La oposición venezolana logra poner el pie en 'territorio chavista' pese a la represión

18.05.2016 – 23:47 H. Luisa Rivero se despertó temprano. Nada más saltar de la cama, se debatió entre acudir a su puesto de trabajo como empleada doméstica ...
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18.05.201623:47 H.

Luisa Rivero se despertó temprano. Nada más saltar de la cama, se debatió entre acudir a su puesto de trabajo como empleada doméstica en un edificio de clase media o acudir a un comercio a comprar comida a precio regulado y, por tanto, soportar una larga cola de personas. El miércoles es el día de la semana en que puede hacerlo, debido a las restricciones de compra que ha establecido el Gobierno de Nicolás Maduro para ‘organizar’ el consumo. Pero Luisa optó por ir a trabajar. Las reservas de aceite y el arroz todavía le durarán una semana más.

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Sus planes se trastocaron al pisar la calle y encontrar cerrada la estación de metro más cercana a su casa en el centro de Caracas. Como esa, otras 14 paradas del subterráneo estuvieron clausuradas la mañana del 18 de mayo. “Razones operativas”, argumentó la empresa de transporte público sin dar mayores detalles. Luisa decidió caminar con sus 64 años a cuestas hasta el expendio de comida más grande de su zona y sumarse a quienes esperaban su turno para comprar.

La oposición venezolana logra poner el pie en ‘territorio chavista’ pese a la represión

La oposición venezolana convocó para este miércoles marchas en las principales ciudades del país para exigir al Consejo Nacional Electoral que cumpla los tiempos reglamentarios en la convocatoria de un referendo revocatorio con el que pretenden recortar el mandato presidencial de Nicolás Maduro. Por eso la capital amaneció tomada por las fuerzas de seguridad.

Plaza Venezuela, un céntrico punto de la capital y punto de partida de la movilización opositora, parecía un cuartel: efectivos de la Policía Nacional Bolivariana ocupaban todos los espacios. Lo mismo ocurría con cuadras circundantes y accesos a las avenidas más importantes de los alrededores, y hasta la sede del Poder Electoral, donde la oposición denunció que hubo hasta francotiradores.

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Los uniformados cumplían con la orden dada por el Gobierno: al municipio Libertador, sede de los poderes públicos nacionales, no entrarán los opositores. Ya el propio Maduro lo había dicho la víspera. “Si quieren marchar, que lo hagan de Chacaíto a Altamira”, refiriéndose a zonas pudientes del este de la ciudad.

Pero en la oposición hay ganas de marchar. Las personas se fueron concentrando allí donde las barreras policiales marcaban un límite. Los uniformados, con una primera línea de mujeres, los obligaron a cambiar de ruta y subir hasta la céntrica avenida Libertador, donde se encontraron con más y más limitaciones. Mientras los dirigentes de la opositora Mesa de la Unidad se acercaron a la manifestación, incluido el presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos, y el gobernador de Miranda y excandidato presidencial Henrique Capriles, algunos optaron por intentar burlar los piquetes de seguridad.

Partidarios de la oposición despliegan banderas venezolanas en Caracas. (Reuters)Partidarios de la oposición despliegan banderas venezolanas en Caracas. (Reuters)

“Si la dirigencia no sigue, yo sí”

Ante los avances de los más arriesgados, los agentes avanzaban con algunas cargas, usando sus equipos antidisturbio, y lanzando gases lacrimógenos para tratar de dispersarlos. Óscar Goicoechea, de 41 años, era uno de los más comprometidos en llegar a destino. “Protesto porque no hay leche. Para comer hay que hacer colas desde las cuatro de la mañana. Queremos revocatorio para salir de estos ladrones, para que el país pueda avanzar”, dijo antes de gritar su disposición a ir “hasta Miraflores” -la sede del Ejecutivo-.

Alejandra Castro reclamó: “No nos dejan pasar a pesar de que estos son espacios públicos”. La mujer, acompañada por unos pocos familiares e identificada como militante del partido político Un Nuevo Tiempo, se encaró con uno de los agentes de seguridad. “Tú también sufres como yo, ¿por qué sigues haciéndole comparsa a la dictadura?”. A su lado, un joven manifestante escribió la palabra ‘paz’ y las sigas RR -por referendo revocatorio- en el escudo plástico del policía nacional.

