La España de Lopetegui promete

01.09.2016 – 22:50 H. – Actualizado: 52 M. Convincente es una buena palabra para definir el estreno de Lopetegui como seleccionador. Podemos decir ...

01.09.201622:50 H. – Actualizado: 52 M.

Convincente es una buena palabra para definir el estreno de Lopetegui como seleccionador. Podemos decir con seguridad que España ha jugado a un gran nivel en Bruselas, lo cual no debe sorprender a nadie. Pasara lo que pasara en Francia (y si lo extrapolamos, podemos incluir también lo de Brasil), esta Selección tiene el potencial suficiente para volver a mandar en el fútbol europeo y mundial. Lo que pasa es que no es esta una realidad asequible. Ganar a Bélgica en su propia casa no es, en teoría, una tarea tan fácil como ha dado a entender el equipo nacional, y el mantenimiento de ese nivel global con el paso del tiempo es y debe ser el objetivo prioritario número uno de Lopetegui, pues la idea ya está establecida, ahora solo hace falta desarrollarla.

Kike Marín

Más allá de los aspectos futbolísticos, Lopetegui sabe que la Selección que hereda viene de un periodo de decadencia del cual debe salir para recuperar todo su esplendor

Dijo Lopetegui el día de su presentación como nuevo técnico de España que no quería una revolución, sino “una evolución”. Puede que una de las mayores mentiras de la historia del fútbol (y de la vida) sea que lo que funciona no se toca. ¡Cómo va a ser esto así! Lo que funciona un día deja de funcionar con el paso del tiempo. Todo se estropea, incluso la mejor selección de fútbol del último medio siglo. Los jugadores se hacen mayores, los que entran aún deben asimilar la idea, la cual, a su vez, debe variarse, si no de manera radical, sí liviana para que, con el mismo fundamento, los rivales no tomen la medida a la manera propia de jugar. Lopetegui tiene claro este detalle trascendental y lo ha demostrado en su primer intento. Misma base, con detallitos cambiados.

Ideas parecidas, pero una ejecución diferente

En realidad, pocas diferencias sustanciales encontramos con el primer once de Julen con respecto al que repitió cuatro veces Del Bosque en la Eurocopa. La disposición táctica es prácticamente idéntica sobre el papel: un 4-3-3 con un pivote posicional, dos interiores, dos extremos falsos y un punta. Eso se mantiene intacto, otra cosa es cómo se aplica luego en la práctica. En el campo, vimos a Busquets dejando espacio en muchas ocasiones a Thiago para que fuera el del Bayern el que iniciara la jugada, con Koke más cerca de la posición de enganche, en la que se encontraba con Silva. Vitolo, extremo derecho de inicio, tendía a centrarse para dejar hueco a Carvajal, un cuchillo.

Básicamente esa es la narración indirecta del primer gol de la era Lopetegui. Salida limpia del balón desde atrás, lo que genera que Bélgica gane metros y se deje espacios a sus espaldas. Ahí apareció Thiago en la base para dar un gran pase vertical que cortó dos líneas de presión, apareció Silva para habilitar a Carvajal, este a Vitolo, que la puso atrás. El mal control de Diego Costa se la dejó de dulce a Silva para que acertara entre la maraña de piernas y los largos brazos de Courtois. Esta España era la de hace años.

Diego Costa, en la acción en la que rozó el gol. (Eric Vidal/Reuters)Diego Costa, en la acción en la que rozó el gol. (Eric Vidal/Reuters)

Costa sí encaja

Diego Costa, sí. Jugó casi todo el partido cuando no estaba previsto que entrase hasta la segunda mitad. El delantero del Chelsea sustituyó al poco de comenzar el encuentro a Morata, que sintió un dolor en la rodilla derecha que finalmente se debió a una simple contusión y, por tanto, nada que deba preocupar. Costa tuvo mucho más tiempo para marcar su gol. No lo hizo, pero al menos nos desengañó: sí puede encajar en el juego de España. Es mentira lo contrario. Todas las jugadas en las que participó fueron de una calidad enorme, ya fuera en la protección del balón, en el juego en profundidad, en bajar a recibir e irse, en prolongar una jugada asociativa, incluso en el remate. A Costa hay que saber habilitarlo, hacer que se sienta partícipe, parte del entramado, no un remiendo a un descosido.

