La UE evita el 'Brexit' a costa de ceder nuevas excepciones a Cameron

20.02.2016 – 05:00 H. Tras dos días de reuniones maratonianas, el primer ministro británico, David Cameron, se lleva una victoria de Bruselas, obtiene para ...

20.02.201605:00 H.

Tras dos días de reuniones maratonianas, el primer ministro británico, David Cameron, se lleva una victoria de Bruselas, obtiene para el Reino Unido exclusividad en varios de los principales debates europeos y apuesta porque su país siga “dentro de una Europa reformada” pero en la que Londres viajará a una velocidad diferente. “Reino Unido nunca se integrará en el euro, hemos asegurado la protección vital de nuestra economía”, sonreía Cameron presumiendo de libra. Y es que Londres seguirá beneficiandose del acceso al mercado único europeo de 500 millones de personas, a toda la UE, una economía que vale 18 billones de euros, más que Estados Unidos o China.

El acuerdo en la UE deja al margen al Reino Unido de toda la integración política pero al mismo tiempo permite a Cameron presentarse en el referéndum del Brexit apoyando la permanencia en la UE ante sus votantes. “Puedo aceptar que se queden al margen de la zona euro pero no que nos obstaculicen”, aseguró el presidente Francois Hollande, intentando salvar la imagen.

Cameron se apresuró a convocar una rueda de prensa y lanzar ya la campaña cuando todavía sus colegas se levantaban de la reunión. Y es que según él “las respuestas que aparecen en el acuerdo hacen que Reino Unido sea más fuerte en una europea reformada, los británicos estarán más seguros”.

No fue fácil cerrar el pacto este viernes por la noche porque durante dos días las reuniones bilaterales se sucedieron. Hasta el punto de que muchos de los presidentes del gobierno y jefes de Estado permanecieron al margen, ya que Reino Unido sólo se enfrentaba a unos pocos países en sus propuestas. Francia y Bélgica por un lado, un bloque del este por el otro. Las cuestiones espinosas eran, por ejemplo, frenar con emergencia la eurozona, la limitación de beneficios laborales a los inmigrantes o la indexación de las ayudas por hijo. Temas inicialmente pactados entre Cameron y Tusk, y que muchos socios europeos no compartían.

“No se nos puede forzar. Reino Unido nunca será parte de un superestado europeo”, dijo Cameron sonriendo

El freno de emergencia supone que cualquier país fuera de la eurozona tendrá la capacidad para llevar un debate de los 18 países de la moneda única a todo el conjunto de la UE, ralentizándolo si considera que discusiones y decisiones de la eurozona suponen una amenaza a su economía. Cameron ha ganado en el freno de emergencia, porque un Estado Miembro bastará para ejecutarlo, no será necesario un frente de varios.

Reducción de beneficios laborales a inmigrantes

Esa posibilidad de dentro o fuera, ‘ins’ and ‘outs’, de participar o no participar en los debates de la eurozona, era un escollo para Francia, Bélgica o Luxemburgo, que torpedearon el acuerdo temiendo que un sólo país pudiese frenar la integración de la eurozona. Los nuevos inmigrantes europeos que lleguen a Reino Unido no podrán solicitar los in-work benefits o beneficios laborales al empleo, una especificidad británica para completar los sueldos que reciben los trabajadores e incentivarlos para que no permanezcan en el paro.

En cualquier caso, la petición inglesa se ha reducido finalmente, porque querían un plazo de hasta trece años para poder aplicar estos ‘subsidios’ y se queda en siete años no prorrogables. El acuerdo supone un término intermedio para contentar al grupo de Visegrado, los países del este que más ha combatido las intenciones británicas de limitar las prestaciones sociales.

Conocido también como V4, está integrado por Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia, que se han enfrentado a Reino Unido en la defensa de la igualdad de derechos entre ciudadanos europeos. Un mismo tratamiento para nacionales o inmigrantes europeos al recibir ayudas por sus hijos. El Reino Unido ofrece unas generosas subvenciones a las familias: 20,70 libras a la semana por persona mayor o al primer hijo dentro de una familia y 13,70 libras para el segundo en adelante. 100 libras por mes, apenas 30 millones de libras para las arcas británicas al año.  La indexación de las ayudas por niños reducirá esa partida de dinero.

