La eurozona afronta el 'Grexit' entre la rigidez alemana y la flexibilidad franco-italiana

Se acerca la hora de la verdad. Los jefes de gobierno de 19 países europeos se reunirán mañana de nuevo en Bruselas para discutir los informes técnicos ...
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Se acerca la hora de la verdad. Los jefes de gobierno de 19 países europeos se reunirán mañana de nuevo en Bruselas para discutir los informes técnicos redactados por sus responsables de Finanzas y decidir si aceptan la propuesta griega y firman un tercer rescate.

Si no llegan a un acuerdo se abriría la puerta hacia la salida ordenada de uno de los socios fundadores de la moneda única. Y aunque los líderes han intentado ofrecer una sensación de unidad y coordinación frente a las cámaras, sus equipos reconocen en privado que llegan a la cumbre con serias divisiones de criterio.

Los más duros

El bando más duro lo encabeza Alemania y su canciller Angela Merkel, espoleada por las encuestas y por la estabilidad de su partido y sus alianzas de gobierno regionales. Sólo el 10% de los alemanes aceptaría ya hacer más concesiones a Grecia, mientras que varios pesos pesados de la CDU (Unión Democrática Alemana) han expresado abiertamente que la eurozona funcionaría mejor sin Atenas. Merkel no quiere pasar a la historia como la responsable de la ruptura del euro, pero tampoco está dispuesta a sacrificarse ante el electorado conservador alemán.

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Yanis Varufakis, el exministro de Finanzas griego, ha sugerido en diferentes ocasiones que Berlín está propiciando activamente el ‘Grexit’. Ayer mismo volvió a la carga desde las páginas del diario británico The Guardian en un artículo titulado “Alemania no nos ahorrará dolor. Le interesa rompernos”. “Basado en los meses que he pasado en las negociaciones, mi convicción es que los responsables de las Finanzas alemanas quieren que Grecia salga de la Unión Europea para asustar a Francia y mantenerlos dentro de una eurozona más disciplinada”, dejó escrito.

El mensaje, es cierto, redunda en lo que la propaganda de Syriza lleva meses repitiendo. “Alemania quiere humillar a Grecia para mandar un mensaje a Portugal, España, Italia y, llegado el caso, a Francia”, repite la televisión pública, reabierta hace unos meses por el gobierno de Alexis Tsipras.

Mi convicción es que los responsables de las Finanzas alemanas quieren que Grecia salga de la Unión Europea

El responsable de la cartera de economía alemana, Wolfang Schauble, es una auténtica bestia negra en el país heleno, hasta el punto de que las encuestas de opinión lo colocan como el segundo principal responsable de la situación de la economía europea, sólo por detrás de la propia Merkel.

Según fuentes cercanas a Schauble, Berlín habría incluso tanteado con sus socios más inmediatos propiciar la salida de Grecia y, acto seguido, reforzar la unión política y económica de la UE para evitar el efecto contagio y frenar el riesgo de desintegración del sueño europeo.

En el bando alemán, el de los ‘duros’, se colocan también algunas de las naciones más pobres del continente. Por ejemplo, Eslovenia, Eslovaquia, Estonia, Lituania y Letonia. Los países de la órbita exsoviética no están dispuestos a hacer ningún sacrificio por los ciudadanos de un país con una renta per capita superior a la suya. En 2013, por ejemplo, la renta media de los letones era de 14.400 euros, frente a los 24.300 de los griegos.

Angela Merkel, a su llegada a Bruselas esta semana (Reuters).Angela Merkel, a su llegada a Bruselas esta semana (Reuters).

El caso de los países bálticos es especialmente sangrante, ya que han hecho ajustes y esfuerzos similares o superiores a los de Grecia. Los recortes que efectuó Letonia en 2008 llevaron al economista Paul Krugman a asegurar que se estaba generando “una nueva Argentina dentro de la Eurozona”. Sucedió al revés: las exportaciones se dispararon un 60% y la economía es una de las que más rápido crece de la eurozona. Pero con un coste social altísimo que no van a olvidar.

“Mandaríamos un mensaje erróneo si los griegos consiguen deshacerse de su deuda. La solidaridad no puede ser solo en una dirección”, argumentó la semana pasada Rimantas Sadzius, ministro de finanzas lituano.

También Holanda, Finlandia, Austria y Bélgica pivotan hacia el “bloque de hierro” por su alianza natural con Berlin y por la presión de sus opiniones públicas. Sus sociedades no están dispuestas a hacer esfuerzos adicionales por los vecindarios del sur. Especialmente en el caso de los finlandeses, lastrados por una recesión que dura ya tres años.

El primer ministro italiano, Matteo Renzi, en una cumbre de la Eurozona (Efe).El primer ministro italiano, Matteo Renzi, en una cumbre de la Eurozona (Efe).

Los más blandos

En el otro extremo de la mesa, dispuestos a salvar a Grecia aún a costa de ceder algo de terreno ante Syriza, se situarán Francia, Italia, Chipre y los representantes de los dos principales órganos del aparato institucional europeo: la Comisión y el Parlamento, para quienes la salida de un miembro supondría un fracaso bajo cualquier prisma.

Las dos potencias mediterráneas, ambas gobernadas por el centro-izquierda y con un abultado déficit, sienten que tienen mucho que perder con el ‘Grexit’ y poco que ganar. Sobre todo en términos económicos inmediatos pero también en el plano estratégico, toda vez que la salida del euro de Grecia impondría el criterio de austeridad alemán sobre el resto. En Atenas, pese a todo, sienten que ni Hollande ni Renzi han hecho lo suficiente para frenar el rodillo alemán, que se ha convertido en los últimos años en la potencia hegemónica en el Viejo Continente.

“Tengo una visión distante de Angela Merkel sobre lo que ha pasado en Europa en los últimos diez años. Cree que centrar todo en la austeridad fue un fracaso, pero creo que hay que ser justos con los sacrificios que hemos hecho. No creo que los italianos hayamos reformado nuestro sistema de pensiones para ofrecérselo a los griegos”, dijo Renzi a principios de esta semana.

Los más indecisos

En un tercer grupo, en tierra de nadie, se encontrarían España, Malta, Portugal, Luxemburgo e Irlanda. Todos, menos Luxemburgo, han recibido sustanciales paquetes de rescate de Bruselas. En los dos países ibéricos los cálculos electorales (una victoria de Syriza impulsaría los movimientos izquierdistas, empezando por Podemos) se contrapesan con el miedo a un efecto contagio si Grecia abandona el euro y el impacto económico de un impago. Un análisis técnico publicado por Bloomberg esta semana indica que son precisamente España y Malta los países que más podrían sufrir si Atenas no paga: el equivalente al 3,03 y el 2,78 de su PIB, respectivamente.

Fuente: ElConfidencial.com