La Liga que el Barcelona de Luis Suárez tuvo que ganar dos veces

15.05.2016 – 05:00 H. Terminó el partido en Los Carmenes y la plantilla del Barcelona apenas pudo celebrar la Liga donde debía, donde se la había ganado: ...

15.05.201605:00 H.

Terminó el partido en Los Carmenes y la plantilla del Barcelona apenas pudo celebrar la Liga donde debía, donde se la había ganado: en el campo. La plantilla azulgrana se marchó, entre empujones y espachurrados por la invasión de campo de los espectadores, a festejarlo en la intimidad del vestuario visitante en Granada mientras en Barcelona llovía y sonaban los petardos. Se acabó, y el suspiro de alivio de la afición culé dio paso a la alegría. Minutos después, un Luis Enrique sonriente salió en la rueda de prensa e hizo un llamamiento: “Les pido a los culés que salgan a disfrutar de esta Liga”. El presidente Josep María Bartomeu, mientras, confirmaba que este domingo, a partir de las seis de la tarde, habrá rúa por las calles de la ciudad.

“Esta Liga sabe a gloria”, fue lo primero que dijo Andrés Iniesta cuando logró llegar ante el micrófono de ‘Movistar+’. Una Liga que el Barça se ha visto obligado a ganar dos veces después de dar la sensación de haberla perdido en un mes de abril ruinoso, con tres derrotas consecutivas ante Real Madrid, Real Sociedad y Valencia y la eliminación en la Champions ante el Atlético. Al Barça no le robaron el mes de abril, se desmayó, y a la siguiente pregunta en plan Sabina, ¿cómo pudo sucederme a mí?, no se le supo dar una explicación certera. Los azulgranas se recuperaron a tiempo, eso sí, y consiguieron su sexta Liga de los últimos ocho años, la octava de las últimas 12, la octava con Iniesta y Messi, la vigesimocuarta de su historia, la segunda de Luis Enrique y la segunda, también, de un jugador clave: Luis Suárez.

Con el triplete de Granada, Luis Suárez ha sumado 40 goles en la Liga y, por primera vez en siete años, el Pichichi no será para Cristiano Ronaldo ni para Leo Messi -el último había sido Diego Forlán en la temporada 2008/09-, lo que da una medida del gran mérito que tiene el uruguayo, colándose y logrando el trono entre los dos monstruos del fútbol mundial. Suena a herejía teniendo el Barça en su plantilla a Messi, pero esta es la Liga de Luis Suárez. Pichichi, Bota de Oro, 59 goles en total en todas las competiciones (a falta de la final de Copa) y firmando 14 de los 24 goles de su equipo en las últimas cinco jornadas, las que suponían la cara o la cruz.

Luis Suárez ha liderado en esta Liga al tridente. (Reuters)Luis Suárez ha liderado en esta Liga al tridente. (Reuters)

La lesión de Messi

En las últimas seis ligas el Barcelona ha evolucionado del ‘falso 9’ al ‘9 de toda la vida’; de Messi a Suárez, y la transición se ha producido en calma, con el equilibrio y armonía que supone que el argentino le cediera penaltis, le asistiera y no le viera nunca como una amenaza, sino como a un compañero y también un amigo con el que ir a buscar a su hijo a la guardería o escaparse, días antes de que se decidiera el campeonato, a Italia con sus esposas; un colega. La otra pieza del tridente, Neymar, ha ido de más a menos en la temporada y con la urgencia de lo inmediato, de lo más reciente, hace falta recordar ahora que durante los dos meses que Messi estuvo fuera de combate, de finales de septiembre a noviembre, fue él quien tiró del carro.

Messi cayó lesionado el 26 de septiembre ante Las Palmas. Hasta entonces, el Barça solo había perdido contra el Celta en la quinta jornada y era necesario sobrevivir sin él. Fueron nueve partidos, que se saldaron con siete victorias, una derrota (Sevilla) y un empate (Villanovense en la Copa). Neymar marcó entonces diez tantos y Luis Suárez ocho. No hizo falta siquiera que Leo forzara para reaparecer en el Santiago Bernabéu el 21 de noviembre. Jugó solo la última media hora y cuando salió su equipo ya iba 0-3 en el marcador y el baño era colosal. También Luis Suárez, con dos tantos, fue clave aquella tarde y, como en el resto de la temporada, no solo por sus goles, sino por ser el primero en presionar, incansable, al contrario. Que se lo pregunten a Varane, al que no dejó respirar en paz en todo el encuentro. Suárez siempre ha jugado cada partido como si le fueran a quitar el carnet al día siguiente. 

