La yihad privada: hablamos con los entrenadores de muyahidines en Siria

20.02.2017 – 05:00 H. – Actualizado: 9 H. “Tavhid va Jihod presenta su Doctrina Militar”. Los rótulos, escritos en uzbeco, aparecen con ...

20.02.201705:00 H. – Actualizado: 9 H.

“Tavhid va Jihod presenta su Doctrina Militar”. Los rótulos, escritos en uzbeco, aparecen con interferencias eléctricas, en estética guerrillera, sobre un fondo con humo azul. Los cantos del ‘nashid’ (música musulmana ‘a capella’) dan tono a la presentación de los servicios militares que oferta esta brigada yihadista. “Kimyoviy moddalar yordamida [utilización de sustancias químicas]” es la primera lección. Varios combatientes, vestidos con galabeya (traje largo tradicional) negra o de camuflaje y con el rostro cubierto, cocinan nitrato de plata, cortan tuberías y preparan artefactos explosivos IED. El instructor de aspecto asiático da la orden de detonación y los alumnos muyahidines hacen estallar sus minas para derribar una puerta metálica.

Tavhid va Jihod es una de las compañías de instrucción militar que están ofertando sus servicios a otras brigadas yihadistas en Siria. “Nuestra especialidad es el tiro de francotirador, la elaboración de minas, el entrenamiento con armamento pesado y el Spetsnaz [comandos de fuerzas especiales de élite]”, revela en ruso a El Confidencial Abdul Ahad, un uzbeco de 30 años que se encarga de las labores de comunicación de Tavhid va Jihod. Según explica, a través de mensajes en Telegram, la firma ha desplazado recientemente a nuevos entrenadores desde Uzbekistán, “aunque también hay preparadores caucásicos, árabes y europeos”. En su mayoría, son experimentados combatientes que llevan años luchando en las filas de la yihad. Aunque otra contratista uzbeca, Malhama Tactical, cuyo perfil ha sido publicado en Foreign Policy (The Blackwater of Jihad), revela a este diario que “gran parte de nuestro personal ha servido en las fuerzas especiales rusas“.

Abdul Ahad, que entró en Siria hace tres años para luchar contra Al Asad, ofrece entrenamiento a “todas las unidades que lo soliciten”

Las compañías privadas de la yihad han lanzado nuevos cursos en los últimos meses, así como una nueva estrategia de ‘marketing’ y comunicación para publicitar su actividad. Por ejemplo, un miembro de Malhama Tactical reconoce que han iniciado una campaña ‘online’ para reclutar instructores. Otra de las marcas, Imam Buxoriy, fue durante años una facción aliada de Jabhat al Nusra, pero han sido los cursos de combate los que han popularizado su nombre en la red. Tavhid va Jihod inició la instrucción en 2014, pero se canceló en 2016 debido a “la falta de material”, en aquel momento destinada exclusivamente al campo de batalla. Sin embargo, tras la caída del último reducto rebelde de Alepo y la pérdida de territorio por parte de la oposición, “ha llegado más dinero de los árabes a Siria y quieren gastárselo en que les entrenemos”, asegura Abdul Ahad desde las cercanías de Alepo.

Abdul Ahad, que entró en Siria hace tres años para luchar contra Bashar al Asad y por la creación de un Califato yihadista en el país, dice que ofrecen entrenamiento a “todas las unidades que lo soliciten”. En estos momentos, “estamos instruyendo a alguna katiba (batallón) de Jabhat Fatah al Sham [Jabhat al Nusra], pero no a todas”. Insiste en que se niegan a trabajar con Daesh debido a diferencias doctrinales, “porque ellos matan a otros musulmanes”, es decir, “interpretan de otro modo el término ‘takfir’ [la excomunión de otros musulmanes]”. No revela el precio de los cursos, “solo cobramos los gastos del material y de la comida”, dice, ya que el ejercicio no persigue una retribución económica sino “que los hermanos logren la victoria en la tierra de Al Sham [la Siria histórica]”.