El resto de la ciudad permanecía en vilo. El foco estaba en la avenida Libertador, cuya trinchera -cuatro canales a desnivel- sirvió para que algunas personas avanzaran más que los dirigentes hasta encontrar otros piquetes, ahora de la Guardia Nacional Bolivariana, un componente militar. “Estoy manifestándome contra este Gobierno dictatorial. Creo que la marcha debe evadir todas las trabas que nos han puesto. Aquí lo que hacen es reprimir”, sostuvo Luis Martínez, uno de los que lograron llegar más lejos. “Yo no me calo la represión. Si la dirigencia no quiere llegar al CNE, yo sí. Seguiré hasta donde pueda. Pero estoy cansado de que no nos dejen manifestar como si las calles fueran todas del chavismo”, completaba Francisco Calles, de 26 años y estudiante universitario. Ambos debieron respirar gases lacrimógenos.

Documento entregado por la oposición en Caracas al rector Luis Emilio Rondón. (Foto: V. Amaya)Documento entregado por la oposición en Caracas al rector Luis Emilio Rondón. (Foto: V. Amaya)

Pero la dirigencia política llamaba a la calma. Capriles y Ramos Allup decidieron esperar a representantes del Consejo Nacional Electoral para entregar un documento. El rector Luis Emilio Rondón llegó al lugar con escolta y en motocicleta para recibir en nombre de su despacho la comunicación. La entrega fue rápida y sin protocolo y sirvió como final formal de la movilización. De inmediato, los diputados Freddy Guevara y Juan Requesens llamaron a replegarse. “El objetivo se cumplió. Entramos en Libertador. Esto sirve para mostrar nuestra fuerza y convocar más gente para las próximas actividades”, afirmó el primero.

Pero la retirada de la dirigencia no fue acompañada por todos los militantes. Varios grupos quisieron seguir avanzando y comenzaron a contarse por decenas los afectados por los gases. Roberto Campos fue el primer herido de cierta gravedad: un cartucho de lacrimógena lanzado por un policía le golpeó en la cabeza y le hizo sangrar. También ocurrieron al menos siete detenciones, aunque la cantidad no fue confirmada por las autoridades.

2.000 protestas en lo que va de año

Esta protesta se suma a las casi 2.000 que han tenido lugar en el primer cuatrimestre del año, según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social. Los hechos violentos se contabilizan en el 7% de manifestaciones ocurridas en el país; un porcentaje alarmante al considerar que el índice histórico es del 2%. La socióloga Yorelis Acosta explica que la violencia es una consecuencia de la falta de resolución de demandas. “La gente no se cansa, no hay un desgaste. El Gobierno ha jugado a no darle respuesta para que se canse de protestar, pero los números reflejan que ocurre lo contrario. Los malestares y la violencia se van incrementando”, dice la investigadora.

Un policía antidisturbios detiene a un manifestante. (Reuters)Un policía antidisturbios detiene a un manifestante. (Reuters)

En la tarde del miércoles, el presidente del Parlamento, Henry Ramos, aseguró que las fuerzas del orden público “no quieren asumir el costo de la represión, y por eso ya han aparecido los colectivos armados”, e informó sobre el éxito de movilizaciones opositoras en otras ciudades del país, a pesar de que hubo violencia y detenciones en Táchira, Nueva Esparta y Mérida, en el interior del país. A su lado, el gobernador Henrique Capriles denunció que “al final unos infiltrados atacaron a unos funcionarios, pero esto debe haber sido generado por el mismo Gobierno”. También hizo un llamado a los militares del país: “llegará la hora, y se acerca cada día, que los soldados y funcionarios de la policía tendrán que tomar una decisión: o están con la Ley o están con Maduro”.

Mientras tanto, Luisa Rivero volvía a su casa, temprano “por si pasa algo”, con apenas un paquete de arroz en sus manos. Caminó a paso acelerado hacia su hogar en una de las ciudades más peligrosas del mundo cuya fuerza pública estaba dedicada a repeler a opositores. Además, en una capital de disminuida actividad en las calles, daddo que las entidades públicas permanecen cerradas después de la decisión del Presidente de que solo se trabaje lunes y martes para ahorrar el máximo de energía posible.

La oposición anunció que seguirán presionando para que el CNE acelere la auditoria de las firmas necesarias para convocar un referéndum revocatorio, primer paso del proceso que incluye otra recolección de adhesiones y luego una convocatoria a elecciones que, para tener máximo  efecto político, deberá hacerse antes del 10 de enero de 2017. La Mesa de la Unidad se declaró en sesión permanente.

Entretanto, varios expresidentes internacionales, entre ellos el español José Luis Rodríguez Zapatero, están de visita en Caracas para promover el diálogo entre actores políticos. La visita se ha mantenido hermética. Hoy se producirá la primera reunión entre los exmandatarios y el presidente Nicolás Maduro, mientras la oposición espera su turno. Eso sí, Henrique Capriles ya fijó posición: “El único diálogo posible es sobre la realización del referéndum revocatorio”.

Fuente: ElConfidencial.com