La gran aventura de un español en busca de 'Messis' entre 100 futbolistas kazajos

27.03.2016 – 05:00 H. La firme apuesta por el deporte comenzó hace años, siendo el epicentro Astaná. En la actual capital floreció un pujante equipo ...

27.03.201605:00 H.

La firme apuesta por el deporte comenzó hace años, siendo el epicentro Astaná. En la actual capital floreció un pujante equipo ciclista -Alberto Contador fue su líder durante un tiempo- y un equipo de fútbol que es la referencia del país en la actualidad. Pero el Gobierno de Kazajistán pretende seguir creciendo a nivel a mundial a través de un balón y poco a poco impulsa diferentes proyectos para conseguirlo. Lejos de la principal ciudad del país, a unos 800 kilómetros en dirección a Asia, se puso en marcha un plan para que en la zona más oriental el deporte rey se desarrolle. Pero en este caso desde la base, con la formación de jóvenes talentos como inicio del proceso. La elección del modelo a seguir se tuvo claro desde el primer momento, y no es otro que implantar la exitosa metodología española, esa que tanto brillo ha dado al deporte español desde hace años. La Roja alcanzó el cielo ganando tres títulos de manera consecutiva, siendo el trabajo realizado previamente en categorías inferiores la clave para alcanzar el éxito.

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La embajada de Kazajistán en España conoció hace tiempo los proyectos que impulsa Soxna -empresa española que desarrolla programas deportivos, en concreto de fútbol, en países en los que es todavía emergente- y todo se puso en funcionamiento de inmediato. El ambicioso plan consiste en formar a los mejores talentos de una zona concreta del país, para lo cual era necesario poner el proyecto en manos, y sobre el terreno, de un entrenador especializado en la materia. El elegido fue Óscar Garro, técnico español que ha enfocado su carrera en los últimos tiempos a la formación de jóvenes futbolistas, además de ser especialista en desarrollar procesos de metodología del entrenamiento en fútbol según la edad cognitiva y biológica del jugador. El plan es desarrollar el fútbol en la zona y por encima de todo que el laureado método español empiece a impregnar la vida de los adolescentes que superaron el corte. Se trata de ir adiestrándoles para que poco a poco entiendan, con fases perfectamente diseñadas, el fútbol en todas sus facetas.

Soluciones para crecer

Soxna diseña y desarrolla diferentes proyectos que contribuyen a mejorar y potenciar el fútbol en un lugar determinado, adaptándose en todo momento a las características y cultura de cada país. A la embajada de Kazajistán le gustó la formación integral que propone la empresa y ello facilitó su desarrollo. “Nuestra política no es trabajar en un país concreto, pero sí nos enfocamos a los que no son maduros a nivel futbolístico pero que buscan soluciones para crecer en este ámbito. Se trata de países en los que se conoce el fútbol, pero no saben lo que significa realmente a nivel global, lugares donde no está arraigado este deporte. Esos países son interesantes para trabajar en ellos”, explica en charla con El Confidencial Miguel Ángel Hernández, CEO de Soxna y que también cuenta con el título de entrenador.

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La idea es formar a los 100 mejores talentos futbolísticos de un lejano territorio. Para ello se realizó una labor de ‘scouting’, examinando a cientos de jóvenes hasta captar a los mejores. Los elegidos son de 12, 13, 14 y 15 años, siendo reclutados 25 de cada edad. El centro de operaciones se encuentra en la lejana Ust-Kamenogorsk (también conocida como Oskemen), capital de Kazajistán Oriental. En cada una de las etapas, como si de cualquier asignatura escolar se tratara, se enseña a los aprendices una serie de temas concretos y cerrados, diseñados para cada edad con el fin de ir moldeando su personalidad futbolística poco a poco y sin dar saltos no deseados. Si un niño no conoce los números, no tiene sentido enseñarle a hacer ecuaciones. Esa es la filosofía.

Toma de decisiones

Durante varias semanas, el entrenador español y su equipo de trabajo visitaron diferentes lugares de Kazajistán Oriental, incluyendo Semey, un territorio que entre 1949 y 1989 se convirtió en un auténtico laboratorio atómico al lanzarse hasta 456 bombas nucleares por orden de los dirigentes de la extinta URSS. Aproximadamente la mitad de los elegidos viven en un centro de alto rendimiento de Oskemen, mientras el resto lo hace en sus domicilios al ser de la capital. “No me interesaba saber lo que piensa un niño en un terreno de juego, por encima de todo se les enseña a tomar decisiones en el mismo y poco a poco ver cómo se relaciona con un compañero en el campo para al final ser capaz de entender y desarrollar en equipo un modelo de juego”, explica Óscar Garro a este periódico. La evolución táctica y física irá marcando el destino de este puñado de futbolistas de élite en potencia. “No sólo hay que estar pendiente de lo que hacen con un balón en los pies, también de cómo manejan los espacios, a dónde, cuándo y cómo corren…”, añade el profesor español.

