La semana en la que una ola de acoso sexual sacudió la política migratoria alemana

10.01.2016 – 15:13 H. Más de una semana después, la confusión y el estupor en Alemania van en aumento. La insólita avalancha de agresiones sexuales y ...

10.01.201615:13 H.

Más de una semana después, la confusión y el estupor en Alemania van en aumento. La insólita avalancha de agresiones sexuales y robos a mujeres en plena celebración de la Nochevieja en Colonia -y en menor medida en Hamburgo y Düsseldorf– es todavía algo parecido a una laguna en una noche de alcohol en la que la escasa información disponible sobre la actuación policial durante esa noche no ayuda a reconstruir los hechos.  

Todavía no se sabe qué hilos conectaron a centenares de hombres concentrados en la estación de tren de Colonia entre las 10 de la noche del pasado 31 de diciembre y las 7 de la mañana del 1 de enero. Trascendió que la concentración, que se ha llegado a cifrar en un millar, fue a más a medida que avanzaba la madrugada. Había alcohol, petardos y fuegos artificiales de por medio; tantos, que en un momento determinado la policía puso en marcha un operativo de desalojo en medio de las celebraciones. Lo que no se ha llegado a aclarar son las causas de la construcción de toda una barrera humana que acometió, según las denunciantes, más de un centenar de agresiones sexuales.

Un grupo de mujeres camina cerca de la estación de tren de Colonia. (EFE)Un grupo de mujeres camina cerca de la estación de tren de Colonia. (EFE)

Las primeras informaciones policiales basadas en las descripciones de testigos y divulgadas unos cinco días después identificaban a los agresores como hombres con aspecto “árabe o norteafricano” de entre 18 y 35 años. Y sólo hasta este viernes se confirmó que al menos 18 de las 31 personas identificadas eran refugiados y solicitantes de asilo ante el Gobierno alemán, un punto que se trató de desvincular del debate sobre política migratoria.

Lo cierto es que ya son más de 150 las denuncias presentadas por las mujeres víctimas de los tocamientos y agresiones, 31 los interrogados y al menos una decena los detenidos. Entre los interrogados hay, según el portavoz del Ministerio del Interior, Tobias Plate, nueve argelinos, ocho marroquíes, cinco iraníes y cuatro sirios, así como dos alemanes, un iraquí, un serbio y un estadounidense. Reconstruimos el puzle de informaciones de una confusa semana en Alemania. 

Día de Año Nuevo 

Ajena a lo ocurrido horas antes, la Policía de Colonia publicó el día de Año Nuevo un comunicado pocos minutos antes de las 9 de la mañana en la que reportaba un “ambiente relajado y celebraciones en su mayoría pacíficas”. El contenido íntegro del texto permanece todavía en la web de la institución por razones de transparencia, acompañado de una nota en la que aclara que se trata de una información que fue desmentida en la rueda de prensa del pasado 5 de enero. Los únicos incidentes que resaltaba eran algún delito aislado de lesiones, denuncias por ruido y pirotecnia en el centro de la ciudad. Al filo de la medianoche, según la prensa local, la policía ya había desalojado la plaza de la Catedral para evitar una estampida.

Fin de semana de silencio 

El primer fin de semana del año transcurrió prácticamente en un silencio sólo interrumpido por un comunicado conjunto de las policías de Colonia y la Federal para informar sobre el arresto de cinco sospechosos que habían “acosado anteriormente a unas viajeras” a las que robaron un teléfono móvil. Lo que no se precisa es cuándo ocurrieron estos hechos ni si están vinculados a los hechos de Nochevieja.   

Más tarde la Policía señalaría en otro comunicado que desde el sábado 2 de enero ya estaba constituido un grupo especial de investigación por los sucesos de la estación de Colonia. Al día siguiente, ya lunes y con un buen número de denuncias recopiladas, las instituciones convocaron una rueda de prensa. 

Lunes de (primeras) revelaciones “insoportables” 

El presidente de la policía en Colonia, Wolfgang Albers, compareció ante los medios y anunció que hasta el momento constaban 60 denuncias de delitos sexuales y mencionó que se trataba de numerosos grupos de hombres, en torno a mil y en su mayoría con rasgos árabes y del norte de África según los testigos, que acosaron y robaron a decenas de mujeres.

Multitudes en los alrededores de la Catedral y la estación de Colonia. (EFE)Multitudes en los alrededores de la Catedral y la estación de Colonia. (EFE)

Organizados, dijo, cometieron “delitos sexuales de forma masiva” y al menos una “violación”, además de numerosos robos. Se trata, añadió Albers, de “delitos en una dimensión totalmente nueva”, algo “insoportable” ocurrido en el centro de una gran ciudad. Las víctimas por fin toman la palabra y sus testimonios empezaron a publicarse en los medios locales: “En la estación había una enorme cantidad de hombres que agarraban a las mujeres. Algunas cayeron al suelo porque les pedían que abrieran las piernas. Yo no me asusto fácilmente, pero esta vez sí salí corriendo lejos de la estación”, dijo Linda B. al diario “Bild”.

