La diáspora de Venezuela: “El país ha pasado de ser receptor de inmigrantes a emisor”

30.08.2016 – 05:00 H. ¿Quiénes son los venezolanos que se han ido del país? ¿Cuáles son sus razones? ¿Tienen intención de volver a Venezuela? Son preguntas ...

30.08.201605:00 H.

¿Quiénes son los venezolanos que se han ido del país? ¿Cuáles son sus razones? ¿Tienen intención de volver a Venezuela? Son preguntas normales, las que podrían encontrarse en cualquier estudio sociológico sobre el hecho migratorio en cualquier parte del mundo. Pero como para casi todo en Venezuela, existe un trasfondo político en el fenómeno de la emigración, lo que complica enormemente su estudio. Eso es lo que pone de manifiesto el sociólogo Tomás Páez, profesor titular de la Universidad Central de Venezuela y autor del, hasta ahora, único trabajo en profundidad sobre esta cuestión: “La voz de la diáspora venezolana” (Ed. La Catarata).

“Sorprende que no haya estadísticas de este fenómeno en Venezuela”, dice Páez a El Confidencial. Porque, sostiene, el Gobierno venezolano es consciente no sólo de quiénes son los residentes en el extranjero, sino cuáles de ellos han viajado al país, argumento que utilizan para negarles el derecho a un tipo de cambio preferencial respecto al dólar en condiciones diferentes a las del mercado. “Es decir, tienen los datos pero no producen el registro”, indica.

La emigración masiva que se está produciendo en el país es “algo que indigna mucho porque implica al 6 o 7% de la población, y de manera indirecta no menos de la mitad de la población, entre familiares y amigos, tiene a alguien fuera de Venezuela”, afirma Páez. Una sensación que se acrecienta, además, porque el país siempre ha sido receptor de inmigrantes y no al contrario.

“El censo de 1960 revelaba que 15% de la población estaba formada por inmigrantes que provenían, fundamentalmente, de países europeos. Ese porcentaje aumenta en la década de los años 70 y 80, gracias al aporte de la inmigración procedente de países latinoamericanos”, se lee en la introducción al estudio. “Venezuela era un paraíso democrático para quienes huían de las bandas armadas colombianas y peruanas, de la inestabilidad política y económica de Ecuador y de los países centroamericanos y caribeños, y de las dictaduras de todo el Cono Sur”, asegura el texto. A ello se sumaban los tradicionales inmigrantes españoles, italianos y portugueses.

Tomás Páez, en Madrid (D. Iriarte)Tomás Páez, en Madrid (D. Iriarte)

Hoy, sin embargo, hay aproximadamente dos millones de venezolanos viviendo en el exterior, según las cifras que maneja Páez. Para este sociólogo, hay una fecha clara en la que se inicia esta reversión del proceso: el año 2000, poco después de la llegada al poder de Hugo Chávez.

De PDVSA a las colas para comprar comida

¿Cómo se ha llegado a la situación actual? Los primeros en emigrar en bloque fueron los técnicos petrolíferos afectados por la “renacionalización” de PDVSA, la principal empresa de hidrocarburos del país. Después, siguiendo el mismo patrón, aquellos que veían desaparecer sus oportunidades profesionales y encontraban empleos cualificados en otros países. Este perfil de los emigrados como individuos altamente formados queda de manifiesto en el estudio de Páez: “Más del 90% son licenciados universitarios, el 40% tiene además un máster y un 12% un doctorado y postdoctorado”, comenta.

Pero el proceso “se ha acentuado en los últimos seis años, y en los últimos seis o siete meses ya se está produciendo una emigración de la desesperación”, señala Páez. “Pero además ocurre en el momento en el que Venezuela ha percibido los mayores ingresos de toda su historia, producto del incremento de los precios de las materias primas. El petróleo llegó a estar por encima de los cien dólares el barril. Venezuela en estos años quintuplicó el ingreso que percibió durante 40 años de democracia”, indica.

Si el país atravesaba semejante situación de bonanza, ¿por qué se marchan los venezolanos? “Fundamentalmente por dos razones: la inseguridad jurídica y personal, y la situación económica”, indica Páez. “En Venezuela ha habido más muertos en los últimos 17 años [de chavismo] que en la guerra de Siria. Allí han muerto aproximadamente unas 250.000 personas. En Venezuela, sin haber tanques, bombas ni aviones, la cifra es un poco menor que esa”, asegura. En 2015, recuerda Páez, Caracas se ganó el dudoso honor de ser la ciudad más violenta del mundo.

