Las fuerzas navales de la Unión Europea, cada vez más cerca de actuar en Libia

21.02.2016 – 16:39 H. Las Fuerzas Navales Europeas para el Mediterráneo (EUNAVFOR Med) podrían empezar a operar en aguas territoriales de Libia muy pronto, ...

21.02.201616:39 H.

Las Fuerzas Navales Europeas para el Mediterráneo (EUNAVFOR Med) podrían empezar a operar en aguas territoriales de Libia muy pronto, con el propósito de actuar de forma efectiva contra las mafias de traficantes de personas que operan en el país. Así lo recomienda el Almirante Enrico Credendino, al mando de dicho contingente, en un informe confidencial del Servicio Europeo de Acción Exterior que ha sido filtrado a Wikileaks.

En el documento, fechado el pasado 27 de enero, Credendino, recomienda pasar a la siguiente fase de la llamada “Operación Sophia”, el segundo estadio de una iniciativa naval europea aprobada en mayo de 2015 para acabar con las rutas de la inmigración ilegal desde las costas de Libia hacia el continente, la llamada “ruta central mediterránea”. A principios de octubre se inició la segunda fase de “Sophia”, la 2A: la misión naval pasó de la recogida de información e inteligencia a la intercepción de embarcaciones en aguas internacionales.

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Ahora, Credendino solicita que se pongan en marcha las herramientas legales que legitimen la penetración de la flota europea en las aguas del país. “Yendo más allá, desde una perspectiva militar, estoy listo para pasar a la fase 2B en Aguas Territoriales Libias, pero hay algunos desafíos políticos y legales que deben afrontarse antes de que pueda recomendar dicha transición”, afirma el almirante en el texto introductorio.

Credendino indica que la fase 2A, el patrullaje en aguas internacionales, ha sido un éxito: según este informe, la misión ha arrestado a 46 presuntos traficantes e incautado 67 embarcaciones, y aunque la cifra podría parecer escasa, el militar asegura: “Los traficantes ya no pueden operar con impunidad en aguas internacionales. Tienen que quedarse dentro de Aguas Territoriales Libias, porque de lo contrario serían detenidos por los activos de la operación SOPHIA de EUNAVFOR Med”.

“Un entrenamiento conjunto durante la fase 2 podría ser un facilitador clave para construir confianza y facilitar el desempeño de las operaciones de la fase 3 de forma conjunta con las autoridades libias”, escribe. Aunque el documento no lo especifica de forma explícita, la fase 3 supone operar no ya en aguas libias, sino en el propio territorio del país. Algo que, además, es una parte integral de la propia misión. Más adelante, el propio Credendino subraya: “Cuando la Operación SOPHIA progrese a las fases 2B y 3, los traficantes con toda probabilidad se adaptarán rápidamente a la situación cambiante. La principal preocupación de los traficantes será probablemente seguir evitando ser detenidos, para poder continuar con sus actividades ilegales. Mientras la operación sigue fuera de las Aguas Territoriales Libias los traficantes evitan la exposición. Al seguir progresando la Op SOPHIA dentro de Aguas Territoriales Libias o en suelo libio, posiblemente habrá un mayor riesgo de que los traficantes intenten contrarrestar los esfuerzos de la operación”.

Inmigrantes interceptados siendo conducidos a una base naval libia en Trípoli, en septiembre de 2015 (Reuters)Inmigrantes interceptados siendo conducidos a una base naval libia en Trípoli, en septiembre de 2015 (Reuters)

“Necesitamos una invitación del Gobierno libio”

“Para movernos a la fase 2 en aguas territoriales de Libia, necesitamos primero una invitación del GNA [Gobierno de Acuerdo Nacional] como el único Gobierno legítimo de Libia bajo la Resolución del Consejo de Seguridad de la ONU 2259(2015), y segundo una Resolución del Consejo de Seguridad que proporcione el mandato legal necesario para operar”, estima Credendino, que opina: “Mientras la transición a la fase 2 con solo una Resolución del Consejo de Seguridad, sin una invitación de las autoridades libias, es teóricamente posible, es improbable que dicha resolución sea adoptada dado que Rusia y China han declarado previamente que requerirían una invitación libia para no bloquear la resolución”.

El texto prosigue: “Por otra parte, conducir operaciones bajo las condiciones establecidas por una eventual invitación libia sin ninguna nueva Resolución del Consejo de Seguridad aplicable proporcionaría una base legal débil para la operación. De hecho, la Resolución 2259(2015) no permite que los efectivos de la Op. Sophia sean desplegados en aguas territoriales libias”, concluye.

En ningún lugar del texto se insinúa objetivo alguno más allá del mandato de la “Operación Sophia”, es decir, la lucha contra las mafias de tráfico de personas que operan desde el país, lo que impide percibirla como una especie de continuación de la intervención militar de la OTAN en 2011, que se baraja estos días debido a la creciente implantación del Estado Islámico en el país, contra el que ya se han producido los primeros bombardeos. Además, la planificación de la misión en estas mismas fases ya era de dominio público, aunque algo restringido: en un artículo académico publicado en septiembre en el boletín del Instituto de Estudios de Seguridad de la Unión Europea, el analista Thierry Tardy, de dicho organismo, analizó en detalle la iniciativa, cuya fase 2, escribió, “intenta preceder operaciones que deberán tener lugar dentro de las aguas territoriales de Libia, así como acciones coercitivas contra los traficantes, incluso en suelo libio”.

A pesar de que se trata de una misión de intercepción, sus responsables de relaciones públicas han ensalzado los logros a la hora de “rescatar” a miles de personas en el Mediterráneo: 5.700 personas en los dos últimos meses de 2015, según el Almirante Credendino. “La operación se centra en los traficantes antes que en el rescate de los propios migrantes, aunque las acciones para prevenir mayores pérdidas de vidas en el mar sean una parte visible del mandato”, indica Tardy.

No obstante, a pesar de que los objetivos de la “Operación Sophia” estaban claros para militares y tecnócratas europeos, esta información apenas había sido difundida, probablemente de forma intencional, para evitar la controversia. “En la tercera fase, si bien bajo una Resolución del Consejo de Seguridad o condicionado al consentimiento libio, la operación puede tomar ‘todas las medidas necesarias contra una embarcación y los activos relacionados con ésta, incluyendo deshacerse de ella o convertirla en inoperable’ en el territorio de Libia”, señala Tardy. “La transición entre fases será decidida por el Comité Político y de Seguridad, a partir de la petición del Comandante de la Operación”, indica.

Dicha petición es, precisamente, lo que acaba de filtrar Wikileaks.  

Fuente: ElConfidencial.com