Jesús Garrido

Thiago debutó con España en agosto de 2011. En todo este tiempo, las lesiones y su inconsistencia le han impedido alcanzar ese rol de líder al que estaba llamado

Las posiciones de Koke y Thiago no son un tema que pasar por encima. Son esas en las que los dos se encuentran más cómodos, más liberados para realizar con mayor acierto y precisión el trabajo que les han enseñado a hacer. Con el paso de los años y la adquisición de madurez, Thiago se siente cada vez más a gusto comenzando las jugadas, cerca de los centrales y del pivote, participando en la creación directa del juego, mientras que el mejor Koke que hemos visto en el Atlético fue el que la temporada pasada hizo funciones prácticamente de ’10’, por delante de los centrocampistas y cerca de Torres. Lopetegui los puso a ambos donde ellos quieren, donde ellos rinden. El resultado fue un juego a ratos exquisito y otros ratos, efectista.

Aquí manda Silva

Con esa idea, Silva se siente el líder, porque en esto del fútbol, el mejor jugador de cada equipo es el que más libertad posee para hacer lo que le dé la gana. Y Silva hizo lo que le dio la gana contra Bélgica. Los goles son lo de menos, porque al fin y al cabo fueron un rechace y un penalti y podría haberlos marcado Silva o cualquier otro (bueno, no, el penalti no: Silva es el lanzador de Lopetegui, y no Ramos). Silva era el que en última instancia decidía cómo se acababan las jugadas, si con un balón a la banda, directo a Costa, en largo, en corto, rápido o lento. 

La acumulación de hombres en el centro del campo, todos técnicos y de mente rápida, genera que España tenga el balón, y no solo no lo pierda sino que genere siempre algo con él. La posesión debe tener un fin. Bélgica, un equipo infestado de jugadores de grandísima calidad individual y nula cohesión grupal, se encontró en todo momento sin una solución a lo que se le estaba viniendo encima. La defensa posicional belga era inútil, ya que no está planteada para estar replegada y cerrando líneas de pase, sino que se siente protegida solo si son ellos mismos quienes tienen el balón. Es evidente que entre las dos selecciones que estrenan entrenador, la belga tiene más trabajo que ofrecer a Roberto Martínez que España a Lopetegui. El último tiene un trabajo de base construido hace nueve años que necesita evolucionar. El primero debe crear un estilo que encaje con los futbolistas de los que dispone, es decir, lo necesita todo.

Jesús Garrido

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A partir del segundo tiempo, España tenía la posibilidad de realizar la posesión defensiva de la que abusó Del Bosque en el pasado, pero no lo hizo. No se sintió amenazada por Bélgica en ningún instante y lo que hizo fue ir a por más. Vitolo, jugador que debe hacerse indiscutible en las convocatorias, consiguió un penalti del pequeño de los Lukaku y amigo del ataque español, y se logró el 0-2. Con ese resultado, el sonido de viento de Heysel hizo acto de presencia por vez primera y no paró hasta el final. Bueno, miento, se frenó un momento, cuando despidieron a Silva, cuando los silbidos se tornaron en aplausos. Entraron Lucas y Saúl y se quiso más. Costa no encontró su segundo gol con España porque Courtois lo impidió. El dominio era aplastante.

Pero no esperemos que esto sea siempre así. Recordemos qué pasó en la Eurocopa. España jugó dos grandes partidos contra República Checa y Turquía y perdió los dos siguientes para irse a casa demasiado pronto. Bélgica tiene una gran plantilla, pero no es un gran equipo. Seamos cautos, nos irá mejor así. Si están deseando enamorarse de nuevo de este equipo y no se pueden resistir, esperen a ganar a Italia en Turín en octubre y ya tendrán motivos más reales para augurar nuevos éxitos.

Ficha técnica

0 – Bélgica: Courtois; Meunier, Alderweireld, Vertonghen, Jordan Lukaku; Nainggolan (Dembélé, m.46), Witsel; De Bruyne (Defour, m.87); Carrasco (Mirallas, m.77), Hazard; y Origi (Romelu Lukaku, m.67).

2 – España: De Gea; Carvajal (Sergi Roberto, m.85), Piqué (Bartra, m.59), Sergio Ramos, Jordi Alba (Azpilicueta, m.59); Busquets, Koke, Thiago; Vitolo (Saúl, m.75), Silva (Lucas Vázquez, m.75) y Morata (Diego Costa, m.27).

Goles: 0-1, m.33: Silva. 0-2, m.62: Silva, de penalti.

Árbitro: Benoit Bastien (Francia).

Incidencias: encuentro amistoso disputado en el estadio Rey Balduino de Bruselas ante unos 38.000 espectadores.

Fuente: ElConfidencial – Deportes