La inmigración en España en trece preguntas y un gráfico

La crisis de los refugiados sirios ha vuelto a colocar la inmigración como uno de los grandes temas a debate en España y en toda Europa. Muchos gobiernos ...

La crisis de los refugiados sirios ha vuelto a colocar la inmigración como uno de los grandes temas a debate en España y en toda Europa. Muchos gobiernos se respaldan en el argumento de la “presión migratoria” que experimentan sus sociedades y sus economías. Intentemos dimensionar esa “presión” respondiendo a un puñado de preguntas.

– ¿Viven más inmigrantes en España que en otros países?

Todo depende de con quién nos comparemos, pero es cierto que España es uno de los países que más extranjeros ha recibido en los últimos 20 años. En 1995 había menos de 500.000. Hoy, la cifra ronda los 6 millones (unos 4,7 millones censados). Es decir, el porcentaje se ha multiplicado por 13 en 20 años. Según centros de investigación como el Pew Research Center o el Migration Policy Institute, pocos países han experimentado algo parecido.

– ¿Pero tenemos más inmigrantes que otros países europeos?

En números relativos (inmigrantes sobre el total de la población), superamos a casi todas las potencias europeas. Alemania tiene 10 millones de inmigrantes, pero eso supone el 12% de su población, mientras que en España los extranjeros constituyen casi el 14%. Tampoco nos supera Francia, con siete millones y medio (11,6%), ni el Reino Unido. Aún más lejos se sitúan Italia (9,4%), Holanda, Bélgica, Portugal o Grecia… (ver gráfico).

– ¿Y en los países del Este de Europa? Allí parece que están muy hartos.

Excepto en Croacia, donde hay muchos ciudadanos con pasaporte de otros países de la exYugoslavia, los países del Este de Europa son los que menos inmigración soportan de toda la UE. En Hungría, donde el gobierno de Viktor Orbán ha firmado las leyes más restrictivas al respecto, hay menos de 500.000 inmigrantes, menos de un 5% del total de la población.

– Pero los países del Este son más pobres y tienen menos recursos para recibir inmigrantes.

Son más pobres, aunque bastante menos pobres de lo que eran los sirios antes de la guerra. Siria tenía un millón de inmigrantes antes de que empezase el conflicto, lo que suponía un 5% de su población total. Y muchos de ellos eran… refugiados. Durante años fueron famosas las bolsas de refugiados de Damasco, de palestinos e iraquíes sobre todo, algunos de los cuales siguen allí o han tenido que huir de nuevo.

– Pero estábamos hablando de España. Si superamos a todas las potencias europeas en porcentaje de inmigrantes, ¿con quién podemos compararnos?

Las cifras relativas nos colocan más bien en la horquilla de Irlanda (15,9%), o de algunos países escandinavos, como Noruega (13,8%). Y los números que más se parecen a los nuestros son los de Estados Unidos, el país con más inmigrantes del mundo. Allí viven unos 45 millones de extranjeros lo que, en términos proporcionales, significa el 14% del total de la población. Como en España.

– Pero si das un paseo por Londres o Nueva York se ve mucha más diversidad racial que en Madrid o Barcelona.

Nueva York es solo una (pequeña) parte de EEUU y Londres es solo una parte del Reino Unido. Además, cuando hablamos de inmigrantes solo hacemos referencia a los de “primera generación”. Los de segunda, tercera o cuarta generación ya no computan como inmigrantes. Es normal que el melting pot sea más variado en países que llevan más años recibiendo gente, como Reino Unido, que en aquellos donde la llegada de inmigrantes es un fenómeno más reciente, como es el caso de España.

– ¿Pero no se cuentan a los hijos de los inmigrantes como tales?

Si lo hiciésemos, si considerásemos inmigrantes a los descendientes de quienes emigraron alguna vez, podríamos acabar concluyendo que toda la población mundial lo es. Desde que los primeros humanos salieron de África hace 60.000 años, no hemos dejado de emigrar. Por poner un ejemplo reciente: en los últimos 150 años han llegado unos 200.000 europeos a Estados Unidos y 90.000 a Brasil.

