La Iglesia griega sale al rescate de Syriza

La Iglesia ortodoxa griega tiene un enorme patrimonio que convierte a la institución en el segundo mayor terrateniente de Grecia, solamente por detrás del ...

La Iglesia ortodoxa griega tiene un enorme patrimonio que convierte a la institución en el segundo mayor terrateniente de Grecia, solamente por detrás del propio Estado. Ahora, el patriarca de Atenas, Jerónimo II (la máxima autoridad eclesial en el país), quiere echar una mano al Gobierno de Syriza poniendo a su disposición sus propiedades para ayudar a aliviar la deuda helena. Sin vender nada, eso sí.

Ahora mismo Grecia se encuentra en una situación en la que tampoco los pagos corrientes están asegurados, ni siquiera salarios o pensiones. Y menos las obligaciones con el FMI. En estos días de lucha diaria contra la deuda, en los que Syriza se ve emboscada entre su oposición interna (el ala radical de Plataforma de Izquierda) y los acreedores internacionales, está claro que hará falta poco menos que un milagro para evitar el desastre.

En Grecia la Resurrección en Semana Santa es algo muy serio. En la misa de celebración (siempre de noche) se apagan todas las luces y a señal del sacerdote se encienden las velas y alguien empieza un grito coreado por los demás: “Jesús ha resucitado”. Este año a Tsipras, en la ceremonia en la que asistió, varias personas le respondieron entre la multitud: “Pues que vaya a Bruselas a negociar”.

La anécdota, apócrifa o no, muestra que los griegos empiezan a despertar de la euforia electoral y que el primer ministro necesita toda la ayuda que le puedan prestar. Es por ello que ha agradecido en una carta al patriarca Jerónimo II su “servicio al Estado (…) de todo corazón”.

“Si el Estado necesita que cooperemos, estamos aquí”, dijo el anciano en la televisión griega en una entrevista durante la Pascua. El arzobispo dijo que su intención es la de “trabajar junto al Estado” y que este pueda “utilizar los ingresos (de la Iglesia) para pagar todas sus deudas”.

Tsipras, envalentonado por el gesto, ha querido potenciarlo al decir que además del “efecto material directo”, tendrá un efecto “moral” sobre la gente. La “gran arma contra la crisis es la solidaridad, la preocupación y el cuidado por los demás”, concluyó el líder de Syriza: “La Iglesia escucha los dictados de los tiempos y atiende la gran demanda de la sociedad”.

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, con el Patriarca Jerónimo II (Reuters).El primer ministro griego, Alexis Tsipras, con el Patriarca Jerónimo II (Reuters).

Un izquierdista que ha seducido a la Iglesia

Un 79% de los griegos cree en Dios, según datos del Eurobarómetro de 2010. Un 16% cree en alguna fuerza superior y solamente un 4% son ateos. Solamente Rumanía, Chipre y Malta registran porcentajes superiores dentro de la UE. En España, según el mismo estudio, un 59% declara creer en Dios. La media europea es el 51%.

Con estos datos en la mano, es natural explicar el poder de la Iglesia Ortodoxa en el país, y eso sin contar la gran identificación de la Iglesia con el nacionalismo griego. Tsipras, por su parte, es ateo declarado y no está casado, aunque sí unido civilmente a Peristera Batziana, con la que tiene dos hijos. Además, fue el primer mandatario heleno en prometer su cargo por la vía civil, sin los sacerdotes con los que todos sus predecesores lo habían hecho antes que él desde la independencia.

Una burbuja que tardó poco en explotar para el sector prolaicismo: antes de la ceremonia se reunió con Jerónimo II para informarle de esto, algo que nadie había hecho antes. La maniobra desconcertó a sus votantes más liberales de las zonas urbanas (más cercanos al partido To Potami), pero que no chirrió a nadie fuera de ese sector.

