La liberación de Torres: sacarse dos chinas de la bota en busca de la ansiada renovación

14.02.2016 – 05:00 H. Fernando Torres vuelve a sonreír. Después de una temporada no demasiado positiva, en la que ni los minutos ni los goles le ...

14.02.201605:00 H.

Fernando Torres vuelve a sonreír. Después de una temporada no demasiado positiva, en la que ni los minutos ni los goles le acompañaban, el delantero español empieza a ver algo de luz en un oscuro túnel cuya salida aún se antoja larga. Eso sí, empieza a ser consciente de que las oportunidades se le acaban y, por ello, el encuentro de este domingo ante el Getafe (18:15h) es básico para reivindicarse como el goleador que necesita el Atlético de Madrid.

Y es que en cuestión de un par de semanas, a Torres se le ha despejado el panorama de manera importante después de quitarse dos ‘chinas‘ de su bota: la primera, y más evidente, la salida de Jackson Martínez en dirección al país asiático; la segunda, haber sido capaz de anotar su gol número cien como jugador del Atlético, una losa que ya le duraba una vuelta entera y que le sirve para descargarse de una presión que le consumía por dentro.

Este Atlético cuenta, sin ningún género de dudas, con una de sus plantillas más completas de los últimos años. Y, lo que a todas luces es una ventaja para que el equipo sea mucho más competitivo y tenga recambios solventes para afrontar la larga temporada, se convierte en una pesadilla en algunos casos. Sin ir más lejos, esta temporada han sido los delanteros los que más difícil lo han tenido por culpa de la acumulación de efectivos en esta demarcación.

Con Antoine Griezmann como gran ‘killer’ y Yannick Carrasco como gran catalizador del juego ofensivo en la salida del balón rojiblanca, tan sólo existía una plaza reservada en el once del Cholo Simeone para cuatro delanteros. Tener minutos no era nada sencillo, sobre todo si los goles no acompañaban sobre el campo: así, las rotaciones en la zona atacante del Atlético eras constantes y la posibilidad de coger ritmo se antojaba realmente difícil.

Fue entonces cuando, en el mercado invernal, se despejó el horizonte para Torres con la venta de Jackson. Evidentemente, el colombiano no estaba por delante del español en lo que a rendimiento se refiere, pero si tenía una ventaja: se trataba del fichaje estrella del verano, un hombre que había costado 30 millones y al que había que sacarle rendimiento pese a no brillar lo más mínimo. Si estaba en condiciones físicas, Martínez era el elegido.

Mientras tanto, en lo deportivo, sólo Ángel Correa daba muestras de engancharse, aunque también con cuentagotas. El principal problema del argentino radicaba en su físico, pues no se trata del ‘9’ referencia que le gusta a Simeone, sino un jugador con más cualidades de mediapunta que como hombre de área. Con Vietto completamente desaparecido, Torres era consciente de que podría empezar a convencer a su entrenador sólo a base de goles.

¿Un punto de inflexión para Torres?

La marcha de Jackson sirvió para quitar lastre la delantera y, de paso, eliminar a un rival que, por lo demostrado en el Oporto y por llegar como estrella, era el llamado a ser titular si sus ganas le hubieran acompañado. Sin el colombiano, Torres se había quitado un peso de encima, que se convirtió en liberación total cuando fue capaz de firmar el tercer gol rojiblanco ante el Eibar. Por fin había llegado su gol cien y, quizá, su punto de inflexión.

De momento, Simeone le ha confirmado ante el Getafe: “Torres está bien, esta semana fue buena de trabajo. Esperemos que haga un buen partido“, anunciaba. Liberado de lastres, a Torres le quedan 15 partidos de Liga para disfrutar: quién sabe si esta liberación le servirá para crecer en lo deportivo y, en este último tramo de temporada, ganarse una renovación con el Atlético. Si brilla sobre el césped, la pelota estará en el tejado de Simeone.

Fuente: ElConfidencial – Deportes