Imagen de un vídeo de los entrenamientos de Tavhid va Jihod.Imagen de un vídeo de los entrenamientos de Tavhid va Jihod.

Escenarios alternativos de la yihad

Los contratistas de la yihad, en auge desde finales de 2016, introducen una nueva amenaza para la seguridad internacional. Un consultor de defensa, que prefiere permanecer en el anonimato, mantiene que la aparición de estos grupos está preocupando sobre todo “porque pueden hacer que terroristas en territorio occidental estén mucho mejor preparados, yo los llamo la Jihad Dynamics”. El experto se refiere a los vídeos de Magpul Dynamics, los cursos en DVD sobre manejo de armas. La instrucción ‘online’ que difunde Tavhid va Jihod, en la que se detalla la composición de explosivos —o la manipulación de granadas para el uso de bombas trampa por otra firma yihadista, Imam Buxory—, es un adiestramiento a distancia de técnicas de ataque y armamento que puede utilizarse en atentados.

“Si hay miles de musulmanes que se radicalizan por internet e incluso son capaces de inmolarse, imagínate si valoran la posibilidad de ganar dinero”

“Estos grupos de ciberinstructores/MTT [Military Training Teams] implican un enorme riesgo en el frente doméstico, en Occidente, mayor que el que pueden llegar a tener en batallas en Siria, Chechenia, Irak o Libia”, sostiene. Incluso, la comercialización de la yihad puede promover la aparición de escenarios alternativos, “individuos radicalizados que, para no llamar la atención de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (…), se desplazan a sitios como Marruecos, Argelia, República Checa, Bulgaria… donde pueden entrenar con armas sin tener que viajar a sitios como Siria o Irak”. Según su experiencia, hay casos similares en Bosnia, donde traficantes moldavos han ofrecido este tipo de adiestramiento. Se trata de países donde las leyes de armas son más laxas y los grupos yihadistas organizados pueden acudir a practicar, vestidos con indumentaria occidental, a una galería de tiro. Las empresas yihadistas privadas buscarán territorios dentro de Europa para que los interesados no se vean obligados a coger un vuelo a Turquía.

“El efecto llamada puede ser brutal”

“Si hay miles de musulmanes que se radicalizan por internet y son capaces de moverse a los frentes de Siria e Irak de manera gratuita, e incluso son capaces de inmolarse, imagínate si encima valoran la posibilidad de ganar dinero”, explica a este diario Miguel García Guindo, profesor de la Universidad de Jaén, miembro de GESI y experto en privatización de conflictos. Guindo pone el foco en el asunto económico como el catalizador que puede motivar a individuos radicalizados que valoran la idea de participar en una guerra. “Si tengo una serie de competencias que pueden ser requeridas por una serie de contratistas de la yihad, es decir, si encima en el camino gano dinero, el efecto llamada puede ser brutal”, asegura.

El profesor se refiere al fenómeno como “el ‘spin off’ de la yihad” (una ramificación de la yihad) cuyas consecuencias pueden alcanzar niveles estratégicos y políticos. “En el combate contra las insurgencias, los niveles táctico, operacional y estratégico son muy vaporosos y lo que tiene un nivel puramente táctico suele tener una repercusión a nivel estratégico, es decir, a nivel político, donde se toman las decisiones”. Guindo insiste en que la entrada de los contratistas de la yihad es uno de esos “episodios que alteran la realidad”, no solo por la motivación económica, sino por la deformación de la narrativa en la guerra de las percepciones. En 2004, la muerte de los contratistas estadounidenses de Blackwater, que actuaban de manera independiente, se ‘vendió’ como una masacre contra soldados norteamericanos. Algo que tuvo unas consecuencias desmedidas en el público y que provocó una reacción militar. De igual manera, el empleo de los contratistas yihadistas tendrá consecuencias sobre el terreno. “Sin duda, esto va a hacer que los conflictos actuales se vuelvan todavía más crudos de lo que ya son”.

Fuente: ElConfidencial.com