El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, y el presidente del Consejo, Donald Tusk (Efe)El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, y el presidente del Consejo, Donald Tusk (Efe)

Londres asegura que las familias de emigrantes europeos piden esas ayudas para sus hijos que aún viven en los países de origen y luego las exportan. La indexación de las ayudas supone que las nuevas peticiones se ajustarán a “las condiciones de los Estados Miembros donde residen los niños”, según el texto pactado y no al importe que ofrece ahora Reino Unido.

Cameron se anotó dos tantos más en la dura negociación con los socios europeos y exclamó que se quedan al margen de cualquier tipo de integración política. “Estamos ante un momento único para Reino Unido y creo que he cumplido con el mandato de los británicos”, aseguró.

“No se nos puede forzar”

Se mantiene también la inicial ever closer union o la idea de que una UE cada vez más integrada será sin el Reino. “Nunca nos ha gustado y nunca la hemos querido, no se nos puede forzar. Reino Unido nunca será parte de un superestado europeo”, dijo Cameron sonriendo.

Su país obtiene un estatus especial, una capacidad de la que no dispondrán otros socios europeos y lo hace superando otro de los grandes escollos que frenaron el acuerdo. Esta especificidad “será incorporada dentro de los Tratados” según el texto acordado en la próxima revisión que se realice de los pilares de la UE.

La victoria de Cameron y el final satisfactorio no estuvo nada claro durante las muchas horas de reuniones. El miedo a un tercer día de reuniones, o a un final abrupto sin acuerdo, estuvo tan presente que el británico negociaba personalmente con sus opositores y con las instituciones europeas.

Cameron se lleva una victoria, ahora debe jugarla en casa. Ahora empieza la campaña para conseguir un ‘sí’ a la permanencia del Reino Unido en la UE

Gran parte de los líderes esperaron en sus hoteles o embajadas en las horas críticas de la tarde del viernes. Hoteles como el conocido Sofitel, en Place Jourdan, a cinco minutos andando del edificio del Consejo donde se celebran las Cumbres. En el Sofitel celebra el PP Europeo varias reuniones o se alojan algunos de sus líderes, como estos días Mariano Rajoy. En Place Jourdan hay una friterie famosa en Bruselas, Maison Antoine. Allí fue vista la canciller Merkel en su receso, comiendo unas patatas fritas.

El ‘english breakfast’ del que presumían a mitad de semana los mandarines de la UE, como símbolo de un final feliz en la negociación con Reino Unido, evolucionó conforme avanzaban las negociaciones desde el jueves a una comida de trabajo y finalmente una cena inglesa. Que, por cierto, se retrasó también. Por eso a mitad de la tarde, Merkel decidió merendar unas patatas fritas en la calle, como una bruseliense más. La lideresa europea cediendo el protagonismo a potencias menores a un debate europeo.

Ruptura de todas las previsiones

Se llegaba “con un felpudo para los británicos” de todos los socios europeos, en palabras de un alto diplomático en Bruselas, y sin embargo los dos días de Cumbre han roto todas las agendas y horarios previstos. El jueves a mediodía Cameron ya avisó de que iba “a dar la batalla por el Reino Unido”. No iba aceptar un acuerdo que no diese a su país lo que necesitaba.

Tras las patatas fritas de Merkel, y después de la puesta en común del grupo de Visegrado, el presidente del Consejo, Donald Tusk, y el de la Comisión, Jean Claude Juncker, empezaron a presentar su última propuesta en la cena de trabajo a 28, un texto “limpio, con todas las sensibilidades, sin corchetes vacíos”, es decir con las claves resueltas, explicaban funcionarios europeos entre las mesas de los periodistas durante las últimas horas de la Cumbre.

Dalia Grybauskaite, la presidenta de Lituania, fue la primera en anunciar por Twitter que había acuerdo, y eso que los líderes no hacía ni unos minutos que tenían el borrador final entre sus manos. El mandatario checo le siguió pocos minutos después, también en las redes sociales, con un “tenemos un acuerdo, es un compromiso decente. El #V4 ayudó mucho a llegar a un acuerdo”.

Había prisa en Bruselas por dar carpetazo cuanto antes al debate del Brexit. Cameron se lleva una victoria, ahora debe jugarla en casa. Este sábado el gobierno británico se reunirá para analizar el acuerdo del jefe y empezará la campaña para conseguir un ‘sí’ a la permanencia del Reino Unido en la UE.

Fuente: ElConfidencial.com