Estupor y declaraciones

El martes estalló por fin el escándalo, afloraron las declaraciones de la canciller, Angela Merkel, ministros y otras autoridades locales y comenzó a cerrarse el cerco de las sospechas de la vinculación de refugiados en el extraño ataque sexual masivo. El ministro de Justicia, Heiko Maas, exigió que se investigue si los congregados se dieron cita para delinquir y podemos hablar de una “nueva forma de criminalidad organizada”. Además, garantizó que el alcohol no sería una excusa y pidió no “instrumentalizar” lo ocurrido mezclándolo con la masiva llegada de refugiados a Alemania, que es uno de los países europeos más comprometidos con las políticas de acogida con más de un millón de recepciones.

Una familia de refugiados espera que le asignen un lugar para dormir en Berlín. (EFE)Una familia de refugiados espera que le asignen un lugar para dormir en Berlín. (EFE)

La polémica ya estaba servida. Lo insólito del caso y las críticas de la política migratoria de Merkel ante la posible y hasta ese momento aún no reconocida presencia de refugiados era el caldo de cultivo; las declaraciones de la policía y la alcaldesa de la ciudad, Henriette Reker, hicieron el resto. Y es que las autoridades policiales afirmaron que no fueron conscientes de la gravedad de la avalancha sexual pese a pasar la noche en pleno operativo hasta que comenzaron a amasar cerca de un centenar de denuncias. Mientras tanto, Reker desvió las sospechas hacia los refugiados y decidió hacer pedagogía entre las mujeres con una lista de “consejos” como mantenerse a un brazo de distancia de hombres desconocidos para estar “bien preparadas y no sentirse inseguras”. Las redes sociales vapulearon estas advertencias con el hashtag #einearmlaenge.

¿Un fenómeno en cadena?

El jueves comenzaron a conocerse a través de los medios las primeras conclusiones policiales de las investigaciones del lunes, así como más testimonios de víctimas que algunas mujeres le habían contado aquella noche a la Policía y ésta no fue capaz “de controlar”, según el informe interno de la Policía de Colonia. La situación se le fue pronto de las manos a los agentes, que quedaron acorralados por la masa de agresores y no podían ni escoltar a las mujeres ni contar con la ayuda de los testigos, que estaban atemorizados.

La canciller alemana, Angela Merkel, en una comparecencia. (EFE)La canciller alemana, Angela Merkel, en una comparecencia. (EFE)

La mecha del debate sobre los refugiados ya estaba encendida y después de que las voces oficiales trataran de prevenir una asociación de ideas generalizada entre la política migratoria y la avalancha de abusos, Merkel decidió sacar pecho dispuesta a afrontar con dureza a lo ocurrido y anunciar su idea de expulsar a los extranjeros que hubieran incurrido en estos delitos sexuales. Eso sí, cerrar las fronteras no está en los planes del Gobierno alemán. En el marco de esta discusión, las autoridades en Hamburgo y Düsseldorf reportaron el jueves un centenar y once casos más de abusos respectivamente. Por si fuera poco, se conocieron también casos similares ocurridos en Nochevieja en Zurich y Helsinki que están siendo investigados y que apuntan a la autoría de supuestos “hombres de tez oscura”. 

Por fin el viernes, los sindicatos de policía confirmaron que entre las 31 personas identificadas por su nombre, al menos 22 habían abierto un proceso para recibir asilo en Alemania. “Está definitivamente claro que algunos refugiados perpetraron esos delitos. La información de que nada apunta a su implicación es falsa, en mi opinión”, señaló Arnold Plickert, máximo dirigente del sindicato GdP, al diario conservador ‘Die Welt’, que acabó así con el tabú que se había planteado alrededor de la participación de refugiados. En consecuencia, ha caído la primera cabeza: la del jefe de policía Albers, que ha sido destituido para recuperar la confianza de la opinión pública. El afectado aceptó el cese resignado y consciente de que el debate sobre su figura “dificulta y retrasa” la investigación sobre los insólitos abusos masivos de la pasada Nochevieja.

La hora de la mano dura

La dirección del partido de Merkel, la Unión Cristianodemócrata (CDU), se reunió en Mainz el sábado para hacer frente al problema y también a la creciente oposición a la política de recepción de refugiados. Las denuncias de los sucesos de Nochevieja ya llegaban a 379, de las que el 40% (unas 151) correspondían a agresiones sexuales, por lo que urgía tomar medidas de efecto. Y bajo el nombre de la “Declaración de Mainz”, el partido oficialista alemán ha decidido cargar la mano: plantea retirar el derecho de asilo a los refugiados condenados tanto a prisión como a libertad condicional -en penas menores de dos años- y rebajar los requisitos para deportar a los delincuentes extranjeros.

Manifestantes del movimiento ultraderechista y antimigratorio Pegida. (Reuters)Manifestantes del movimiento ultraderechista y antimigratorio Pegida. (Reuters)

Mientras tanto, los declarados xenófobos del movimiento Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida) aprovecharon el polvorín para convocar una manifestación en Colonia que tenía una respuesta inmediata: otra contramanifestación de los grupos antifascistas. Poco antes de que empezaran ambas marchas, un millar de mujeres ya se había concentrado contra el racismo y el sexismo en el lugar de los hechos, entre la emblemática Catedral de Colonia y la estación de tren. La tensión social se puede cortar en las calles de esta ciudad alemana.

Fuente: ElConfidencial.com