William Bello, de 16 años, escucha un discurso sobre inmigración en Murrieta, California (Reuters).William Bello, de 16 años, escucha un discurso sobre inmigración en Murrieta, California (Reuters).

– ¿Y hay países con un porcentaje de inmigrantes mucho mayor que el que soporta España?

Los hay, no demasiados, pero los hay. Canadá y Australia son los grandes países de acogida del mundo occidental ahora mismo. Seguramente son también las naciones ricas con menor densidad de población. Tienen un 21 y un 28% de inmigrantes respectivamente. El doble que España. Sus economías, eso sí, rozan el pleno empleo.

– ¿Y fuera del mundo occidental?

Hay otras zonas que atraen enormes cantidades de gente. El porcentaje más alto está en los países del Golfo, donde necesitan mano de obra barata, que pagan con petrodólares. En Emiratos Árabes Unidos la población inmigrante es del 84%, no muy superior a la de Qatar o Kuwait. El trato que reciben, esto es cierto, no es equiparable al que reciben el Occidente y, por ejemplo, no son infrecuentes las expulsiones masivas según las coyunturas económicas o sociales. Luego hay casos especiales, como el de Israel, donde la población nacida en el extranjero se sitúa en torno al 30%, por la llegada constante de gente de la llamada diáspora hebrea.

– Con tantas guerras y crisis, Oriente Medio tiene que ser una zona de grandes movimientos de población, ¿no?

Tanto que algunas bolsas de inmigración son disparatadas. Estos días se ha hablado mucho de Líbano, que ha recibido en poco tiempo 1,5 millones de sirios. Esto significa que ahora mismo una de cada cinco personas en ese pequeño territorio son refugiados. El caso de Líbano es interesante porque es, a la vez, una nación con una fuerte tradición de emigración. Tan fuerte que se da por válida la siguiente cifra: hay tres veces más libaneses fuera de Libano que dentro del país. Una diáspora de entre 10 y 14 millones.

– ¿Y quién es el campeón planetario en cuanto a porcentaje de inmigrantes?

Hay un país que encabeza todos los listados y que resulta prácticamente imbatible, en cuanto a porcentaje de inmigrantes. Se trata del Vaticano, donde su entera población, el 100%, nació fuera de sus murallas.

Una refugiada siria pide limosna en una calle del centro de Beirut (Reuters).Una refugiada siria pide limosna en una calle del centro de Beirut (Reuters).

– Quizá la única conclusión que podemos sacar es que la gente tiende a irse de los países más pobres a los más ricos.

Es la tendencia general, pero no es siempre así. Ahí está Japón, que tiene una de las tasas más bajas del mundo: menos del 2% del total son extranjeros. Esto a pesar de las insistentes recomendaciones de los economistas, muy preocupados por el envejecimiento de la población. Los sucesivos gobiernos japoneses no hacen caso y en general la sociedad no quieren manchar su “pureza racial”.

– Y otros países asiáticos? ¿Los chinos, por ejemplo?

Los países de extremo oriente no son muy abiertos con la inmigración en términos generales, quizá por sus problemas de superpoblación. No lo es desde luego China, la nación que más gente manda por el mundo y la que menos recibe. Allí los extranjeros son menos de un 0,1%.

– Y existen excepciones por el otro lado. ¿Hay países pobres de donde no sale casi nadie?

Bastantes, por infinidad de factores. De Corea del Norte no salen demasiados, en este caso por las restricciones que pone su Gobierno. Y en general, no se emigra de los los más pobres de entre los pobres, sino de los relativamente pobres. Un informe reciente de Naciones Unidas asegura que en algunas de las naciones más pobres del planeta apenas hay emigración. Es el caso de República Centroafricana, Congo o Níger. Son tan pobres que ni siquiera tienen la opción de jugarse la vida en el Mediterráneo.

Fuente: ElConfidencial.com