La separación Iglesia-Estado quedará (quizás) para más adelante. Como el hecho de elegir a Panos Kamenos como aliado, un derechista cristiano muy ortodoxo. Tsipras ha sacrificado el izquierdismo por la unidad nacional contra la deuda y el ofrecimiento del patriarca para poner sus posesiones al servicio del Estado se puede interpretar como un gesto de agradecimiento por aparcar los aspectos menos “cristianos” de su agenda.

Como el giro que ha dado Syriza desde que fuera una fuerza de potencial creciente, allá por 2012, cuando se mostraba dispuesto a legalizar el matrimonio homosexual y la adopción por parte de parejas del mismo sexo.

La cuestión se fue diluyendo (en parte porque la crisis lo copa todo y en parte para ganar votantes) hasta que unos diez días antes de las elecciones Tsipras respondía así en una charla con sus seguidores en Twitter sobre la cuestión de la adopción: “Es un asunto complejo que requiere diálogo. Hay contradicciones en la comunidad científica sobre esto y no lo incluiremos en nuestro programa electoral”. La causa homosexual desaparecía del programa y con ella un duro desencuentro con la jerarquía eclesiástica.

Protestas para exigir la liberación del abad del monasterio de Vatopedi (Efe).Protestas para exigir la liberación del abad del monasterio de Vatopedi (Efe).

Una limosna de una Iglesia privilegiada

¿Es la Iglesia en realidad la primera terrateniente? No es posible saberlo porque en Grecia no hay un catastro completo. Sin un registro centralizado, la creencia popular es la que manda… o las estimaciones: los arzobispos administran enormes extensiones de terreno en muchas ocasiones sin papel que lo demuestre.

Poseen, además, cientos de inmuebles por todo el país, muchos de ellos en zonas caras o de lujo, y los templos, aunque estos representan sólo una pequeña parte. Se ha escrito mucho sobre el emporio urbanístico que el clero gestiona en Grecia. Tan excepcional es su situación que, por ejemplo, controlan un territorio único en el mundo: el Monte Athos.

Esta península al norte del país está exenta de muchas leyes helenas y europeas es autónoma, y en ella sólo viven monjes hombres y está prohibido el acceso a las mujeres. Allí se distribuyen 20 monasterios con 2.200 personas residentes en ellos. Desde allí se dirigió una de las operaciones más escandalosas de la Grecia moderna, capaz de hacer caer un Gobierno.

Un ‘pelotazo’ urbanístico que, orquestado desde el monasterio de Vatopedi, costó al Ejecutivo de entonces al menos 100 millones de euros y, a la larga, el puesto al primer ministro Kostas Karamanlis.

A pesar de que el propio Jerónimo II lo ha calificado de “mito”, lo cierto es que los prelados griegos apenas pagan impuestos, cuando lo hacen. Una especie de aura de santidad que todavía rodea lo eclesial impide que se luche la evasión (ya de por sí galopante) de la Iglesia.

“No sólo se benefician los fondos estatales (de este acuerdo), sino la sociedad en general porque, como usted bien sabe, el Estado necesita todo el apoyo posible a fin de abordar de forma conjunta la crisis humanitaria en nuestro país y en su gente en los últimos años”, aseguraba Tsipras en la carta.

Sin una lista sistemática de sus posesiones o de un ofrecimiento concreto de qué propiedades puede usar el Ejecutivo de Atenas, lo de Jerónimo II es más una limosna (bienintencionada o no) que una verdadera ayuda.

No obstante, Tsipras hace bien en agradecer. Grecia contemporiza y negocia con sus socios europeos para consensuar una lista de reformas para que los acreedores den aire a la economía del país, en concreto 7.200 millones que quedan pendientes del segundo rescate y ve muy cerca el 24 de abril: esta es la fecha de la reunión del Eurogrupo y fin de la prórroga del rescate. El ateo líder de la izquierda radical necesita toda la asistencia que le ofrezcan. Incluida la divina.

Fuente: ElConfidencial.com

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