Cola frente a un mercado municipal en Caracas, el 15 de julio de 2016 (Reuters)Cola frente a un mercado municipal en Caracas, el 15 de julio de 2016 (Reuters)

En ese sentido, el deterioro de la situación con el chavismo es indiscutible. “Ese salto está cuantificado: para tener una idea, en el último período democrático de 5 años, con [el presidente Rafael] Caldera, hubo cuatro mil muertos. En cambio, tomando como primer periodo del nuevo Gobierno [de Hugo Chávez] los dos años hasta el cambio de constitución en el 2000, se pasó a 13.000 muertos. Es decir, se triplicó, y un poco más, el número de homicidios en solo dos años. Y a partir de entonces el crecimiento ha sido sostenido”, afirma. “Y luego está la inseguridad jurídica. Tú no sabes si lo que es tuyo te pertenece, está en discusión incluso el derecho de propiedad”.

La otra razón de peso es la económica. “Tenemos la inflación más grande del mundo, y una escasez de medicinas que ronda el 95% de los hospitales. Tenemos escasez de alimentos, estamos en una crisis humanitaria”, asegura. “Ya ni siquiera tiene sentido que los venezolanos en la diáspora envíen dinero a sus familiares, porque no hay nada que comprar”, dice.

¿Fuga de cerebros? No, oportunidad de oro

Para su estudio, el equipo de Páez ha entrevistado a casi un millar de venezolanos en 41 países diferentes. “Cuando les preguntamos si quieren regresar al país dicen que no, mientras se mantengan las razones que explican su decisión de irse”, señala. “Lo fundamental es la seguridad. Hoy en Venezuela la vida no vale nada, y si no te respetan el derecho sobre tu vida misma, es imposible resolver lo otro. Porque si cambian las condiciones, el tema económico se puede resolver rápidamente, pero si está en juego tu vida ya la cosa es distinta”, dice.

“La gente pide cambios que se subsumen en una sola razón: el sistema político. Si cambias el sistema, podemos empezar a crear condiciones que permitan entonces llamar a la inversión internacional, a la inversión privada, y darles seguridad de que van a poder repatriar sus beneficios, que es lo que sucede por ejemplo con las aerolíneas, a las que les deben 4.000 millones de dólares”, explica Páez. “Muchos de estos emigrantes tienen empleo en Venezuela, pero están en la situación de tener que perder un día pensando dónde consiguen el jabón, el champú, el pan, la arepa… cosas que son importantes. Y llega un momento en el que se hartan de vivir haciendo cola para ver si hay algo, y se marchan. Eso es lo que está sucediendo ahora”, comenta.

Clientes frente al mostrador de Avior Airlines en el aeropuerto de Caracas, en julio de 2015 (Reuters)Clientes frente al mostrador de Avior Airlines en el aeropuerto de Caracas, en julio de 2015 (Reuters)

El sociólogo, sin embargo, no cree que esto pueda considerarse una “fuga de cerebros”, concepto con el que está en desacuerdo en cualquier caso. Pone como ejemplo el caso de Deng Xiaoping, el líder chino que sucedió a Mao Tse-Tung, quien tras viajar a Japón y constatar el atraso de China envió a un millón de jóvenes chinos a formarse en el extranjero. “De estos regresaron 300 o 400.000, pero los demás no se olvidaron de China. Hoy hay gente que está montando el Silicon Valley chino porque estuvieron viviendo y trabajando en el Silicon Valley original”, comenta.

Lo mismo cabe decir de Venezuela, donde la evolución tecnológica se ha detenido. “Ahora mismo está solamente por encima de Cuba en ancho de banda de internet, cuando Venezuela venía de ser un país puntero, donde había una gran penetración de las nuevas tecnologías, por ese contacto constante con EEUU”, incide. “Hoy Venezuela está absolutamente atrasada. La han superado todos los países. Uruguay tiene un ancho de banda cuatro o cinco veces más grande que el de Venezuela, cuando es un país de 5 millones de habitantes”, se lamenta.

Pero prosigue: “Al tener ahora en sitios como California, montando su empresa, a jóvenes que en Venezuela no habrían podido estudiar, porque ¿cómo van a desarrollar sus conocimientos si la tecnología no lo permite?, entonces, ¿pierde o gana el país teniendo a esa persona allá afuera?”. Y lo mismo puede aplicarse a cualquier otra área económica. “Esa inversión que están haciendo los venezolanos -pues no es una inversión del estado sino a pesar, y a veces en contra, del estado- va a valer oro cuando se produzca la transición, el cambio en Venezuela”, asegura. “La oportunidad”, concluye optimista, “es formidable”.

Fuente: ElConfidencial.com