Luis Enrique celebra el título con sus asistentes. (EFE)Luis Enrique celebra el título con sus asistentes. (EFE)

La racha

Tras el triunfo en el Santiago Bernabéu, los pitos a Florentino Pérez desde la grada y la media estocada a Benítez, el Barcelona se marchó a Japón a disputar el Mundial de clubes dejándose cuatro puntos en el camino de los que después se han acordado: 1-1 en Mestalla y 2-2 ante el Deportivo después de adelantarse en el marcador por 2-0. Fue el precio a pagar del ‘Mundialito’ -sin ir más lejos en la campaña anterior supuso un antes y un después en el Madrid de Ancelotti- y a la vuelta les esperaba el Espanyol en Cornellà, con otro empate en un partido bronco. 

Los agoreros avisaron entonces que al Barça le podía pasar lo mismo que al Real Madrid, pero los partidos fueron cayendo como fruta madura sin un mal tropiezo por su parte, ganando los siguientes 12 partidos en enero, febrero y así hasta finales de marzo, cuando el conjunto catalán empató en Villarreal 2-2 y también, como ante el Dépor, después de ir ganando 0-2. Hubo partidos, como ante el Málaga o en Las Palmas, que no mereció los tres puntos, pero por entonces no se ponía en duda a un equipo que a veces vencía sin aparente esfuerzo, andando casi, y que llegó a sumar 39 encuentros consecutivos sin conocer la derrota… Hasta que llegó abril.

El gol de Cristiano en el Camp Nou fue el inicio de una pequeña crisis que fue atajada a tiempo. (EFE)El gol de Cristiano en el Camp Nou fue el inicio de una pequeña crisis que fue atajada a tiempo. (EFE)

Arreón blanco

En el minuto 55 del Clásico del 2 de abril en el Camp Nou, Gerard Piqué marcó y el Barça se colocaba entonces a 13 puntos del Real Madrid. Seis minutos después empató Benzema. Y en el 84 Cristiano Ronaldo certificó la primera derrota del equipo de Luis Enrique desde el 3 de octubre en que había perdido en el Sánchez Pizjuán. “Espero que no nos vengamos abajo”, declaró Piqué tras el encuentro, temiéndose lo que estaba por llegar. En los siguientes cuatro partidos, dos de Liga y dos de Champions, el Barcelona se dejó la ventaja tras perder ante la Real Sociedad y el Valencia, y quedó eliminado de Europa. Encajó seis goles, marcó solo tres y entró en barrena. En plena depresión aparecieron entonces los análisis sobre la falta de banquillo, la temporada intrascendente de los dos fichajes, Arda Turan y Aleix Vidal, la ausencia de soluciones por parte de Luis Enrique, que volvía una y otra vez a tirar de los mismos, el cansancio, el bloqueo mental, el bajón de Neymar y hasta Alves con la peluca. 

Con el agua al cuello, una melancolía incapaz de disimular tras perder de vista el objetivo de la Champions, en pleno duelo y con un Luis Enrique más arisco que nunca en las ruedas de prensa, la presión era máxima. Ya se sabe que salvo en los dibujos animados del Coyote y el Correcaminos, el que se lo pasa mejor es el perseguidor, no el perseguido. Y el Real Madrid ha sumado 12 victorias consecutivas en este final de temporada. ¿El balance del Barça? 24 goles a favor, ninguno en contra en las últimas cinco jornadas. 14 de ellos con la firma de un Luis Suárez que, en declaraciones a ‘Barça TV’, antes de abandonar Granada, acertó a decir: “Esto es mérito de todos los compañeros. A veces se ponen a tocar y yo solo tengo que empujarla”. Lo dijo aguantando las lágrimas, con la emoción en la garganta rompiéndole la voz. Y, a pesar de todo, quizás sin ser del todo consciente todavía que ésta será recordada como la Liga de Luis Suárez, la que hubo que ganar dos veces.

Fuente: ElConfidencial – Deportes

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