningún tema hegemónico. Es más, se respira una cierta decepción con la clase política francesa entre los ciudadanos. La dureza de las palabras de Elise, de 35 años de edad, así lo expresan. “No tengo ninguna esperanza. Ninguna. Voto con mucho pesimismo. Estas elecciones son distintas, es verdad. Pero ningún candidato me convence. Creo que el sistema ha llegado a un límite”, afirma enfadada esta mujer, quien confiesa que decidió no abstenerse a última hora. Según el último sondeo del instituto Cevipof solamente dos tercios de los franceses están seguros de ir a votar.

Un guardia de seguridad privada en un control a la puerta de un colegio del noveno distrito de París. (E. Granados)Un guardia de seguridad privada en un control a la puerta de un colegio del noveno distrito de París. (E. Granados)

Movilización de fuerzas de seguridad

Un paseo por los diferentes colegios electorales de la capital sirve para darse cuenta de la gran movilización de las fuerzas de seguridad. Como aseguró el primer Ministro, Bernard Cazeneuve, después del atentado del pasado jueves, la jornada electoral se desarrollará bajo extremas medidas de seguridad con la presencia de 50.000 policías y 7.000 militares distribuidos en todo el país.

“Lo que ocurrió en los Campos Elíseos no ha influenciado mi voto, pero creo que a mucha gente sí le va a afectar. Tengo miedo de que el atentado refuerce todavía más la abstención”, explica Frederic, de 70 años, antiguo profesor de instituto. “No es sano para el ejercicio democrático votar con miedo. Seguramente no sea decisivo, pero el atentado incide sobre el clima del voto, el estado de ánimo y la desmoralización de los ciudadanos”, menciona mientras señala una furgoneta del dispositivo gubernamental de vigilancia contra el terrorismo (Vigipirate) que pronto se marchará. Además, este colegio electoral, paralelo a una sinagoga judía, hoy cuenta con dos guardias de seguridad privada que revisan mochilas y bolsos.

Bolsos y bolsas como las de Karima, que viene de hacer la compra en el mercado. Para ella hoy no es un día como otro cualquiera. A sus 33 años de edad es la primera vez que vota. “He tardado tanto tiempo en hacerlo porque nunca he confiado en los políticos. Creo que hay otras formas de participar más allá de las urnas. Aunque reconozco que esta vez es distinto. Francia vive un situación de excepción y me he visto obligada a participar”, confiesa esta madre de origen argelino que ha venido a votar acompañada de sus hijos.

Fuente: ElConfidencial.com