La belleza del fútbol

“La perspectiva de expansión es enorme porque muchos países del mundo quieren mejorar si de fútbol hablamos. Ojalá tengamos presencia en más lugares del planeta”, apunta Miguel Ángel Hernández. “Incluso, podemos decir que hasta tiene un carácter institucional porque en nuestra opinión el fútbol une diferentes culturas. Proyectos como este del que hablamos van más allá del deporte”, subraya  “Se trata, en una palabra, de transmitir la belleza del fútbol, una potente industria que no para de hacer crecer a muchos países”, añade para realzar lo que este deporte puede llegar a conseguir a nivel social y económico, no sólo deportivo. 

El programa de formación metodológica que se está implantando respeta 4 pilares básicos interrelacionados. Crear un modelo-estilo de juego (para Kazajistán) es el primero y fundamental, pero teniendo claro, como segundo punto, que el jugador es lo más importante. Se pretende crear jugadores inteligentes que entiendan el juego y adquieran herramientas para resolver las situaciones que se plantean durante un partido de la manera más eficaz y en el menor tiempo posible. El tercero apunta a la interrelación de ambos a través del entrenamiento; estos reproducen las situaciones de partido en forma de problemas a resolver, respetando en todo momento la edad del jugador. Según la misma, los problemas son diferentes, con mayor o menor grado de dificultad. Y para acabar, la formación de entrenadores es clave para cumplir objetivos; es importante instruir a los técnicos en la creación de situaciones de entrenamiento en forma de problemas donde se respeten los principios de progresión y repetición para que los alumnos adquieran los aprendizajes.

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La última fase es el modelo de juego, etapa en la que el futbolista da el último paso en su formación para saber qué hacer en un terreno de juego. ‘Cuando un entrenador grita durante un partido es que no ha trabajado durante la semana’, se suele decir en el mundillo de los entrenadores. En este caso, tanto Óscar Garro como su equipo de colaboradores cuentan con una ventaja, la mentalidad soviética de los aprendices. “Son disciplinados al máximo, repiten los ejercicios sin parar y no preguntan por qué; de esta manera tienes un problema resuelto”, destaca el estratega español, aunque un aspecto básico es enseñarles a tomar decisiones en cada momento. La disciplina, las ganas de trabajar y aprender son máximas en los kazajos, que antes de que dé comienzo un día cualquiera de trabajo tienden la mano a todos los maestros involucrados en este proyecto. Respeto ante todo.

El duro clima

Dos problemas aparecen: el clima y el idioma. Es un lugar extremadamente inhóspito y durante varios meses las temperaturas -ya comienzan a subir poco a poco- han podido oscilar entre los 20 y los 40 grados bajo cero. Durante ese período, muchas veces tocó retirar la nieve del campo de entrenamiento, labor en la que colaboran maestros y discípulos. Muchos días, semanas enteras, fue imposible trabajar al aire libre y fue en una cancha de fútbol sala donde se impartieron las enseñanzas en un espacio más reducido. Entre noviembre y marzo es lo más habitual. Por ello el plan es que durante esta dura etapa trabajen en un futuro en suelo español. La comunicación es otro hándicap importante, porque muchos jugadores sólo hablan kazajo, ni una palabra de ruso. Nada que ver uno idioma con el otro. 

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El objetivo final es que en cuatro o cinco años estos jugadores formen la plantilla del equipo profesional que se ha fundado en la ciudad (Academia Altay-Soxna surge del proyecto del gobierno de fusionar los dos equipos más importantes de Kazajistán Oriental: Vostock y Spartak de Semey). Pero una vez conseguido esto, el proyecto va mucho más allá, y se pretende que con la formación que están recibiendo en estos momentos, la base de la selección absoluta del país esté formado por varios de estos futbolistas. El último escenario que se visualiza en el horizonte es que algunos de ellos, tras tantos años de formación, estén en condiciones de dar el salto a una de las grandes ligas europeas, con la española como cima absoluta del proyecto. Tal vez aparezca un Messi en cualquier momento…

Fuente: ElConfidencial – Deportes